Capítulo 75

129 9 1
                                        

La biblioteca estaba en su habitual ambiente de tranquilidad, con estudiantes concentrados en sus libros y laptops. Claire estaba en su mesa de siempre, hojeando un libro sin mucho interés. Su mente estaba en otro lado, todavía cargada por todo lo que había pasado con Lena y Connor. Pero al menos, por un rato, la calma de la biblioteca le daba un respiro.

O al menos así fue hasta que escuchó las voces en la mesa de al lado.

Eran un grupo de tres chicos, aparentemente más interesados en su conversación que en estudiar. Claire no habría prestado atención si no fuera porque el nombre de Kathryn salió en una de sus frases.

—La profesora Mills... Dios, ¿vieron cómo se veía hoy? —dijo uno de ellos, dejando escapar una risa baja.

—Sexy como siempre. —agregó otro con un tono burlón. —Aunque me gustaría ver cómo se ve sin esa maldita camisa encima.

Claire tensó la mandíbula.

—Dicen que es estricta, pero apuesto a que si sabes cómo tratarla, se relaja. —añadió el tercero con una risa asquerosa.

El libro en las manos de Claire crujió cuando lo apretó demasiado fuerte. Se obligó a respirar, a no reaccionar. No valía la pena.

—Imagen si un día accidentalmente se tropieza con una falda puesta... Mierda, haría cualquier cosa por ver por debajo...

Ya.

Claire cerró el libro de golpe y se levantó de su silla con furia contenida. Caminó directo hacia la mesa de los chicos, inclinándose ligeramente sobre ellos.

—¿Tienen idea de lo patéticos que suenan? —espetó con voz afilada.

Los chicos la miraron con sorpresa al principio, pero luego sonrieron, como si fuera una broma.

—¿Y a ti qué te importa? —respondió uno con burla.

—Me importa porque están hablando de una profesora como si fuera un maldito objeto. — respondió Claire, apretando los puños.

—Vamos, es solo una conversación entre amigos. No es como si ella fuera a enterarse. —dijo otro, rodando los ojos.

—Eso no lo hace menos asqueroso. —gruñó Claire. —¿Qué clase de idiotas hablan así de una mujer que ni siquiera puede defenderse?

El primer chico la miró de arriba abajo con una sonrisa arrogante.

—¿Acaso te molesta porque te gusta imaginarte lo mismo? O no, eres la alumna preferida de la profesora. Apuesto a que ya te la follaste y por eso tiene tanta consideración contigo. Dime, ¿Cómo se ven sus tetas?

Ese fue el último hilo de paciencia de Claire.

Sin pensarlo dos veces, su puño voló directo al rostro del chico, haciéndolo caer hacia atrás con el golpe. Un grito ahogado se escuchó en la biblioteca, seguido de caos. El chico reaccionó al golpe y se lanzó contra Claire, empujándola. Claire, sin intención de retroceder, lo agarró por la camisa y le devolvió otro golpe, esta vez en el estómago.

La bibliotecaria corrió hacia ellos, tratando de intervenir, mientras algunos estudiantes salían disparados para buscar ayuda.

—¡Basta! ¡Paren esto ahora! —gritó, pero Claire y el chico seguían forcejeando.

En cuestión de segundos, más profesores llegaron. Y entre ellos, Kathryn.

Kathryn entró corriendo, sus ojos buscando la fuente del problema. Su estómago se hundió cuando vio a Claire en el suelo, sujetando al otro chico por la camisa, lista para golpearlo otra vez.

—¡Claire! ¡Basta, suéltalo! —gritó sin pensarlo.

Sin dudarlo, se acercó y la agarró por la cintura, tirándola hacia atrás con toda su fuerza.

—¡Suéltame! —gruñó Claire, aún llena de furia, pero Kathryn la sostuvo con firmeza, manteniéndola apartada del otro chico.

—¡Cálmate! —le ordenó Kathryn, su voz firme pero preocupada.

En ese momento, Rachel también llegó, su mirada se endureció al ver la escena. Y se acercó corriendo hacia Claire.

— ¡Señorita Rousseau, cálmese! —dijo Rachel con voz autoritaria. — Profesora Mills, llévela a mi oficina y haga que se calme. Luego hablaré con ella.

Kathryn asintió sin discutir y, aún sujetando a Claire, comenzó a arrastrarla fuera de la biblioteca. Claire intentó zafarse un par de veces, pero Kathryn no la soltó.

—Vas a calmarte ahora mismo. —le susurró Kathryn entre dientes mientras la sacaba del edificio.

Cuando llegaron a dirección, el lugar estaba vacío. Kathryn cerró la puerta detrás de ellas y la empujó suavemente hacia una silla.

Claire dejó escapar un bufido de frustración, pasando las manos por su cabello con exasperación.

Kathryn cruzó los brazos y la miró con una mezcla de enojo y preocupación.

—¿Qué demonios fue eso, Claire?

Claire respiró hondo, aún sintiendo la rabia en su pecho.

—Eran unos imbéciles hablando mierda de ti —soltó finalmente, sin arrepentimiento en su voz.

Kathryn parpadeó, su expresión cambiando de enojo a sorpresa.

—¿Qué?

—Hablaban de ti. De cómo te ves, de todo lo que te harían. De qué querían mirar bajo tu falda. Como si fueras... —Claire se detuvo, sintiendo el enojo subir otra vez.— Como si no fueras más que un maldito trofeo.

Kathryn se quedó en silencio por un momento, procesando las palabras de Claire.

—Y en vez de ignorarlos, decidiste golpear a uno de ellos.

—¡No iba a quedarme ahí escuchándolos decir esas cosas de ti! —exclamó Claire, poniéndose de pie.— No sobre ti. No permitiría que dijeran algo así sobre ti. Jamás.

Kathryn la observó en silencio, su expresión suavizándose levemente. Se acercó y colocó una mano en su hombro.

—Claire... No puedes reaccionar así cada vez que alguien dice algo estúpido. —dijo con un tono más tranquilo. —Sé que lo hiciste por protegerme, y... lo agradezco. Pero si reaccionara así cada vez que escucho que me dicen algo de ese estilo. Probablemente ya me habrían despedido y tendría puesta una denuncia. Además, son solo adolescentes, Claire. Son tontos. No es importante.

Claire apretó los dientes, pero no dijo nada.

Kathryn suspiró y se pasó una mano por la cara.

—Mira, ahora mismo solo tenemos que esperar a Rachel. Vamos a ver qué dice ella y cómo manejamos esto.

Claire bajó la mirada y se dejó caer de nuevo en la silla. Su corazón seguía latiendo con fuerza, pero la presencia de Kathryn ayudaba a calmarla poco a poco.

Kathryn la miró por un momento más y, con un intento de alivianar el ambiente, dejó escapar una pequeña sonrisa.

—Aunque tengo que admitir... es lindo saber que saldrías a golpear idiotas por mí.

Claire la miró, frunciendo el ceño.

—No es gracioso.

—Un poco sí. —dijo Kathryn, inclinándose ligeramente hacia ella.— Adorable diría yo.

Claire suspiró y, a pesar de todo, no pudo evitar que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora