El lugar del desfile estaba completamente dispuesto, impecable, solemne. Las luces permanecían apagadas, como si el salón entero contuviera la respiración a la espera de la presidenta de Ecomoda, Beatriz Pinzón Solano. Nadie imaginó que, antes de que el espectáculo comenzara, se revelaría algo mucho más íntimo que cualquier colección. El micrófono, encendido por descuido, traicionó la privacidad de una conversación que jamás debió abandonar los camerinos (no sé qué lugar exactamente es en el que se desarrolla en la serie, así que le voy a llamar camerinos). Y así, sin que ellos lo supieran, sus palabras comenzaron a expandirse por cada rincón del salón, cayendo sobre los asistentes como una confesión involuntaria.
Armando no hablaba con calma. Había en su voz un reproche contenido durante demasiado tiempo, una herida mal cerrada que ahora supuraba orgullo y celos. La discusión, que comenzó con una insinuación amarga sobre Esteban, pronto se tornó más oscura, más peligrosa, más cargada de resentimientos que nunca habían sido verdaderamente sanados.
—Desde que estuve con usted, yo no he vuelto a estar con nadie más —dijo Armando, y en su tono no había nobleza, sino una mezcla de decepción y reclamo, como si su fidelidad fuera una deuda que Betty estuviera obligada a pagar.
Betty lo miró con una serenidad que apenas lograba contener el temblor interno. Y entonces habló. No con gritos, sino con la dignidad de quien ha esperado demasiado.
—Ay, Armando... no venga con esas ahora —su voz no era débil; era firme, cargada de memoria—. Porque a la primera oportunidad en que yo no estuve junto a usted, usted volvió con Marcela. Fue usted quien se mostró con otras mujeres durante años. Usted. Y ahora viene a criticarme a mí.
El silencio del salón —aunque ellos no lo sabían— se volvió absoluto.
—Yo esperé —continuó ella, y ahora cada palabra era una verdad largamente reprimida—. Toda la vida esperé. Nunca estuve con nadie, ni siquiera en el peor momento de nuestra relación. Ni siquiera con Michel. Y usted viene ahora a cuestionarme... ¿a mí? Yo aguanté que me escondiera la verdad sobre la empresa. Aguanté el beso que, según usted, no fue deseado, pero que yo tuve que ver y huir. Aguanté ser la "amante" -que fue solo por proteger a Mila- mientras usted no era capaz de ponerle un límite claro a su abogada, Majo.
La respiración de Betty se volvió más pesada. No era rabia descontrolada; era el agotamiento de quien ha sostenido demasiado peso emocional durante demasiado tiempo.
—Así que no venga ahora con quejas —concluyó, y esta vez su voz sí se quebró apenas, lo suficiente para revelar la herida—. Porque aquí, quien más ha aguantado... y quien ya no da más... soy yo.
Y en ese instante, mientras las luces seguían apagadas y el público permanecía inmóvil, la verdadera pasarela no era la de la moda, sino la del orgullo, la culpa y el amor herido, expuestos sin maquillaje ante todos.
Armando quedó en silencio. No porque no tuviera qué decir, sino porque, por primera vez, no encontraba cómo defenderse sin quedar aún más expuesto. El eco de las palabras de Betty —que él creía dichas solo para él— seguía flotando en el aire, expandiéndose por un salón que, en la penumbra, parecía volverse tribunal.
—¿Y usted cree que para mí fue fácil? —replicó al fin, pero su voz ya no tenía la dureza inicial, sino una grieta apenas perceptible—. ¿Usted cree que yo no pagué cada uno de esos errores? Viví con la culpa, Betty. Con el miedo constante de perderla.
Ella soltó una risa breve, incrédula, que dolía más que cualquier grito.
—No, Armando. Usted no vivió con miedo de perderme. Usted vivió seguro de que yo siempre iba a estar. Esa fue la diferencia.
La frase cayó como un golpe limpio. Armando abrió la boca para responder, pero no lo hizo. Porque en el fondo sabía que había algo de verdad allí. Tal vez demasiado.
—Yo me cansé de ser la que entiende, la que perdona, la que espera —continuó Betty, ya sin levantar la voz—. Me cansé de justificarlo ante los demás... y ante mí misma. ¿Sabe qué es lo más doloroso? Que incluso ahora, después de todo, yo sigo amándolo. Y eso es lo que más rabia me da.
El silencio se volvió espeso. Armando dio un paso hacia ella, pero no la tocó. Dudó. Como si por primera vez comprendiera que no bastaba con acercarse; había una distancia mucho más profunda que no se medía en pasos.
—Yo no quiero perderla —dijo finalmente, y ahora sí había vulnerabilidad—. Pero tampoco sé cómo arreglar lo que rompí.
Betty lo miró con los ojos brillantes, no de debilidad, sino de una claridad dolorosa.
—Tal vez no se trata de arreglarlo, Armando. Tal vez se trata de aceptar que no todo se puede volver a armar como si nada hubiera pasado.
En el salón, alguien carraspeó. Un murmullo comenzó a crecer como una ola contenida que empieza a moverse. Fue entonces cuando ambos notaron algo extraño: el eco. Ese ligero retraso en el sonido que no correspondía al tamaño del camerino.
Armando giró la cabeza hacia el micrófono.
Encendido.
La luz roja, implacable.
Y entonces comprendieron.
Las luces del salón comenzaron a encenderse una a una, revelando rostros tensos, miradas sorprendidas, periodistas inmóviles con grabadoras en mano, modelos paralizadas detrás del telón. La intimidad había sido arrancada de raíz y colocada en el centro del escenario.
Betty cerró los ojos un segundo. Solo uno. Suficiente para recomponerse.
Cuando los abrió, ya no era solo la mujer herida. Era la presidenta de Ecomoda.
Enderezó la espalda. Caminó hacia la salida del camerino con una dignidad intacta, aunque por dentro el corazón le ardiera.
—Señoras y señores —dijo, tomando el control del micrófono que ahora sí sabía que estaba encendido—. El desfile comenzará en unos minutos. Gracias por su paciencia.
Su voz no tembló.
Armando la observó desde atrás, entendiendo quizás demasiado tarde que la mujer que acababa de enfrentarlo no era la joven insegura que una vez creyó poder manejar. Era una mujer que había aprendido a sostenerse sola.
Y esta vez, tal vez, ya no lo necesitaba para hacerlo.
A partir de este punto todo se desarrolla igual que en la serie.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
