CAPITULO 23. Rendición

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*Selen*

Me dejo llevar por él hasta su habitación, espero que regrese de su ducha. Me siento protegida de las acusaciones de Alek y Kevin en la guarida de la ordenada alcoba de Brad. Aun que sé que le debo explicaciones a Brad prefiero posponer las en beneficio de seguir manteniendo la paz y no avivar el recuerdo de una guerra pasada, no me gusta alargar esta agonía y tarde o temprano deberé explicarme. Por el momento necesito tener lo a mi costado, apoyando me ante las recriminaciones de mis compañeros de apartamento, tengo miedo que me identifiquen como una traidora y que no me quieran aquí, expulsando me del apartamento.

¿A dónde iría? Me aterra pensar en quedar como una verdadera abandonada, no estoy dispuesta a quedar desamparada de esa manera. Estoy segura que Brad por muy mal que se lo tome, no permitirá que quede en la calle, su voto es el que más pesa en esta casa por su antigüedad.

Mi ropa manchada la dejé en un lado de la cama y me ofreció una de sus enormes camisetas. Me gusta usarla, es algo intimo y que parece complacer a Brad, percibo su aroma y matices masculinos entre el olor a detergente.

Entra por la puerta con una bandeja con algo de comida que preparó en la cocina, pues desde el desayuno ninguno de los dos probó bocado. Se sienta en la cama dejando la bandeja en la mesita. Lo observo devorar los alimentos, algún tipo de pescado ahumado que hacen los Sin facción para conservar los alimentos envuelto en una especie de tortita. Me ofrece de la bandeja y tengo tanta hambre que me parece está delicioso, aunque en circunstancias normales lo hubiera rechazado, no me suele gustar el pescado. Lleva una especie de salsa de mostaza dulce, combina a la perfección haciendo de un plato simple una delicatesen, lo que demuestra que el hambre hace milagros con el paladar cuando se te junta la comida con la cena. Me ofrece beber de su lata de refresco frío y acepto para poder tragar el nudo que se me hizo en la garganta antes de tragar. Pero el líquido llega tarde y el hipo inevitable sale en un ruidito inconfundible.

-Hippp- Suelto y me tapo la boca algo avergonzada.- Perdón.

Sonríe ante mi reacción de manera que dibuja una sonrisa en su rostro y me alegro de que le hagan gracia mis expresiones. Estar cerca de él siempre se siente como una bomba que no sabes cuándo va a explotar, pero en estos momentos no lo siento así, estar aquí con mi caballero oscuro no me da inseguridad, sino todo lo contrario. Cuando lo besé sentí que no se frenaba, que se dejaba llevar sin contención arrastrándome a un nuevo mundo para mí. Ese en el que el placer forma parte del contacto físico, con él es calor seguro, confort placentero, no me siento agredida ni intimidada porque los dos queremos lo mismo, fundirnos uno en el otro.

Aunque no sé como reaccionaré al pasar de nivel, ello me asusta pero estoy dispuesta a enfrentar lo sí es con él. Ni si quiera Mario me encandiló de tal manera, es más que una atracción física, cuando su brillante mirar destella ante mí, se enciende un arbolito navideño lleno de luces de mil colores en mi fuero interno, parpadeando frenéticamente dando aviso de que voy a colapsar. Debo recordarme como respirar y conectar de nuevo mi cerebro a mis centros motores, porque literalmente quedo atrapada en él, no existe nada a mi alrededor y creo que eso si puede llamarse amor. Definitivamente si algo tengo claro es que lo que siento por Mario es una idealización infantil comparando con lo que despierta Brad en mi ser.

Cuando terminamos de saciar nuestras necesidades energéticas, Brad se tumba sobre mi regazo dejando su cabeza sobre mis piernas, cierra los ojos suavemente intentando relajarse, dejándome detallar sus rasgos con calma, cada una de sus pequeñas imperfecciones armonizan con sus helénicas proporciones, rezuma masculinidad por los cuatro costados, podría ser un digno candidato para inmortalizar en mármol. Hemos firmado un pacto de silencio, para no agredirnos hasta el momento, ninguno de los dos osa romperlo.

UNFACTIONHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora