El sol del día siguiente parecía menos opresivo, aunque las cosas entre Claire y Kathryn estaban lejos de ser normales. Había una tregua implícita entre ellas, un intento de convivir sin reabrir heridas o provocar nuevas.
En la clase de literatura esa mañana, Claire y Lena estaban sentadas juntas, como de costumbre. Lena estaba entretenida haciendo pequeños peinados en el cabello de Claire mientras ambas reían en voz baja. Claire movía ligeramente la cabeza para dificultarle el trabajo, lo que hacía que Lena soltara quejas fingidas y más risas.
Kathryn, que se encontraba al frente de la clase revisando algunos papeles, alzó la vista en un momento y las vio. Una punzada de dolor atravesó su pecho al observar la forma en que Claire parecía tan feliz y relajada con Lena. Era evidente que compartían algo especial, algo que Kathryn había perdido.
Apoyó los papeles en el escritorio con más fuerza de la necesaria, tratando de sofocar el dolor en su interior. No podía decir ni hacer nada; no tenía derecho. Sabía que todo lo que pasaba entre ellas era producto de sus propias decisiones y errores. Así que apartó la mirada y continuó con su tarea, fingiendo indiferencia.
***
Más tarde, en la biblioteca, Kathryn estaba sentada sola en una mesa apartada, rodeada de libros que apenas podía concentrarse en leer. La quietud del lugar se reflejaba en su propio estado de ánimo.
De repente, escuchó pasos acercándose, seguidos de risas familiares. Levantó la vista y vio a Claire y Lena entrando en la biblioteca. Kathryn frunció el ceño, confundida, cuando ambas se dirigieron directamente hacia su mesa.
—¿Estás trabajando o planeando el fin del mundo? —preguntó Claire con una sonrisa juguetona mientras se sentaba en la silla frente a Kathryn, con Lena siguiéndola de cerca.
Kathryn parpadeó, sorprendida por su tono ligero. —¿Qué hacen aquí?
—Te vimos sola y pensamos que podrías necesitar algo de compañía. —respondió Lena, encogiéndose de hombros mientras se sentaba a un lado de Claire.
Kathryn las miró, buscando cualquier rastro de burla o intención oculta, pero no encontró nada. Claire parecía genuinamente relajada, como si realmente quisiera estar allí. Lena, aunque más reservada, no parecía hostil.
—No necesito compañía. —murmuró Kathryn, desviando la mirada hacia los libros frente a ella.
—Tal vez no la necesitas, pero eso no significa que no puedas disfrutarla. —dijo Claire, inclinándose hacia adelante con los codos sobre la mesa.
Lena asintió, apoyando la barbilla en su mano mientras miraba a Kathryn. —Además, ya estamos aquí. Así que acostúmbrate.
Kathryn dejó escapar un suspiro, pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en sus labios. Había algo reconfortante en la presencia de ambas, aunque no quisiera admitirlo.
Mientras pasaban los minutos, la conversación entre las tres comenzó a fluir de manera más natural. Lena hizo algunos comentarios ingeniosos que lograron arrancar una risa ligera de Kathryn, y Claire, con su facilidad para conectar con las personas, se encargó de mantener el ambiente relajado.
Aunque Kathryn no lo decía en voz alta, se sintió agradecida por su compañía. Claire no la estaba tratando con frialdad ni con rencor, algo que la aliviaba más de lo que esperaba. Incluso Lena, a quien solía considerar una rival por el afecto de Claire, le resultaba... aceptable.
Al final, Kathryn se dio cuenta de que, aunque las cosas no eran perfectas, quizás no estaba tan sola como pensaba.
ESTÁS LEYENDO
GUILTY AS SIN?
Storie d'amoreClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
