Los días pasaron, pero algo seguía inquietando a Claire. Al principio pensó que Lena solo necesitaba tiempo para procesar lo que había sucedido entre ellas, pero a medida que pasaban las semanas, la preocupación comenzó a crecer. Lena no había aparecido por la universidad en días. Claire intentó dejarlo pasar, convencida de que Lena simplemente se sentía mal y necesitaba espacio, pero después de casi dos semanas sin verla, algo no estaba bien.
Decidió ir a la oficina de Kathryn. Al entrar, notó la tranquilidad que se respiraba en el ambiente, algo que contrastaba con el caos que sentía por dentro.
—Kathryn, necesito hablar contigo. —dijo Claire con una mezcla de preocupación y frustración. —No he visto a Lena en días. Al principio pensé que solo estaba tomando un descanso, pero ya han pasado casi dos semanas. Algo no está bien.
Antes de que Kathryn pudiera responder, la puerta de la oficina se abrió de golpe sin previo aviso. Kathryn saltó hacia atrás, visiblemente tensa, sus ojos reflejaban miedo. Claire se giró hacia la entrada, Connor.
—¿Qué diablos haces aquí? —dijo Claire, su voz cargada de ira al instante. El simple hecho de ver a Connor frente a ella la hacía hervir de rabia.
Connor la miró con una sonrisa torcida en el rostro, claramente disfrutando de la tensión en el aire.
—¿Acaso debo pedirte permiso para entrar a la oficina donde trabaja MI esposa? —dijo con una voz suave, casi burlona, como si supiera exactamente cómo hacer que Claire perdiera los nervios. —¿Vine en un mal momento? ¿Dónde está esa chica, cómo se llamaba... Lena? Creí que eran como uña y mugre. Tal vez no debiste dejarla sola... ¿no es así, Claire?
El comentario de Connor hizo que Claire saltara, completamente furiosa. Caminó hacia él con la intención de golpearlo, pero justo cuando levantó la mano, Kathryn se adelantó, sujetándola con fuerza y tirándola hacia atrás.
—¡Claire, por favor! Cálmate. —Le dijo Kathryn con voz urgente, su rostro tenso por la preocupación.
—No puedes hacer esto. No puedes hacer esto aquí.
Claire luchó contra su agarre, pero sabía que Kathryn tenía razón. Golpear a Connor no iba a hacer que las cosas mejoraran. Su corazón latía con fuerza, y la rabia seguía burbujeando en su interior. Connor había tocado algo muy importante para ella: Lena. Y eso lo había convertido en su próximo objetivo.
Connor se cruzó de brazos y observó la escena con diversión, sin mostrar ni un atisbo de arrepentimiento. —Deberías escucharla más, a tu novia, Claire. O debería decir. ¿La mía? Quizá eso te ayude a no meterte donde no te corresponde.
Claire apretó los dientes, luchando por mantener la calma. —¿Crees que te voy a dejar salirte con la tuya, maldito idiota? —exclamó, golpeando la mesa con el puño. —Como le hayas hecho algo a Lena, juro por dios que vas a desear haber muerto.
Connor solo se rió, girándose hacia la puerta. —Eso es algo que no desearás tú, Claire. Pero muy probablemente no tendrá ninguna importancia. Por cierto, tu amiga, te recomiendo que hagas lo que tienes que hacer si quieres tenerla nuevamente. Ya sabes, no puedes tener dos cosas en la vida. Deberás elegir una.
Cuando la puerta se cerró detrás de él, Claire quedó parada, furiosa y completamente al borde del colapso. Estaba tan cerca de perder el control. Miró a Kathryn, cuya expresión mostraba una mezcla de compasión y preocupación.
Kathryn se acercó lentamente a ella, tomándola por los brazos. —Todo estará bien, Claire. —dijo con suavidad. —Encontraremos a Lena sana y salva. No dejes que él te haga perder la cabeza. No le hará nada. Te lo aseguro.
Claire asintió lentamente, aunque las palabras de Kathryn no lograban calmar completamente el torbellino dentro de ella. No podía dejar que Connor se saliera con la suya. Pero sabía que, por el momento, su única opción era confiar en que encontrarían a Lena y que no lo perderían todo en el proceso.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
