*Selen*
Christina me escolta por los pasadizos de Osadía, me lleva hasta los dormitorios de iniciación donde me entrega ropa Osada nueva, y una toalla para las duchas. Agradezco el trato que me da mi antigua instructora, tratándome como si siguiera siendo su iniciada y nunca hubiera sido expulsada de Osadía.
- Date prisa Selen no tenemos toda la noche.- su voz firme e imperativa me recuerda a mis días de iniciada y la nostalgia me envuelve. Siento no haber sido suficientemente valiente para esta facción dura e inflexible, pues es lo que se le requiere a los cuerpos de seguridad de la ciudad de Chicago, que se la defienda y se mantenga el orden y la ley ante cualquier agresión de la naturaleza que sea. Adoro el caos maravilloso que envuelve a su gente en este lugar cuando no están desempeñando sus tareas Osadas, están llenos de vida, no se reprimen, te sientes libre para decir y hacer lo que desees sin que nadie te juzgue.
- Increíble.- Dice Christina cuando me revisa. – Mejor de negro Osado que esas sosas ropas grises.
Me reviso yo misma y los ajustados pantalones negros me quedan perfectamente amoldados a mis torneadas piernas y la camiseta técnica ajustada remarca cada una de mis curvas, insuflando me la seguridad que me aporta el atuendo Osado.
Sigo a Christina que me anima con su mano a seguir sus pasos. Por la dirección que tomamos y el olor a repostería reciente, se que nos dirigimos al comedor.
- Ya cené Christina. Mario me bajo la cena a la celda.- Informo a mi guía. Una risilla se le escapa por las comisuras.
- Ya lo sé. Estoy segura que volverá a abrirse tu apetito cuando lleguemos.- Me dice sin esconder el acertijo que intuyo encierra por su expresión picara. Se que fue originaria de Verdad y que le cuesta omitir la información.
Cruzamos el pozo, hacia la sala que más aprecio de todo el complejo: el comedor Osado. Está lleno de gente haciendo ruido con los cubiertos. Cuando entramos varios Osados nos miran pero al ver que somos Osadas continúan con su tarea. Algunos se levantan con sus bandejas vacías, otros ríen y aplauden la gracia a su compañero. Hay quien grita y da golpes en el suelo con sus pies, el ruido forma parte de la vida en Osadía, este me envuelve y es como volver a un lugar mágico, Osadía en su hábitat pura. Christina sonríe observándome y un segundo después la imito, como echaba de menos esto, ellos se comportan como una gran familia, formada por muchos miembros.
Christina parece buscar a alguien, busco asientos libres por instinto, Christina estira de mí hacia una banda y de repente me encuentro sentada entre Christina y un Osado que come rápidamente sobre su bandeja sin despegar la cara de su plato. Enfrente está Uriah y Theo. Theo me guiña un ojo y señala con su barbilla hacia el chico que hay en mi costado. Lo reviso atónita, es Brad.
¡Dios! Ataviado con ropa Osada esta increíblemente bueno, remarcando completamente su complexión algo delgada pero fuerte como el acero.
Hasta que no levanta la cabeza para observarme a la par que yo a él no reacciona. Me mira algo sorprendido revisando mi indumentaria Osada, pero en cuanto nuestras miradas se alinean el azul violeta choca contra ese bosque de tonalidades verdes que me atrapa y nuestras almas se reconocen, a pesar de nuestra Osada apariencia.
- No podía dejar lo marchar después del toque de queda.- Me dice Theo.
- Gracias Theo.- le digo sin dejar de mirar a Brad, este tuerce una pequeña sonrisa y su mano se posa en mi mejilla profundizando las puntas de sus dedos hasta mi nuca para atraerme irremediablemente hacia sus labios que plantan un suave beso en los míos. Dura solo unos instantes, pero siento derretirme ante su gesto de bienvenida. Le devuelvo una sonrisa de idiota mientras los demás fingen no vernos.
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UNFACTION
FanfictionAviso: II Spin- Off de "Nat la perfección Divergente". Tras no superar Selen su iniciación en Osadía, ni ella misma era capaz de saber que sería de ella a partir de ahora. Todo parecía que era el fin, a sus 16 años había fracasado estrepitosamente...
