Capítulo 22

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La puerta de la sala de limpieza permaneció cerrada, y el silencio era ensordecedor. Claire, inmóvil, sentía cómo el aire a su alrededor se volvía pesado. Kathryn estaba frente a ella, respirando con rapidez, con las manos aún apoyadas en sus hombros. Todo en la profesora parecía un caos contenido: sus ojos, su postura, incluso su aliento.

Claire rompió el silencio, su voz un susurro inseguro:

—¿Por qué lo hizo? —Sus palabras flotaron entre ellas, cargadas de incredulidad.

Kathryn apartó las manos lentamente, como si soltarla le costara. Su mirada no se apartó de la de Claire.

—No lo sé. —Su voz estaba cargada de honestidad, pero también de algo más profundo. Vulnerabilidad. —No planeé esto, no quería que pasara... pero no puedo fingir más. Desde el principio hubo algo en ti, algo que no podía ignorar.

Claire desvió la mirada, intentando ordenar el caos en su mente. —Esto es... ilegal. ¿Sabía? —La acusación salió más como una constatación, un recordatorio de lo que significaba aquel beso.

Kathryn asintió lentamente, como si las palabras la golpearan, pero sin apartar la mirada. —Lo sé. Sé que está mal, Claire. Lo he sabido todo este tiempo, pero... no pude detenerlo. No tiene que ver con el libro o con el misterio. Eres tú.

Las palabras hicieron que Claire se estremeciera. Había una intensidad en la voz de Kathryn que no podía ignorar. Aun así, las preguntas seguían atormentándola.

—¿Y qué pasa ahora? —murmuró Claire.

Kathryn se acercó, dejando solo un paso entre ellas, pero esta vez no la tocó. Su voz salió en un murmullo ronco, cargado de sinceridad. —Ahora... no lo sé. No quiero que esto te haga sentir incómoda, pero tampoco quiero fingir que no siento lo que siento.

Claire levantó la mirada, encontrándose con los ojos de Kathryn. Por un instante, el peso de las palabras pareció desvanecerse, dejando solo el eco de lo que acababan de compartir. Pero las dudas aún estaban ahí.

—No sé qué hacer con esto, profesora. —La voz de Claire era apenas un hilo, insegura pero decidida. —No tengo ni idea de lo que siento.

Kathryn la observó, sus ojos cargados de emociones que no lograba contener del todo. —No tienes que hacer nada, Claire. Solo necesitaba que lo supieras. No fue un error para mí.

Claire permaneció en silencio, atrapada entre sus pensamientos y las emociones que no podía nombrar. El beso lo había cambiado todo, y aunque aún no entendía las implicaciones, algo era claro: este momento marcaría un antes y un después.

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