El día estaba gris, con el viento frío del otoño soplando suavemente entre los árboles del campus. Lena estaba sentada en un banco cerca de la biblioteca, observando desde lejos cómo Claire ayudaba a Kathryn a salir del edificio. Kathryn parecía más estable que en días anteriores, pero aún necesitaba apoyo. Claire, con una mano en su espalda y una sonrisa tranquilizadora en su rostro, la guiaba con cuidado hacia el auto.
Lena suspiró, su pecho pesando más de lo que esperaba. Claire y ella habían estado construyendo algo bonito, algo ligero y divertido, pero últimamente... las cosas se sentían distintas. No era por falta de cariño; Lena realmente quería a Claire. Y estaba segura de que Claire la quería a ella. Pero no podía ignorar lo que veía en los ojos de Claire cuando miraba a Kathryn: esa mezcla de preocupación y algo más, algo que a Lena le resultaba dolorosamente familiar.
Los sentimientos por Kathryn seguían ahí. Aunque leves y contenidos, estaban presentes. Lena lo sabía.
***
Más tarde ese día, Lena se encontró en su dormitorio, dándole vueltas a sus pensamientos. Se sentía egoísta por siquiera pensar en reclamar a Claire para sí misma. ¿Cómo podía hacerlo cuando Kathryn estaba pasando por tanto? Cuando Claire era la única persona en quien Kathryn confiaba verdaderamente.
Lena sabía que Claire estaba tratando de superar todo lo que había pasado con Kathryn, y en cierto modo, había avanzado. Pero también sabía que Claire no era del tipo que cerraba capítulos con facilidad, especialmente con alguien como Kathryn.
El dilema le pesaba en el pecho. ¿Debía quedarse y luchar por lo que tenían, o dar un paso atrás y permitir que Claire decidiera libremente?
Finalmente, esa misma noche, mientras caminaba hacia la casa de Claire, Lena decidió enfrentar sus emociones. Al llegar, Claire le abrió la puerta con una sonrisa cansada. Kathryn estaba sentada en el sofá, distraída con un libro, mientras Claire invitaba a Lena a pasar.
Lena se sentó junto a Claire, observándola en silencio por un momento. Finalmente, tomó aire y habló.
—Claire... he estado pensando mucho sobre todo esto. Sobre nosotras.
Claire frunció el ceño, inclinándose un poco hacia Lena. —¿A qué te refieres?
Lena le sostuvo la mirada con dificultad, sintiendo que su voz temblaba. —Sé que estás tratando de seguir adelante, y sé que Kathryn está pasando por algo muy difícil ahora mismo. Pero también sé que, en el fondo, todavía sientes algo por ella.
—Lena, yo... —Claire comenzó a decir, pero Lena levantó una mano para detenerla.
—Está bien, no tienes que explicarlo. Lo sé. Lo veo en la forma en que la miras, en cómo la cuidas. Y no estoy diciendo esto para hacerte sentir culpable. Te quiero, Claire, pero también quiero que seas feliz.
Claire se quedó en silencio, con los ojos fijos en Lena, mientras sus palabras calaban en su mente.
Lena tomó aire antes de soltarlo todo de golpe.
—Si estar conmigo te hace dudar, si te impide averiguar lo que realmente quieres... entonces creo que debería dar un paso atrás.
Claire frunció el ceño y negó con la cabeza. —No, Lena. Escúchame.
—Claire... —intentó Lena, pero Claire la interrumpió, tomándole las manos con firmeza.
—No tienes que dar un paso atrás. No quiero que lo hagas.
Lena la miró con incertidumbre, intentando descifrar si sus palabras eran genuinas o una forma de tranquilizarla.
—Sé que no es perfecto. No puedo prometerte que los sentimientos que tuve por Kathryn desaparezcan de la noche a la mañana... ni siquiera estoy segura de cómo manejarlos completamente. Pero lo que sí sé. —dijo Claire con más seguridad, —es que me gusta lo que estamos construyendo juntas. Me gusta cómo me haces sentir, Lena. Me gustas tú. Y mientras no me alejes, no pienso ir a ningún lado.
Lena parpadeó, sorprendida por la respuesta de Claire, y sintió que algo cálido se formaba en su pecho.
—¿De verdad lo sientes así? —preguntó en voz baja, como si no pudiera creérselo.
Claire sonrió suavemente, apretando sus manos. —Sí. Esto que tenemos... no quiero perderlo. Ni quiero que te vayas porque estás asumiendo lo que siento o pienso. Quiero ser honesta contigo, pero también quiero que confíes en mí.
Lena se quedó callada unos segundos antes de devolverle la sonrisa.
—Está bien. Confío en ti.
Claire dejó escapar un pequeño suspiro de alivio, y con cuidado, se inclinó hacia Lena, dejando un beso ligero en su mejilla.
—Gracias. —murmuró Claire, sosteniéndole la mirada.
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GUILTY AS SIN?
RomansaClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
