CAPITULO. 27 La marioneta

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*Selen*

Ahora entiendo porque el sexo empuja a las personas a hacer cosas impensables. Tuve mi primer orgasmo con Brad y fue increíble. Pero pienso que fue increíble porque fue con él, unir el conocimiento y la precisión Erudita ascendiendo en progresión aritmética con mi deseo contrasta con el desinteresado y totalmente entregado abnegado que vive en el interior del moreno que desespera por satisfacerte, haciendo de él el amante perfecto.

Mi instinto me dice que aproveche hasta el último segundo de este Brad emocional y primario, pues conociendo a Brad en el momento menos pensado se le gira el chip y todo lo blanco de pronto será negro.

Acabo de salir de la ducha, necesitaba urgentemente una y Brad me cedió preferencia anunciando que por esta vez el no intervendría en el enjabonado pues para empezar habíamos progresado adecuadamente y no quería echarlo a perder, no podía asegurar que en la ducha su autocontrol siguiera manteniendo a raya sus impulsos primitivos.

Me miro en el espejo y me siento otra persona, alguien más normal, alguien que experimenta como el que más con su sexualidad, sin traumas que la retraigan y acomplejen. Y aun que no me da miedo el hecho de avanzar a nuevas bases si le tengo respeto, mis traumas siguen ahí latentes y me aterra que me impidan seguir adelante progresando con Brad. Lo siento como una parte de mí, la parte que me faltaba para estar completa, mi otro yo, mi percepción en sus formas y palabras es que te hace sentir única y especial cuando te atraviesa con esa brillante mirada verdosa que deslumbra como un faro reflejando el sol. Pero me ahoga el pavor de saberme una más en su larga lista hasta que él decida que se ha cansado de su juego que por ahora le divierte, pero en cualquier momento podría aburrir le. Tengo que intentar no seguir elaborando maquiavélicos planes para destruir esto tan bueno que me ocurrió y simplemente dejarme llevar. Porque el ser Sin Facción conlleva tantas cosas negativas que cuando te ocurre algo bueno no puedes evitar dudar de ello.

Me seco el cabello y desenredo con rapidez para que se me seque al aire, la camiseta blanca sin mangas y unos shorts naranjas, anuncian mi condición de Sin facción. Todavía tengo algo de tiempo antes de marcharme a trabajar al complejo Osado. Abro la puerta desbloqueando el pestillo y una pequeña rendija se abre dejando pasar la corriente de aire tibia y llevándose el leve vapor del baño. Tengo que ir a buscar unas zapatillas deportivas a mi habitación pero en el proceso escucho voces en el exterior. Provienen del vestíbulo son Brad y otra persona, el tono de voz es frío y duro como si la personalidad de Brad hubiera virado 180 grados a estribor, un escalofrío me recorre el cuerpo como si me advirtiera de que mi moreno ya está muy lejos a kilómetros de mi alcance y los malos augurios se estuvieran materializando.

El sonido llega más nítido si me acerco a la cocina, ellos están hablando sin alzar mucho la voz, por lo que presto la máxima atención. Atino a ver de costado levemente a Brad, lleva unos tejanos negros y una camiseta azul añil, parece que tuvo tiempo de cambiarse. Por la voz de su interlocutor creo reconocer al otro participante, pero Brad en segundos me saca de dudas.

- Hotking no hacía falta que vinieras hasta aquí.

- No me fío de las comunicaciones que no sean cara a cara. Los Osados tienen controladas todas las vías de comunicación en estos momentos.

- Y crees que es seguro venir hasta mi casa.

- Te tienen fichado igual que a mí, no creo que sea una novedad para ellos. A demás llegó a mis oídos que cierta Sin Facción puede que esté jugando a dos bandas.

- ¿Por qué crees eso? Ella simpatiza por nuestra causa, no es Osada.

- Demasiadas buenas relaciones con los Osados, consiguió que te liberaran antes que a todos nosotros.

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