Capítulo 50

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El aula de literatura tenía una atmósfera diferente aquel día. No era la primera vez que Claire entraba en ese espacio después de lo sucedido con Kathryn, pero sí la primera vez que volvía a enfrentarla de frente, bajo la frialdad de su indiferencia aparente. La clase comenzó como cualquier otra: con el tono meticuloso de Kathryn, explicando los matices de algún texto clásico. Sin embargo, para Claire, las palabras parecían ecos distantes, difuminadas por el peso de su mente.

Se obligó a tomar apuntes, a escuchar, pero cada vez que la voz de Kathryn rompía el silencio, un nudo se formaba en su estómago. Sentía que cada palabra estaba impregnada de recuerdos, de momentos que ahora parecían más dolorosos que reales.

A lo largo de la clase, intentó evitar cualquier contacto visual, pero el destino no se lo permitió. En un instante, mientras revisaba un pasaje del libro, sintió la mirada de Kathryn fija en ella. Levantó los ojos, y sus miradas se encontraron. Era una conexión rápida pero intensa, casi palpable. Claire pudo notar algo en esos ojos: una mezcla de emociones contenidas, como si Kathryn intentara descifrarla, como si buscara una respuesta en el silencio.

Pero Claire no le dio ese privilegio. Con una expresión fría, cargada de determinación, apartó la mirada y se enfocó nuevamente en su cuaderno. Si Kathryn esperaba algo de ella, una señal, un indicio de que seguía afectada, no lo iba a obtener. O al menos, eso quería aparentar.

La clase transcurrió lenta, casi como si el tiempo jugara en contra. Y cuando finalmente terminó, Claire permaneció en su asiento, esperando a que los demás salieran antes de recoger sus cosas. La sala se vació rápidamente, dejando solo a Kathryn al frente y a Claire al fondo, ambas en silencio, atrapadas en un espacio que ahora parecía más grande y frío que nunca.

Justo cuando Claire se levantaba para irse, la puerta del aula se abrió de golpe, y Lena entró apresurada.

—¡Claire! —llamó, con una sonrisa que iluminó el ambiente tenso. Pero al posar sus ojos en Kathryn, la expresión de Lena cambió al instante. Su mirada se endureció, cargada de un rencor que no intentó disimular. Era evidente que sabía lo sucedido, o al menos lo suficiente como para dejar clara su postura.

Kathryn no dijo nada. Permaneció en su lugar, observando cómo Lena caminaba hacia Claire, su expresión ahora completamente amable.

—¿Todo bien? —preguntó Lena con suavidad, rodeando los hombros de Claire con un brazo y plantando un beso en su mejilla.

Claire sonrió, permitiéndose un respiro entre el caos de sus emociones. Se giró hacia Lena, dejando por completo de lado la presencia de Kathryn, como si no existiera.

—Sí, todo bien. —respondió Claire, devolviendo la sonrisa.

Desde el frente del aula, Kathryn observaba la escena con la mandíbula apretada. Sus manos descansaban sobre el escritorio, pero los nudillos estaban blancos de la tensión. Algo en esa interacción, en la cercanía entre Claire y Lena, la consumía. Los celos, tan irracionales como incontrolables, ardían bajo la superficie, aunque no permitía que su rostro lo demostrara más de lo necesario.

—¿Quieres salir un rato? —preguntó Lena, mirándola con una sonrisa cómplice. —Podemos ir a tomar algo, o simplemente caminar.

Claire asintió sin dudarlo, agradecida por la oportunidad de escapar de esa sala y de la presencia que la incomodaba tanto.

—Claro, me encantaría.

Lena le devolvió una sonrisa y comenzó a caminar hacia la puerta con Claire. Pero antes de salir, Claire hizo algo que ni siquiera había planeado: se giró hacia Kathryn.

Su mirada, fría y calculada, chocó con la de la profesora. Fue solo un segundo, pero el mensaje era claro. No había palabras, pero la expresión de Claire decía todo lo que no estaba dispuesta a verbalizar: Esto es lo que elegiste. Te lo dije.

Kathryn mantuvo su postura firme, pero el impacto de esa mirada quedó grabado en su mente. Observó cómo Claire y Lena desaparecían por la puerta, sus voces llenando el pasillo con un aire de complicidad que la dejó con un vacío aún mayor del que ya cargaba.

Cuando la puerta se cerró, el silencio regresó al aula. Kathryn se dejó caer en su silla, su máscara de neutralidad desmoronándose en el instante en que se quedó sola. Cerró los ojos por un momento, apretando los puños contra el escritorio. La imagen de Claire, con su frialdad y su cercanía con Lena, la perseguía.

Sabía que todo esto era culpa suya. Pero, aun así, no podía soportarlo.

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