Capítulo 9

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El aire fresco y húmedo chocó con la calidez que habían dejado atrás en el museo. Claire, Kathryn y Lena caminaron en silencio hacia el coche, el peso de una tensión invisible cargando cada paso. Claire sentía sus pensamientos enredados, incapaz de encontrar claridad en el torbellino emocional que la envolvía.

Al llegar al coche, Lena se detuvo, su expresión dubitativa pero determinada. Miró a Kathryn con cautela, pero su voz, aunque suave, traía consigo una pizca de frustración.

—Profesora Mills... —empezó, tragando saliva antes de continuar—. Puedo preguntarle... ¿Por qué siempre es tan... crítica conmigo?

Kathryn se giró hacia ella, su mirada firme y controlada. —No soy crítica. Creo que hay momentos y lugares para ciertas cosas. —Su tono era cortante, aunque contenía una calma calculada.

Lena bajó la vista, su voz temblorosa pero decidida. —No quiero faltarle al respeto, pero... no me parece haber echo nada inapropiado.

Claire intentó mediar, levantando una mano. —Quizás deberíamos calmarnos...

Kathryn interrumpió, manteniendo su mirada fija en Lena. —No creo que estés entendiendo. Mi prioridad es proteger a mis alumnos de situaciones que puedan complicarse.

Lena retrocedió ligeramente, como si las palabras hubieran golpeado más fuerte de lo esperado. —No soy una mala influencia. —Su voz era apenas un susurro, pero había un tinte de tristeza en ella.

—No he dicho eso. —Kathryn respondió, su tono suave pero implacable. —Solo sé reconocer cuándo algo puede convertirse en un problema.

Claire, atrapada entre ambas, sintió la necesidad de intervenir. —No es necesario hacer esto.

Lena se giró hacia Claire, su expresión herida. —Te llamaré más tarde. Espero que podamos hablar... tranquilas. —Hizo una pausa antes de agregar, casi en un murmullo—. Buenas noches, profesora.

Sin esperar respuesta, Lena se alejó, su figura perdiéndose en la lluvia. Claire la siguió con la mirada hasta que desapareció, el sonido de los pasos amortiguado por el agua golpeando el pavimento.

Un silencio denso cayó entre las dos que quedaban. Kathryn cruzó los brazos y suspiró, su máscara de profesionalismo intacta pero con un destello de cansancio en sus ojos.

Claire se volvió hacia ella, su voz baja pero cargada de frustración. —¿Porque la trató así? ¿Por qué le importa tanto? Parece que teme más de lo necesario por mi bienestar.

Kathryn se quedó callada un momento, como si sopesara sus palabras. —Es parte de mi responsabilidad cuidar de mis alumnos. No es nada más que eso. Y no la traté de ninguna manera. Simplemente le comenté la situación.

Claire dio un paso adelante, su tono más firme. —¿Cuidar de mí implica desconfiar de mis amigos? ¿Cree que Lena va a hacerme daño? Ella solo fue amable conmigo. No necesito que me proteja de eso.

Kathryn bajó la mirada, su postura rígida. —Las amistades a veces pueden volverse complicadas, especialmente cuando es evidente que ella no ve solo una amistad.

Las palabras colgaron en el aire. Claire sintió que su corazón se aceleraba, pero mantuvo su postura.

—Discúlpeme, pero creo que eso no es asunto suyo. Usted misma ha dejado claro que entre nosotras no hay nada más que profesionalismo. Así que, por favor, permítame manejar mis propias relaciones.

Kathryn sostuvo su mirada por un instante, su expresión impenetrable. Finalmente, asintió, su tono volviéndose distante.

—Está bien. Pero cuídate. —Sin esperar respuesta, se giró y caminó hacia el coche, dejando a Claire sola bajo la lluvia.

Claire permaneció inmóvil, sintiendo la humedad de las gotas en su piel. Algo había cambiado en ese intercambio, pero no estaba segura de si era para mejor. Mientras las palabras de Kathryn resonaban en su mente, no podía evitar pensar también en Lena y en cómo su amistad parecía estar complicándose más de lo que había anticipado.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora