Kathryn no podía dejar de pensar en Claire. Después de la tensión del encuentro con Delacroix y Connor, había perdido de vista a la joven, y la ansiedad se apoderaba de ella. Sus pasos rápidos resonaban en los pasillos de la universidad mientras recorría cada rincón, buscando a Claire como si su vida dependiera de encontrarla. No sabía qué le había pasado, pero no podía ignorar la creciente sensación de peligro que le atenazaba el pecho.
"¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si están detrás de ella? ¿Y si la han...?" Los peores pensamientos la invadían, y cada rincón que pasaba parecía ocultar alguna amenaza invisible.
Corría más rápido, desbordada por la preocupación. Miraba de un lado a otro, sin poder encontrarla, y su corazón se aceleraba cada vez más. No podía concentrarse. No podía respirar.
Fue en ese momento, cuando menos lo esperaba, que tropezó con algo. Los libros cayeron al suelo, el estrépito resonó en el pasillo vacío. Kathryn se giró, maldiciendo internamente por no estar más atenta.
Y entonces, vio a Claire.
Allí estaba, tranquila, como si nada hubiera pasado. Sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y diversión mientras observaba a Kathryn, que aún estaba agachada recogiendo los libros.
—Vaya, ¿te encuentras bien? —dijo Claire, un tanto confundida, pero sin perder la oportunidad de hacer un chiste—. No te preocupes, no era una carrera, ¿eh?
Kathryn no pudo evitarlo. Se levantó rápidamente, casi sin pensarlo, y se abalanzó hacia Claire. La abrazó fuerte, en medio del pasillo, sin importarle lo que pudiera pensar cualquiera que los viera.
Claire se quedó completamente sorprendida, no entendía qué estaba pasando. Sus brazos no reaccionaron de inmediato, como si estuviera procesando lo que ocurría.
—Kats?... —dijo Claire, con la voz suave, un poco confundida.
Kathryn la separó solo un poco, pero no la soltó. La miró de arriba abajo, como si esperara encontrar alguna señal de que algo malo le había sucedido.
—¿Estás bien? ¿Nada te pasó? ¿Te han hecho algo? —preguntó, casi sin poder controlar el temblor en su voz.
Claire, visiblemente desconcertada, levantó una ceja. —Claro que estoy bien kats, ¿Porque la pregunta? ¿Tú estás bien? ¿Porque estás agitada?
Kathryn no la soltaba, incapaz de calmarse. Miró a Claire a los ojos, buscando algo que le diera tranquilidad.
—¿Por qué te me desapareces así? —la voz de Kathryn era baja, pero estaba cargada de desesperación. —¿Por qué no me dijiste dónde ibas a estar? Casi me muero de un infarto...
Claire se quedó en silencio un momento, observándola fijamente, y luego soltó una pequeña risa nerviosa.
—Kathryn... de verdad, ¿qué te pasa? Estoy bien, ¿Si? Solo me quedé dormida en la sala de audiovisuales sin darme cuenta. Todo está bien, de verdad.
Kathryn la miró con una mezcla de alivio y culpa, sintiendo que la tensión en su cuerpo comenzaba a desvanecerse, aunque no del todo. Aun así, no podía evitar sentirse aliviada de verla sana y salva.
—Es solo que... después de lo de antes, con Delacroix y Connor... —sus palabras se desvanecieron en un susurro, como si ya no quisiera hablar de eso.
Claire la miró por un momento, luego se encogió de hombros con una sonrisa ligera.
—¿Eso te tenía tan preocupada? No me han echo nada kats. Estoy bien. Ni siquiera los he visto después de hoy.
Kathryn asintió lentamente, aunque su corazón todavía latía rápido, y solo entonces se dio cuenta de lo fuerte que había apretado a Claire en su abrazo.
—Lo siento... —susurró. —Es solo que no quería perderte, Claire. Pensé que algo te había pasado.
Claire, con una leve sonrisa, le dio un suave toque en el hombro.
—No voy a ir a ningún lado, ¿de acuerdo? No tienes que preocuparte tanto.
Kathryn la miró, aliviada, aunque aún con un nudo en el estómago. Por un momento, todo lo que había imaginado en su mente parecía desvanecerse, y la ansiedad comenzó a calmarse.
—Solo... promete que no te iras otra vez sin avisar. —dijo Kathryn, con una media sonrisa.
Claire, aún algo confundida, asintió. —Te lo prometo. Pero, ¿me puedes decir qué fue eso de abrazarme tan fuerte? ¡Casi me quiebras en dos!
Kathryn soltó una pequeña risa, sintiendo cómo la tensión comenzaba a disiparse completamente. Sabía que Claire no lo entendería completamente, pero lo importante era que estaba bien.
Y eso, por ahora, era lo único que importaba.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
