Esta es la historia no contada de Sherry, un personaje, bajo mi punto de vista, muy infravalorado en el manga/anime Detective Conan.
Contiene spoilers hasta el capítulo 989 y el file 1017, así que si no vas al día lo mejor es que no sigas leyendo...
Al cabo de unos minutos sin articular palabras, el detective abrió el siguiente archivo en el ordenador. Parecía que el vídeo pertenecía a la misma época que el anterior. Se veía a Gin persiguiendo en círculos a la pequeña Shiho, que se subía con agilidad a la cama y bajaba, para pasar por debajo de la mesa y esquivar y tirar una silla, y así bloquear al joven de pelo plateado que jadeaba y sudaba como si estuviera realizando un exigente deporte.
- ¡Te he dicho que pares! -gritó enfadado el chico, mientras descansaba un segundo para recuperar el aliento.
- ¡Y yo te he dicho que no pienso ponerme eso! -replicó ella señalando un montón de ropa negra que había tirada en el suelo, a los pies del chico-. ¡Es feísimo! -exclamó sacando la lengua.
- ¡Me tienes harto! ¡Ven aquí! -ordenó Gin, mientras agarraba la ropa y volvía a correr hacia la niña que se escabulló entre sus piernas esquivándolo de nuevo.
En un movimiento reflejo el chico se dio la vuelta con rapidez agarrando, casi de casualidad, a la niña por la camiseta.
- ¡Te tengo! -celebró Gin mientras le daba la ropa a la niña.
- No me la voy a poner... ¡te la vas a poner tú! -dijo mientras le tiraba la camiseta y los pantalones negros a la cara-. Pega mucho más con tu fea cara -dijo la niña entre risas.
- ¡S...H...I...H...O...! ¡Qué te la pongas te digo!
- No, no, no y no.
- Es el uniforme de la organización te lo tienes que poner te guste o no. Así que deja de ser una niñata y vístete, no tengo todo el día.
- Mmm... deja que lo piense... ¡No!
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El profesor y el detective parecían entretenidos ante la escena. Jamás se imaginaron a la chica de esa manera, y verla tan infantil era adorable a la par que divertido. A Gin no le provocaba tanta ternura, agarró a la pequeña y empezó a desnudarla a la fuerza. Aquello hizo que los dos hombres al otro lado de la pantalla fruncieran el ceño y torcieran el morro con desaprobación.
- Me vas a obedecer por las buenas o por las malas... pero te aseguro que una cría no me va a ganar... -amenazó el chico, mientras agarraba con fuerza a la niña de una pierna para tumbarla y bajarle los pantalones, al tiempo que recibía patadas con la pierna que le quedaba libre a la pequeña Shiho.
Gin consiguió después de varios minutos de lucha vestir a la pequeña. Cuando por fin estaba toda de negro, la niña se volvió a desvestir.
- Si no te pones eso no te pondrás nada más... -Le dijo Gin mientras agarraba las prendas de colores que llevaba puestas al principio.
- Pues me quedaré desnuda todo el día -sentenció la niña, sin un ápice de pudor o vergüenza mientras cruzaba los brazos con contundencia.