Capítulo 36

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Kathryn estaba sentada en su escritorio, la luz de la lámpara iluminando los papeles que tenía frente a ella. Sus dedos se movían con destreza sobre el teclado de la computadora, intentando mantenerse concentrada. Pero había algo, o más bien alguien, que estaba haciendo casi imposible que se enfocara en su trabajo.

Claire, como siempre, estaba sobre su regazo, recostada de manera relajada, con su cabeza descansando suavemente sobre el hombro de Kathryn. Las piernas de Claire estaban ligeramente dobladas, pero sus movimientos eran lo suficientemente cercanos para que Kathryn sintiera cada uno de ellos. Aunque al principio pensó que podría soportarlo, las distracciones no hacían más que aumentar.

Claire, aparentemente ignorante de los esfuerzos de Kathryn por concentrarse, empezó a mover sus dedos suavemente sobre el muslo de Kathryn, dejándolos deslizarse en una caricia ligera. No era mucho, solo un gesto sutil, pero el calor de su contacto hizo que Kathryn apretara los dientes.

—Claire... —murmuró Kathryn sin apartar la vista de la pantalla, con un tono de advertencia que Claire conocía muy bien.

Claire levantó la cabeza lentamente, mirando a Kathryn con una sonrisa traviesa que dejaba claro que no pensaba ceder.

—¿Qué? —respondió Claire con voz suave, pero cargada de una provocación implícita. —

Kathryn suspiró, pero no pudo evitar sonrojarse ligeramente. La presión de Claire sobre su regazo aumentaba, y con cada movimiento, más difícil se hacía mantenerse enfocada. Claire, con su actitud despreocupada, estaba jugando con fuego y sabía que Kathryn no podía resistirse por mucho tiempo.

— Claire, lo estás haciendo a propósito... —dijo Kathryn, ahora más suave, pero el toque de deseo en su voz no pasó desapercibido.

Kathryn apretó los labios, sintiendo que la presencia de Claire se volvía más envolvente, y su mente empezaba a desordenarse. Intentó darle una respuesta, algo que la sacara de ese estado de desconcierto, pero Claire no le dio tiempo.

Claire se acercó más, deslizando una mano hasta el cuello de Kathryn, acariciándolo con suavidad, sus dedos trazando líneas invisibles sobre la piel sensible. Luego, se inclinó hacia ella y la besó, pero esta vez, el beso fue más intenso, más profundo, que los anteriores.

Kathryn cerró los ojos, respondiendo al beso sin pensar. La lengua de Claire se deslizó suavemente por sus labios, invitándola a un beso más profundo, más apasionado. Kathryn, atrapada en el momento, dejó de preocuparse por todo lo demás, permitiéndose ceder completamente a lo que estaba pasando entre ellas.

El corazón de Kathryn latía con fuerza, y sus manos, que instintivamente habían descansado sobre la cintura de Claire, ahora se apretaban, como si no quisiera soltarla. Claire, al notar la respuesta de Kathryn, no hizo más que intensificar el beso, acercándose aún más, como si no quisiera que nada se interpusiera entre ellas.

Un suave jadeo escapó de los labios de Kathryn cuando Claire decidió empujar su cuello hacia ella. La mano que se encontraba sujetando su cintura bajó a su muslo, tocando el inicio de su rodilla. Apretó con suavidad la zona, mientras respiraba profundamente en el beso. Sin poder controlar el deseo que Claire provocaba en ella.

Cuando finalmente se separaron, ambas respiraban pesadamente, como si hubieran corrido una maratón. Kathryn, un poco aturdida, no sabía qué hacer ni qué decir. Las emociones dentro de ella parecían mezcladas, pero no podía negar que no había nada en su vida que se sintiera tan bien en ese instante.

—¿Sigues queriendo trabajar? —preguntó Claire con un tono suave, como si no hubiera sucedido nada fuera de lo común, aunque Kathryn podía notar la diversión en su voz.

Kathryn, sin poder evitarlo, sonrió de regreso, su respiración aún irregular. No sabía qué hacer con todas las emociones que Claire había despertado en ella, pero había algo en ese momento, en ese espacio tan cerca de Claire, que no quería dejar ir.

—Odio que hagas estas cosas... sabes que me haces perder la cordura. —respondió Kathryn, su voz más suave de lo que pretendía, mientras sus manos buscaban automáticamente a Claire, atraída por la cercanía.

—¿Eso significa que tengo control sobre ti? —preguntó Claire, alzando una ceja y sonriendo de forma juguetona.

Kathryn suspiró, con una mezcla de frustración y diversión en su expresión, pero su sonrisa seguía intacta.

—Sabes que sí, no te hagas la tonta. —respondió, rodando los ojos, aunque la expresión en su rostro delataba lo contrario, mostrándose completamente cautiva de la situación.

Claire soltó una pequeña risa satisfecha, antes de inclinarse nuevamente para besarla, esta vez con una ternura que contrastaba con la intensidad anterior. Y mientras sus labios se encontraban una vez más, Kathryn no pudo evitar rendirse.

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