Capítulo 42

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Kathryn se encontraba mirando a Claire desde el otro lado del comedor, como si estuviera buscando cualquier excusa para acercarse más. Cada pequeño gesto de Claire, cada mirada, parecía ser la oportunidad perfecta para hacer lo que su mente había estado planificando sin cesar. Si bien Claire no se daba cuenta de lo que pasaba en la cabeza de Kathryn, ella sí sabía muy bien lo que quería, y lo que no podía evitar. Pero al mismo tiempo, algo la hacía retroceder: su propia inseguridad, el temor de que Claire no estuviera lista o no sintiera lo mismo.

Claire, ajena a los pensamientos de Kathryn, estaba ocupada hojeando un libro en la mesa. La música suave llenaba el espacio, acompañando el ambiente relajado. De vez en cuando, Claire levantaba la vista y la mirada de Kathryn la seguía, solo para apartarse rápidamente en cuanto sus ojos se encontraban.

Kathryn aprovechó el momento para dar un paso más cerca, tratando de mantener la compostura, aunque su respiración se volvía más errática. Se acercó con una excusa trivial, como siempre lo hacía en esos momentos.

— ¿Puedo... ayudarte con eso? —dijo, señalando el libro que Claire sostenía, como si no pudiera evitar el impulso de estar cerca de ella.

Claire, alzando una ceja, miró a Kathryn con una sonrisa divertida.

— ¿Ayudarme? ¿Con qué? Estaba solo hojeando un libro, ¿te vas a poner a leerlo por mí ahora?

Kathryn, algo nerviosa pero decidida, se inclinó un poco hacia ella, buscando una excusa para acercarse aún más.

— Bueno, si quieres, puedo leerlo contigo... —comenzó, pero en cuanto vio la sonrisa burlona de Claire, no pudo evitar reírse.

— ¿Leer conmigo? — Claire dejó el libro de lado, divertida por la actitud de Kathryn. — ¿En serio? Kathryn, ¿qué estás haciendo?

Kathryn sintió cómo sus mejillas se calentaban, sin poder ocultar la sonrisa nerviosa que se le escapó.

— Estaba... pensando que podríamos hacer algo más interesante que leer. —respondió, apenas logrando controlar su risa también.

Claire la miró con una mezcla de diversión y desafío, cruzándose de brazos.

— ¿Y qué sería eso, profesora? —dijo Claire, sin perder la oportunidad de burlarse.

Kathryn, sin pensarlo dos veces, se acercó más, el nerviosismo a punto de desbordarse, pero sin querer dar el brazo a torcer. Cuando sus rostros quedaron apenas a unos centímetros, sus ojos brillaban con esa mezcla de deseo y cautela.

— Yo... —Kathryn apenas susurró, pero la risa de Claire interrumpió su intento.

Claire se echó hacia atrás, riendo con ganas, disfrutando del momento.

— ¿Así que esa era tu gran excusa para besarme? —preguntó, burlona, mientras se acomodaba mejor en su asiento.

Kathryn suspiró, mirando a Claire con una mezcla de frustración y diversión.

— No sé por qué, pero sí. —respondió Kathryn con una sonrisa ladeada, como si la vergüenza ya no tuviera sentido.

Claire continuó riendo, pero ahora su expresión se suavizó.

— Qué tonta eres, Kathryn, ya sabes que puedes besarme sin excusas, ¿verdad? —Claire la miró con una sonrisa que decía más de lo que las palabras podrían expresar.

Kathryn, sorprendida por la respuesta directa de Claire, no pudo evitar sonrojarse, pero el alivio que sintió al escuchar eso la hizo relajarse un poco. Sin dudarlo, se acercó finalmente y, sin más excusas, besó a Claire, dejando que su mente y su corazón se desbordaran en ese contacto que había estado esperando tanto tiempo.

Claire, sin embargo, no dejó que Kathryn tomara el control por completo. En un movimiento rápido, bajo sus manos y las apoyó en las piernas de Kathryn, inclinándose ligeramente hacia adelante y profundizó el beso, respondiendo con la misma intensidad.

Las tensiones se intensificaron rápidamente. La mano de Kathryn se deslizó con determinación hacia el cuello de Claire, empujándola hacia adelante y acercándose más, mientras abría la boca para tomar un respiro. Claire aprovechó el instante para deslizar su lengua por los labios de Kathryn, provocando un jadeo involuntario de esta última. Con un movimiento ágil, Kathryn se reclinó hacia atrás en el sofá, apoyando su espalda contra el respaldo, y atrajo a Claire hacia sí, haciendo que la joven se acomodara con las manos a los costados de su cuerpo, aferrándose al sofá para no caer.

Las manos de Claire encontraron las muñecas de Kathryn, estabilizándose en su lugar con cautela. Finalmente, se separaron, jadeando por la intensidad del momento. Sin permitir que Claire pronunciara palabra alguna, Kathryn se lanzó nuevamente a besarla. Los dedos de Claire comenzaron a explorar, empujando suavemente el abdomen de Kathryn en un intento de controlar el beso, lo que solo generó más descontrol entre ambas. El beso se rompió, y los labios de Claire se dirigieron hacia el cuello de Kathryn. Esta giró la cabeza a un lado, mientras sus dedos se enredaban en el cabello de Claire, manteniéndola en esa posición. Una mordida de Claire la hizo gemir suavemente, y al apartarse, se miraron a los ojos, conscientes de que habían cruzado una línea que solían mantener. Se observaron, con las pupilas dilatadas y respirando pesadamente.

—¿Estás bien? —preguntó Claire con preocupación.

—No quiero irme... —respondió Kathryn, casi sin aliento.

—No te vayas, entonces.

—Connor... —comenzó a decir, pero fue interrumpida.

—Que se vaya al diablo Connor y quien sea. Eres la dueña de tu propia vida, Kathryn. Si no deseas irte, no tienes por qué hacerlo. Decidas lo que decidas, estaré a tu lado.

Kathryn sonrió con dulzura.

—Si me quedo... ¿prometes volver a besarme como ahora? —preguntó con un tono juguetón.

Claire soltó una risa. —Solo si te lo ganas.

Kathryn rió también, su mirada se encontró con la de Claire y se mantuvo en ese vínculo por unos segundos. Le dedicó una sonrisa tímida y luego escondió su rostro en el hombro de Claire, abrazándola con fuerza y disfrutando del momento. Últimamente, Claire la había llevado a cruzar límites que jamás habría imaginado.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora