El día de la conferencia llegó, y Claire, aunque nerviosa, también estaba emocionada. Después de semanas de preparación, todo estaba listo. A pesar de las dudas sobre la misteriosa nota y los secretos que aún rondaban su mente, decidió centrarse en su presentación, la oportunidad de compartir su investigación ante un público académico.
Kathryn había sido su principal apoyo durante todo el proceso. Aunque su relación seguía siendo profesional, Claire notaba los pequeños momentos de complicidad, señales que no podía ignorar. Sin embargo, la tensión entre ellas persistía, como un hilo invisible que las mantenía conectadas, pero distantes.
Esa mañana, Claire se despertó temprano. Al llegar al aeropuerto, encontró a Kathryn esperándola con las maletas. Su profesora mantenía una calma imperturbable, pero Claire sabía que también estaba tan nerviosa como ella.
—¿Todo listo? —preguntó Kathryn, levantando una ceja y entregándole una carpeta con algunos documentos adicionales.
Claire asintió, tratando de disimular su ansiedad. —Sí, todo bajo control. Solo... no quiero tener un ataque de nervios en medio de mi presentación.
Kathryn le sonrió brevemente, pero con calidez. —No te preocupes. Has trabajado duro para esto. Recuerda que todos están allí para aprender de ti, y esta vez será solo un poco más grande.
Agradecida, Claire trató de relajarse, pero el peso de la conferencia seguía presente. Tendría tiempo para pensar en otras cosas más tarde.
Al llegar a la ciudad, el hotel donde se alojaban era elegante, y la conferencia estaba a solo unos minutos a pie. Mientras Kathryn se registraba, Claire observaba el bullicio del lugar, rodeada de académicos que llegaban de todo el mundo.
Por la tarde, Claire se encontraba en su habitación repasando notas. Aunque estaba lista, el miedo de olvidarse de algo seguía ahí. Cuando su teléfono vibró, vio el mensaje de Lena: "Te irá bien. No te preocupes. Confío en ti."
Sonrió al leerlo, agradecida por el apoyo, aunque también se sintió extraña al recordar lo que había sucedido entre ellas. Por ahora, no podía distraerse con eso.
Esa noche, después de una cena ligera, Claire se unió a Kathryn en el salón de conferencias para repasar los últimos detalles. El escenario, con las luces brillando sobre el podio, hizo que la presión aumentara, pero también le dio una chispa de emoción.
Kathryn observaba atentamente. —Recuerda, lo importante no es la perfección. Es tu voz, tu perspectiva. Si cometes un error, nadie lo notará si sigues adelante con seguridad.
—Gracias, Profesora Mills. No sé qué haría sin usted.—respondió Claire, aliviada.
El día siguiente llegó rápidamente. Claire despertó temprano, sintiendo el nudo en su estómago. Aunque su presentación era por la tarde, la tensión ya se sentía en el aire. Los asistentes iban y venían, algunos discutiendo ideas, otros revisando notas, como ella.
Kathryn estuvo a su lado, observando en silencio. Claire sabía que, a pesar de su calma exterior, dentro de ella había un torbellino de pensamientos. Sin embargo, la forma en que Claire se preparaba, cómo organizaba sus notas y se mantenía decidida, le aseguraba que todo iría bien.
Cuando llegó el momento de la presentación, Claire subió al podio con pasos firmes, a pesar de las mariposas en el estómago. Aunque se sintió pequeña frente a la audiencia, algo cambió cuando comenzó a hablar. El miedo se disipó, y su pasión por la investigación brilló en sus palabras. Habló con claridad, explicando conceptos complejos de forma sencilla, y pronto vio cómo el interés de la audiencia crecía.
Mientras hablaba, sus ojos se encontraron brevemente con los de Kathryn, quien la observaba desde el fondo con una ligera sonrisa. Esa mirada de apoyo la hizo sentir más segura que nunca.
Al finalizar, Claire recibió un aplauso sincero. Aunque no estaba segura de haber dejado una impresión profunda, sabía que había dado lo mejor de sí. Al bajar del podio, respiró aliviada. No había dejado que sus miedos la detuvieran.
Esa noche, Kathryn la invitó a cenar para celebrar el éxito de la presentación. Mientras disfrutaban de la comida, Claire se permitió relajarse por primera vez en días.
—Lo hiciste increíble. —dijo Kathryn, sonriendo genuinamente. —Estoy orgullosa de ti, Claire.
Claire sonrió, sintiendo una calidez en su pecho. A pesar de las preguntas no resueltas, de los secretos que las rodeaban, por esa noche solo podía disfrutar de su éxito. Al menos por ahora, las dudas podían esperar.
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GUILTY AS SIN?
RomansClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
