La biblioteca comenzaba a vaciarse mientras el sol se ponía lentamente, tiñendo de naranja las ventanas. Claire y Kathryn seguían allí, absortas en una conversación ligera después de que Delacroix se hubiera ido. El ambiente era más relajado ahora, y Claire no podía evitar disfrutar de la sensación de haber salido victoriosa de la pequeña confrontación con el profesor.
De repente, la puerta de la biblioteca se abrió, y una figura familiar entró en el espacio. Lena, con su paso firme y expresión relajada, se dirigió directamente hacia Claire. Al verla, una sonrisa iluminó su rostro, y sin pensarlo, caminó hasta su mesa.
—¡Claire! —saludó con entusiasmo, sentándose junto a ella sin esperar una invitación.
Claire levantó la vista y vio a Lena acercándose con una sonrisa amplia, una de esas sonrisas que parecía iluminar toda la sala. Lena no parecía notar nada extraño en la atmósfera, por lo que Claire le devolvió la sonrisa, sin más, y se levantó para saludarla.
—¡Lena! —dijo Claire, sin ocultar el entusiasmo. Se sintió extraña por lo mucho que disfrutaba ver a Lena, por lo fácil que era para ella. Algo que no sucedió tan fácilmente con los demás.
—Pensé que te habías quedado atrapado en tus libros otra vez. —Lena se sentó junto a Claire, cruzando los brazos sobre la mesa.
Ambas empezaron a hablar de cosas triviales, de los exámenes que se acercaban, de un par de chistes sobre los profesores, de cómo Claire había obtenido una respuesta correcta por accidente en una de sus clases. El ambiente era relajado, y Lena parecía feliz, tranquila, completamente ajena a la tensión que se cernía sobre el lugar.
Sin embargo, a medida que avanzaba la conversación, Claire no pudo evitar notar algo en la forma en que Lena la miraba. No era la misma mirada amigable de siempre; Era más suave, más intensa, como si cada palabra que Claire dijera tuviera un peso distinto. Lena estaba enamorada, y Claire, lo sabía.
Kathryn, que había estado en silencio observando desde su lugar, sintió una extraña sensación en el pecho. Cada sonrisa, cada mirada entre Claire y Lena parecía intensificarse bajo sus ojos. Claire, tan desinteresada, tan relajada, hablando con Lena como si nada en el mundo pudiera importarle. Pero para Kathryn, cada momento parecía hacer que algo en su interior se retorciera.
Por primera vez desde que Lena se unió a la conversación, Kathryn se sintió desplazada, como si ella fuera la que no pertenecía ahí. El sentimiento no era de enojo, sino de algo más primitivo. Celos.
Claire no parecía notar la incomodidad de Kathryn. Continuaba charlando con Lena, más animada que nunca. Lena, por su parte, no podía evitar mirarla con una expresión que Kathryn, aunque no quisiera, reconocía claramente. Era la mirada de alguien enamorado. Lena estaba completamente cautivada por Claire, de una forma tan obvia que no había forma de que Kathryn lo pasara por alto.
Kathryn apretó los puños bajo la mesa, sintiendo cómo una incomodidad extraña crecía en su pecho. No podía evitar preguntarse por qué, después de todo lo que había pasado entre ella y Claire, Lena aún tenía la capacidad de mirarla de esa forma. Y eso, de alguna manera, la estaba perturbando más de lo que le gustaría admitir.
—¿Así que, Señorita Davis. Planea quedarse aquí mucho tiempo? —preguntó Kathryn, con un tono más cortante de lo que pretendía. Su mirada se desvió a la ventana, como si algo en el exterior fuera más interesante que la conversación.
Lena, sorprendida por la repentina intervención de Kathryn, la miró un momento antes de responder.
—Ah, no lo sé. Solo quería saludar a Claire un rato. —Lena sonrió, pero Claire pudo notar que la atmósfera se había enfriado de repente.
Kathryn se levantó bruscamente de su silla, la incomodidad visible en su postura.
—Tengo algo que hacer. —dijo, sin mirar a Claire ni a Lena. Su voz sonó algo distante, como si intentara huir de una situación incómoda.
Antes de que Claire pudiera responder o siquiera hacer una pregunta, Kathryn ya había comenzado a caminar hacia la salida de la biblioteca.
—Nos vemos luego. —Kathryn apenas se detuvo a mirar atrás, pero Claire pudo ver la rigidez de su cuerpo, la manera en que se apresuró para dejar el lugar.
Claire, al principio confundida, no dijo nada. Su mirada pasó de Kathryn a Lena, pero algo en el aire había cambiado. La atmósfera, antes ligera y cómoda, ahora estaba cargada de algo que Claire no sabía cómo procesar.
Lena, sin embargo, parecía no haber notado la tensión. Sonrió a Claire, sin comprender del todo lo que había sucedido.
—¿Qué le pasa a la profesora malhumorada? —preguntó Lena con diversión, alzando una ceja.
Claire se encogió de hombros, aún desconcertada. —No lo sé. No tiene por qué ser algo grave, ¿verdad?
La idea de Kathryn, apresurándose a irse, permaneció en su mente de todas formas. Algo había cambiado, y Claire sabía que no podía ignorarlo por mucho más tiempo.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
