CAPITULO 12. Enfermedad letal

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*Selen*

Todavía me siento turbada por la adrenalina que circuló por mi sistema durante mi travesía por los pasillos del edificio de Veracidad. Solo tenía que dejar el paquete en cierta taquilla con una llave que me entregó Brad. Pero no podía dejar de pensar que estaba haciendo algo ilegal y que era posible que me estuvieran observando a través de las cámaras de vigilancia. Sé que los nervios pueden traicionarte, pero la confianza en ti misma es la única que permite que pases desapercibida en un lugar en el que no deberías estar, era algo que había aprendido bien en mi iniciación Osada.

- No vuelvas a pedir me algo así. No pienso exponerme a que nos expulsen de la ciudad, a causa de tus actividades ilegales. Te recuerdo que mi elección fue Osada, si hubiera logrado superar la ahora sería una Osada y tendría motivos para detenerte.- Le advierto con mi gesto más severo. Pero Brad se burla de mis argumentos con una sonrisa arrogante.

- ¿Tú y cuantas Osadas más me detendrían?- No puedo obviar que me está vacilando con sus palabras afiladas y de doble sentido.

- Quieres tomar me en serio. –Le exijo al moreno mientras lo observo engullir una hamburguesa exageradamente grande, que se eleva en varios niveles como un rascacielos. Sus labios se manchan de salsa mientras muerde y no puedo retirar la vista de ellos, son rosas, carnosos y demasiado apetecibles.

- Lo hago, no te preocupes más. – Espera una larga pausa para seguir degustando su bocado. -No hiciste nada tan terrible Selen. Puedes dormir tranquila esta noche.

- ¿Tú crees?- le recrimino. El voltea los ojos en blanco resignado.

- Solo era un pedido inocente de naranjas y verdes.- Dice sin darle importancia.

- ¿Naranjas y verdes? ¿Qué significa eso?- Estoy perpleja, no estoy familiarizada con su argot.

- Naranjas: Te relajan y permiten dormir como un bebé. Verdes: Te dotan de concentración y despiertan tus sentidos.

- ¿Osea que acabo de hacer una entrega de sustancias ilegales relajantes y estimulantes?- mi tono de voz es de un enfado de lo más palpable.

- Sí, y no es tan malo como quieres hacer lo sonar. Esas sustancias ayudan a la gente a sobrellevar sus miserias. Las hay peores, te lo aseguro. A demás yo solo vendo material de calidad.

- ¿Qué quieres decir con peores?- Me mira estudiando mi pregunta con cautela mientras se limpia con la servilleta, desviando mi atención de nuevo a su boca. Retiro la mirada cuando se da cuenta que me quedé durante largo tiempo viendo lo. Sonríe por unos segundos con suficiencia.

- Selen no quiero que sepas más de lo necesario. Solo me cobré un favor y ya está.-Su respuesta indica que no va a suministrarme más información por el momento.

Doy un bocado a mi hamburguesa de un tamaño más acorde a mi apetito, en el Bar de Joe hacen unas hamburguesas deliciosas. ¡Doy fe! Mantengo mi mirada en el plato fija, y la alzo levemente para otear a mi compañero de mesa que tengo justo en frente, se empina la última gota de su botellín hasta dejar la seca, aunque en ningún momento deja de revisar mis reacciones.

- Bien. ¿Estamos en paz?- Le digo para zanjar el tema.

- Ni hablar de eso. Todavía tienes que hacer nos los coros en nuestra próxima actuación.

- ¿Qué? Estás loco. No actuaré con vosotros, ya hice bastante hoy.- Anuncio bebiendo de mi refresco con arrogancia.

- No señorita. Tú ensayarás esta tarde conmigo. Pues esta noche actuamos y ni el mismísimo Cuatro que venga aquí ahora mismo, te salvará de eso.- Apostilla con retintín.

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