El sonido de la lluvia persistía cuando Claire se despertó al día siguiente. El cielo nublado apenas iluminaba su habitación, y al mirar el reloj, decidió alistarse rápidamente. El mensaje de Kathryn seguía rondando en su mente, incapaz de dejarla tranquila.
La oficina de Kathryn estaba en el ala este del edificio principal, un espacio tan frío y formal como la persona que lo ocupaba. Al llegar, el pasillo estaba vacío, aún lejos del inicio de las clases. Golpeó suavemente la puerta.
—Adelante. —se oyó la voz de Kathryn.
Claire abrió la puerta con cautela. Kathryn estaba sentada detrás de su escritorio, con una pila de papeles y una taza de café casi llena. Al levantar la vista, le ofreció una sonrisa más cortés que cálida.
—Gracias por venir tan temprano, Rousseau. Toma asiento.
Claire obedeció, cruzando las manos en su regazo. Algo en Kathryn parecía más relajado, pero sus ojos seguían intensos.
—¿De qué quería hablar? —preguntó Claire, manteniendo la calma.
Kathryn dejó los papeles a un lado y tomó un sorbo de su café. —Es sobre tu trabajo final. He notado que no has estado tan concentrada últimamente.
Claire sintió un ligero rubor. —Lo siento, he estado distraída... pero estoy trabajando en ello.
Kathryn la observó con atención. —Sé que lo harás. Quería ofrecerte una oportunidad. Hay una conferencia el próximo mes sobre temas relacionados con tu proyecto. Me preguntaba si estarías interesada en asistir como mi asistente académico.
La propuesta sorprendió a Claire. —¿Por qué yo? Hay otros estudiantes que también podrían estar interesados.
Kathryn la miró fijamente. —Porque creo que tienes el potencial para destacar más que ellos.
Claire sintió un vuelco en el estómago. Algo en las palabras de Kathryn la inquietaba y la halagaba al mismo tiempo.
—Gracias. Lo consideraré. —respondió, tratando de mantener la calma.
Kathryn se recostó en su silla, como si la conversación hubiera llegado a su fin. —Tómate tu tiempo, pero necesito tu respuesta antes del viernes.
Claire se levantó. —La veo en clase, entonces. Gracias por pensar en mí.
Al salir, Claire se apoyó contra la pared del pasillo, luchando por calmar sus pensamientos. La oferta de Kathryn era tentadora, pero... ¿Estaba dispuesta?
En lugar de buscar a Lena, Claire decidió ir a la biblioteca. Allí, se sumergió en su proyecto, pero la conversación con Kathryn seguía en su mente. Pasaron un par de horas antes de que viera a Lena entrando al edificio.
—¿Qué haces aquí tan escondida? —preguntó Lena, sonriendo y acercándose a su mesa.
—Tratando de trabajar en mi proyecto. Aunque no estoy concentrada.
Lena rió y se sentó frente a ella. —¿Te ayudo a distraerte más o prefieres que te deje concentrarte?
—Creo que ya estoy distraída de todas formas. —admitió Claire con una sonrisa—. ¿Qué tal tú?
—Mejor que ayer. —Lena sonrió, sincera—. Perdón si fui intensa. Me cuesta no tomarme las cosas de forma personal.
Claire negó. —No tienes que disculparte. A veces las cosas son complicadas.
El silencio fue cómodo, y finalmente Lena cambió de tema. —Por cierto, ¿qué te dijo la profesora Mills esta mañana? Te vi entrar a su oficina.
Claire se sorprendió, pero respondió con calma. —Me ofreció asistir a una conferencia como su asistente académico.
—¿En serio? —Lena levantó las cejas—. Eso suena como una gran oportunidad.
—Lo es. Aún no estoy segura de aceptarlo, pero parece interesante.
Lena sonrió. —Deberías hacerlo. Eres increíblemente talentosa, Claire, y eso te abre muchas puertas.
La sinceridad en sus palabras hizo que Claire sonriera. —Gracias, Lena. Eso significa mucho.
—Solo digo la verdad. —Lena se encogió de hombros, ruborizándose ligeramente.
La conversación fluyó con facilidad, y antes de que Claire se diera cuenta, había pasado más de una hora. Cuando Lena miró el reloj, se levantó.
—Mejor te dejo volver a tu proyecto. No quiero que la profesora Mills piense que estoy interfiriendo con su estudiante estrella.
Claire rodó los ojos. —No digas eso. Eres una distracción bienvenida.
Lena rió y levantó la mano en despedida. Claire la observó irse, sintiendo una mezcla de gratitud y alivio. A pesar de todo, su conexión con Lena seguía siendo importante, aunque aún no entendía lo que significaba.
Al regresar a su proyecto, Claire notó que su mente estaba más despejada. Las ideas fluían con facilidad, y el texto comenzaba a tomar forma. Sin embargo, algo en la invitación de Kathryn no dejaba de rondar en su cabeza, como si hubiera más detrás de la propuesta de lo que parecía a simple vista.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
