La semana de preparación para la conferencia pasó rápidamente, y Claire se encontró inmersa en notas, artículos y presentaciones, con la ayuda de Kathryn. Aunque su relación seguía siendo estrictamente profesional, había momentos que Claire no podía ignorar: una mirada que duraba más de lo necesario, un comentario con doble sentido.
El viernes al atardecer, Claire decidió quedarse en la biblioteca después de horas, aprovechando la calma para avanzar en su trabajo. La luz cálida de las lámparas iluminaba los estantes vacíos, y el murmullo de la calefacción era el único sonido en el aire.
Su teléfono vibró con un mensaje de Lena: "¿Sigues en la biblioteca? Voy para allá."
Claire respondió, "Sí, aquí estoy." y aunque no esperaba compañía, algo en la idea de ver a Lena la reconfortaba. Poco después, escuchó pasos acercándose. Lena entró con su chaqueta de cuero y una sonrisa, aunque su expresión parecía más seria de lo habitual.
—Te traje café. Sabía que estarías aquí matándote con tus apuntes. —dijo Lena, dejando el vaso sobre la mesa.
Claire sonrió, agradecida. —Gracias. ¿Y tú, cómo estás?
Lena se sentó frente a ella, jugueteando con la correa de su mochila. —Bien, supongo. Aunque... creo que necesito hablar contigo de algo.
El tono serio de Lena hizo que Claire dejara el bolígrafo. —¿Todo bien?
Lena asintió lentamente, sin mirarla a los ojos. —Es solo que... siento que he estado dando vueltas alrededor de esto demasiado tiempo. Me importas. Mucho más de lo que probablemente debería.
El corazón de Claire dio un vuelco. No esperaba escuchar eso, no ahora.
—Lena... —comenzó Claire, pero Lena la interrumpió.
—Déjame terminar, por favor. No espero que sientas lo mismo, y no estoy diciéndolo para ponerte en una posición incómoda. Pero creo que es justo que lo sepas. Estoy cansada de fingir que no siento lo que siento.
El silencio se llenó de peso. Claire no sabía qué decir, aunque la honestidad de Lena merecía una respuesta.
—Agradezco que me lo digas, Lena. En serio. Y... no sé exactamente cómo me siento, pero quiero que sepas que me importas. Mucho.
Lena asintió, sonriendo levemente, con un brillo de vulnerabilidad en los ojos. —Está bien. Tómate el tiempo que necesites.
El ambiente se tornó cálido pero tenso, hasta que un extraño ruido rompió el momento. Ambas se levantaron al unísono.
—¿Escuchaste eso? —preguntó Claire.
Lena frunció el ceño. —Sí. Como si algo cayera.
Se acercaron al pasillo oscuro, donde las luces parpadeaban. Al doblar la esquina, encontraron un libro en el suelo. Claire lo recogió, notando que era un texto antiguo de arte. Al abrirlo, encontró una pequeña nota doblada dentro, escrita apresuradamente:
"No confíes en todos. Algunos ocultan cosas que te destruirán."
Se miraron, desconcertadas. Algo más estaba ocurriendo, algo que no podían ignorar.
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GUILTY AS SIN?
RomansaClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
