Capítulo 17

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El regreso a la universidad fue silencioso, cargado de una tensión difícil de ignorar. Tras los días intensos de la conferencia y los momentos complicados con Kathryn, Claire intentaba concentrarse en sus estudios, pero la sensación de que algo había cambiado persistía. Kathryn, por su parte, parecía haber vuelto a su actitud reservada, pero en sus encuentros había algo en el aire, una carga invisible, aunque ambas se mantenían en silencio.

Una tarde gris, después de un largo día de clases, Claire decidió ir a la biblioteca. Al entrar, vio a Kathryn sentada cerca de la ventana, absorta en un libro. Claire dudó un instante, pero algo la impulsó a acercarse.

—¿Le molesta si me siento? —preguntó, vacilante.

Kathryn levantó la vista, sorprendida, pero sonrió suavemente. —Claro, adelante.

Claire se sentó, tratando de concentrarse en sus apuntes, pero sentía el peso de la mirada de Kathryn. No sabía si era intencional, pero le incomodaba.

—¿Cómo vas con tu proyecto final? —preguntó Kathryn, de manera casual, pero su tono era más suave de lo habitual.

—Voy bien. Bastante avanzada, en realidad. —respondió Claire, sin mirarla demasiado, temerosa de que sus pensamientos se delataran.

El murmullo de la biblioteca parecía desvanecerse mientras Claire se sumergía en sus notas. De repente, algo cambió, como si el espacio entre ellas se hubiera reducido. Kathryn deslizó su codo accidentalmente sobre el borde de la mesa, tocando la mano de Claire.

Ambas se quedaron paralizadas. El roce fue breve, casi imperceptible, pero Claire sintió una oleada de calor recorrer su cuerpo. El instante se alargó, como si el mundo se hubiera detenido. Kathryn retiró su brazo rápidamente, ruborizándose, pero ninguna de las dos dijo nada. La tensión era palpable, y ambas se miraron en silencio, incapaces de romperlo.

—Lo siento... —murmuró Kathryn, sin atreverse a mirarla.

Claire, todavía atónita, asintió. —Está bien. Fue solo un... accidente.

El silencio se instaló de nuevo entre ellas, pesado e incómodo. Claire intentó concentrarse, pero no podía dejar de pensar en el roce, en la sensación extraña que había dejado. Algo había cambiado, y aunque no entendía qué, sabía que no podía ignorarlo.

Kathryn cerró su libro con un suspiro. —Creo que es hora de irme. Espero que todo te vaya bien con tu proyecto.

—Sí, claro... ¿Nos vemos en clase mañana? —preguntó Claire, sorprendida por el cambio repentino de actitud.

Kathryn asintió, su expresión distante. —Nos vemos.

Claire la observó alejarse, absorta en sus pensamientos. Algo había cambiado entre ellas, y aunque no podía señalar qué exactamente, sabía que no podría ignorarlo por mucho más tiempo. El roce de sus manos había hecho que todo lo que estaba bajo la superficie saliera a la luz, y Claire no sabía cómo manejarlo. Pero, por primera vez, sintió que tal vez ya no tenía tanto miedo de lo que pudiera pasar. O bueno. Tal vez un poco.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora