El sol de media tarde se filtraba débilmente a través de las ventanas de la universidad, bañando los pasillos vacíos con una luz suave. Claire y Lena, sentadas contra los casilleros, charlaban despreocupadas mientras el resto del campus se desvanecía en la tranquilidad.
—No puedo creer que hayas convencido al bibliotecario de que te dejara quedarte después de cerrar. —dijo Lena, riendo.
Claire sonrió con picardía, encogiéndose de hombros.
—Soy muy convincente cuando quiero. Además, ¿quién podría resistirse a esta cara?
Lena negó con la cabeza, pero su mirada se suavizó. Impulsivamente, se inclinó hacia Claire y le dio un pequeño beso en la mejilla.
Claire se quedó inmóvil por un instante. Luego giró la cabeza, sorprendida.
—Oh... lo siento —dijo Lena, sonrojada—. No sé por qué hice eso, fue...
—Lena... —Claire la interrumpió, con voz suave.
Lena la miró, con los ojos llenos de incertidumbre.
—Lo siento, lo siento, fue sin querer...
Antes de que pudiera seguir, Claire levantó la mano, calmándola.
—Lena, está bien... te quiero, eres increíble, pero... hay alguien más. No quiero que esto cambie nuestra amistad.
Lena parpadeó, asintiendo rápidamente, su decepción apenas contenida.
—Lo entiendo. No voy a dejar que estoy cambie nada. Lo prometo.
Claire sonrió, aliviada por su respuesta. Aunque algo se removía dentro de ella.
—Gracias. No quiero que las cosas sean incómodas.
***
Esa misma tarde, Claire llegó a la oficina de Kathryn con su habitual actitud relajada. Al entrar, notó que algo no estaba bien. Kathryn estaba sentada, concentrada en su computadora, sin levantar la vista.
—Hola, Kats. —saludó Claire, dejando su mochila en una silla.
Kathryn murmuró una respuesta, sin desviar la mirada.
Claire arqueó una ceja, sorprendida por la frialdad.
—¿Estás bien?
—Estoy ocupada. —respondió Kathryn, con un tono cortante.
Claire se cruzó de brazos, observándola con desconfianza.
—Eso no responde mi pregunta. ¿Qué pasa contigo hoy?
Kathryn suspiró, finalmente levantando la vista.
—Nada. Sólo estoy concentrada.
—Mentira. —Claire la miró fijamente, sabiendo que algo no andaba bien.
—Te vi. —dijo finalmente Kathryn, su voz tensa.
—¿Qué? —Claire frunció el ceño.
—En el pasillo. Con Lena. —Kathryn parecía evitar su mirada.
Claire entendió al instante.
—¿Estabas ahí?
Kathryn asintió, mirando hacia otro lado.
—No quería interrumpir... o lo que sea que estaba pasando.
Claire soltó una risa suave, pero cargada de seriedad.
—¿Eso fue lo que te puso de mal humor?
—No estaba de mal humor. —murmuró Kathryn, con voz defensiva.
Claire negó con la cabeza, sonriendo.
—Primero, Lena es mi amiga. Segundo, si hubieras escuchado la conversación, habrías sabido que le dije que estoy interesada en otra persona. Y tercero... me parece adorable que estés celosa.
Kathryn la miró, sorprendida.
—No estoy celosa.
—Claro que no. —respondió Claire, burlona.
Kathryn frunció el ceño, pero algo en su expresión cambió, suavizándose.
—Está bien, tal vez un poco celosa.
Claire sonrió, poniendo una mano sobre la de Kathryn.
—No tienes que preocuparte por Lena. Estoy aquí contigo.
Kathryn la miró, sus ojos suavizándose. Una sonrisa traviesa apareció en su rostro.
—Creo que no me gusta cómo te miran otras personas. Deberías dejar de ser tan... encantadora.
Claire se echó hacia atrás, sorprendida.
—¿Debería?
Kathryn arqueó una ceja, jugando con la idea.
—Tal vez mantenerte cerca... para que nadie más aproveche tu... encanto. —dijo con tono juguetón—. No quiero que nadie más te mire como te miro yo.
Claire se rió, aliviada por la cercanía que se había generado entre ellas.
—Vaya, ¿así que estás marcando tu territorio?
Kathryn adoptó una pose seria, aunque sus ojos brillaban de diversión.
—Tal vez. Pero solo porque tú eres... mía. —dijo con una sonrisa juguetona.
Claire, sin pensarlo, se sentó en su regazo, con una sonrisa desafiante.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Kathryn, sorprendida, mientras la rodeaba con sus brazos.
Claire se acomodó, tranquila, con una sonrisa traviesa.
—Solo aprovechando que ya soy tuya, ¿no?
Kathryn, aún sorprendida, sonrió ampliamente.
—Eres una... —empezó a decir, pero Claire la interrumpió, acercándose para pegar su rostro al suyo.
—Shh... no lo digas. Yo sé lo que soy. Pero ¿tú lo sabes? —susurró, con una sonrisa que era más un triunfo que una pregunta.
Kathryn, incapaz de resistirse, soltó una risa.
—Te odio... —dijo, pero sus palabras sonaban más como una declaración cariñosa que una queja.
Claire, complacida, sonrió de nuevo.
—No es cierto.
Kathryn se rió, pasándose una mano por la cara.
—Adoro lo que me haces hacer, Claire.
En ese momento, el resto del mundo pareció desvanecerse, y solo quedó la cercanía, el silencio cómodo entre ellas.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
