Una hora más tarde, la tormenta seguía rugiendo afuera, y la tensión dentro de la casa de Claire no disminuía. Kathryn estaba sentada en el sofá con una manta sobre los hombros, su rostro todavía pálido y sus ojos vidriosos después de todo lo sucedido. Claire estaba en la cocina, con el teléfono en la mano, marcando el número de Lena. Necesitaba ayuda. Las cosas se estaban saliendo de control, y aunque quería manejarlo sola, sabía que no podía hacerlo todo.
Cuando Lena respondió al teléfono, Claire le explicó la situación de manera rápida, aunque su voz no podía ocultar lo afectada que estaba. Lena, sin dudarlo, dijo que estaría allí lo antes posible.
Apenas quince minutos después, un fuerte golpe en la puerta anunció su llegada. Claire abrió la puerta y vio a Lena, empapada por la lluvia, con el cabello pegado a su rostro y una expresión de preocupación en los ojos. Sin decir nada, Claire la invitó a pasar y le entregó una toalla.
Lena miró a su alrededor y finalmente vio a Kathryn en el sofá. Por un momento, el tiempo pareció detenerse. Ver a Kathryn, la mujer que siempre había percibido como inquebrantable, en un estado tan vulnerable, con marcas de golpes en su rostro y una expresión perdida, la dejó completamente desconcertada.
—¿Qué pasó? —preguntó Lena, su voz suave pero seria, mientras miraba a Claire.
Claire suspiró y le hizo un gesto para que la siguiera a la cocina, dejando a Kathryn sola por un momento. Le explicó todo con más detalle: Connor, el enfrentamiento, el miedo de Kathryn, y cómo ahora estaban en una situación peligrosa.
—Sabía que las cosas eran complicadas con ella, pero nunca pensé que sería tan... —Lena no terminó la frase, mirando hacia el sofá donde Kathryn estaba, inmóvil, con la mirada perdida.
Cuando regresaron al salón, Lena se acercó a Kathryn, todavía procesando la imagen que tenía frente a sí. Kathryn levantó la mirada, y al ver a Lena, su expresión se endureció por un momento. No estaba cómoda con la presencia de Lena, no después de lo que había pasado entre las tres. Pero estaba demasiado agotada como para protestar.
—¿Qué hace ella aquí? —preguntó Kathryn, su tono bajo pero cargado de molestia.
—Te guste o no, ella está aquí para ayudar. —respondió Claire, con firmeza pero sin dureza. Se acercó a Kathryn y le pasó una taza de té caliente. —Necesitamos apoyo ahora mismo, y no voy a manejar esto sola.
Lena se sentó en el sillón frente a Kathryn, observándola detenidamente, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Finalmente, rompió el silencio.
—Mira, no soy tu fan más grande, y sé que tú tampoco eres la mía. Pero lo que está pasando es serio, y si Claire necesita que esté aquí, voy a estarlo. No lo estoy haciendo por ti. Lo hago por ella.
Kathryn la miró con una mezcla de incredulidad y resignación. Quería protestar, quería decirle que se fuera, pero sabía que no podía. El cansancio, el miedo, y todo lo que había pasado esa noche la mantenían callada.
Claire se sentó junto a Kathryn, colocando una mano en su hombro. —Kats, sé que esto es incómodo para todos. Pero Lena no está aquí para juzgarte. Solo queremos asegurarnos de que estés bien.
Kathryn finalmente suspiró y asintió, aunque su incomodidad seguía siendo evidente. Lena se levantó y fue hacia la cocina para buscar algo de agua, dejando a Claire y Kathryn solas por un momento.
—Esto es un desastre. —murmuró Kathryn, dejando caer la cabeza entre las manos.
—Lo es. —admitió Claire, con una pequeña sonrisa que no alcanzó a suavizar su mirada preocupada. —Pero lo vamos a arreglar, Kats. No estás sola en esto.
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GUILTY AS SIN?
RomantikClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
