Claire dejó la cafetería con la mente agitada, incapaz de dejar de pensar en la salida abrupta de Lena y las palabras de Kathryn. El resto del día pasó entre clases y silencios incómodos, con su mente atrapada en un torbellino de pensamientos.
Al finalizar su última clase, el cielo ya se oscurecía y la lluvia comenzaba a caer sobre el campus. Claire decidió caminar a casa, esperando que el aire fresco despejara sus pensamientos. Pero al cruzar la plaza, vio a Lena sentada sola en una banca bajo un árbol, su cabello empapado por la lluvia, mirando al suelo.
Claire dudó por un momento, pero sabía que no podían dejar las cosas sin resolver. Se acercó con cautela.
—Lena. —llamó suavemente.
Lena levantó la vista, sorprendida, pero su expresión se suavizó al verla. —¿Qué haces aquí?
—Vi que estabas sola... quería saber cómo estabas.
Lena dejó escapar una risa sin alegría. —¿De verdad? Porque tengo la sensación de que solo te
estorbo.
—No es cierto. —respondió Claire, sentándose junto a ella—. No quiero que pienses que no me importa.
Lena la miró, sus ojos llenos de tristeza. —Es difícil no pensarlo, Claire. Siempre parece que estoy compitiendo con ella...
Claire sintió el nudo en su garganta. —Lena, no es una competencia. —dijo suavemente—. Sé que lo que pasó fue complicado. Pero valoro lo que tenemos. Eres alguien importante para mí.
Lena la miró, con una sinceridad que hizo que Claire se estremeciera. —¿De verdad?
Claire asintió, aunque sabía que sus palabras no bastarían para aliviar el dolor de Lena. Justo entonces, su teléfono sonó. Lena miró la pantalla, suspiró y rechazó la llamada. —Era mi hermana. Está preocupada porque no le he contado nada.
—Quizás deberías hablar con ella. —sugirió Claire, aunque temía lo que Lena pudiera decir.
—Quizás... —respondió Lena, su mirada perdida.
La lluvia aumentaba, y Claire se levantó, extendiendo la mano. —Vamos, te acompaño a casa.
Lena dudó, pero finalmente aceptó. Caminaron en silencio, el ambiente más relajado entre ellas, como si el simple hecho de estar juntas ayudara a aliviar la carga.
Cuando llegaron al edificio donde vivía Lena, se detuvo en la puerta, mirándola con una expresión más tranquila. —Gracias por esto. Lo necesitaba.
Claire sonrió, aunque en su mente seguían flotando las dudas. —No tienes nada que agradecer.
Lena entró al edificio, y Claire se quedó bajo la lluvia por un momento, dejando que las gotas frías le calaran la piel. Aunque se sentía aliviada por haber hablado con Lena, algo seguía sin estar claro.
Al llegar a su apartamento, encontró un mensaje de Kathryn en su correo.
"Rousseau, sé que no es el momento ideal, pero necesito hablar contigo sobre el trabajo final. ¿Podrías pasar por mi oficina mañana a primera hora? Es importante."
Claire leyó el mensaje varias veces, buscando algún significado oculto. Suspira y apaga el teléfono. No estaba segura de estar lista para lo que Kathryn pudiera decirle. No. No estaba segura para ver a Kathryn.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
