El lunes llegó con una extraña sensación en el aire. Desde el momento en que Claire cruzó las puertas de la universidad, supo que algo no estaba bien. La atmósfera parecía diferente, cargada de una tensión invisible que se filtraba en cada rincón, como si todo estuviera a punto de derraparse. Algo en su interior le decía que no podía ignorarlo.
Durante todo el fin de semana, Kathryn no le había escrito ni siquiera para preguntar cómo estaba, algo que, por más complicado que fuera su vínculo, nunca había sucedido antes. Aunque sus interacciones solían ser esporádicas y a menudo silenciosas, el flujo de comunicación siempre había estado presente. Ese vacío, esa falta de contacto, le resultaba inquietante. Claire trató de restarle importancia, diciéndose a sí misma que tal vez la profesora había estado ocupada. Sin embargo, la sensación persistió como un eco en su mente.
Al llegar al campus, Claire buscó a Kathryn con la mirada, esperando cruzarse con ella en algún pasillo, en algún rincón del campus. Pero no había señales de la profesora. No la vio en ningún lado.
El transcurso de la mañana fue rutinario, pero un ambiente incómodo flotaba a su alrededor. Su primer clase terminó, y Claire decidió ir a la biblioteca, como era su costumbre. Se sentó en su rincón habitual, rodeada de libros y apuntes, tratando de sumergirse en los trabajos de filosofía que debía terminar.
Sin embargo, su concentración fue interrumpida cuando escuchó la puerta de la biblioteca abrirse. Levantó la vista y, por un momento, todo lo demás desapareció. Allí estaba Kathryn, entrando con paso firme. Claire no pudo evitar que una sonrisa involuntaria se asomara en sus labios. Por un instante, todo parecía normal, como si la distancia que sentía entre ellas fuera solo una percepción pasajera. Pero cuando sus miradas se encontraron, algo cambió. Kathryn apartó la vista con rapidez, como si no quisiera sostener su mirada ni un segundo más. Su rostro estaba inexpresivo, distante, casi frío. Pasó junto a Claire sin decir palabra, sin mostrar el más mínimo gesto de reconocimiento.
Claire quedó inmóvil, un nudo formándose en su estómago. Algo no estaba bien. No solo se había evitado el saludo, sino que había sido una evasión total, una desconexión que no podía explicarse.
El resto del día no fue mejor. Durante las siguientes horas, Claire se cruzó con Kathryn varias veces en los pasillos, pero la profesora parecía tener una habilidad sobrehumana para evitar cualquier interacción. Cada vez que Claire intentaba acercarse, Kathryn encontraba una excusa para alejarse, para girar hacia otro lado, para desaparecer en la multitud de estudiantes que transitaban el campus. En clase, cuando Claire respondió correctamente a una pregunta difícil, esperaba al menos un mínimo reconocimiento, una mirada, un gesto. Lo que era normal entre ellas. Pero Kathryn se limitó a asentir brevemente, sin mostrar la más mínima expresión en su rostro, antes de cambiar de tema de manera abrupta. No era solo que había algo raro, era que el comportamiento de Kathryn era desconcertante, casi insoportable.
Claire intentó racionalizar la situación, buscando alguna explicación lógica. Tal vez Kathryn estaba pasando por un mal momento, tal vez necesitaba espacio o estaba lidiando con algo personal. Pero la frialdad con la que la trataba, su actitud distante y su aparente indiferencia, se sentían como una barrera insalvable. Algo había cambiado.
A medida que los días avanzaban, la situación empeoraba. Kathryn estaba más irritable, más volátil, casi como una sombra de la persona que Claire conocía. En clase, sus reacciones se volvían desmesuradas. Gritaba a los estudiantes por pequeños errores, su paciencia se desvanecía rápidamente, y el ambiente en la universidad comenzaba a llenarse de murmullos sobre su comportamiento errático. Claire observó con preocupación cómo, en medio de las clases, Kathryn salía apresuradamente del aula para dirigirse al baño, regresando minutos después visiblemente pálida, como si algo la estuviera consumiendo por dentro.
ESTÁS LEYENDO
GUILTY AS SIN?
CintaClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
