Los días transcurrieron sin señales de Ran, y, mientras tanto, la familia Kudo al completo reunía toda la información relevante sobre la organización para usar contra ellos. Shinichi estaba tan absorto en el progreso de su investigación, que no se dio ni cuenta de que no había recibido ninguna llamada por parte de Shiho aquel día. A la mañana siguiente sintió que algo le faltaba, hizo memoria y se percató de aquella llamada inexistente. Dijo que me llamaría todos los días... pensó con amargura. Quizá esté tan ocupada como yo... o quizá espera que salga de mí el hablar con ella... El joven detective marcó el número de su amiga sin obtener respuesta. Durante el resto del día no recibió noticias de la chica y se le ocurrió que a lo mejor se había enfadado con él. Aquellos pensamientos le generaban un estado ansioso, poco normal en el joven, que no le dejaban trabajar con la suficiente concentración. Pasó otro día y ella seguía sin llamar ni contestar al teléfono. El joven empezaba a preocuparse, la habría llamado más de cincuenta veces ese día, y el resultado era siempre el mismo, unos tonos sin respuesta que se escuchaban desvanecerse hasta que finalizaba la llamada. Shinichi dejó de lado toda investigación, ya que le resultaba imposible dejar de pensar qué le había ocurrido a la chica para, de buenas a primeras, no saber nada de ella. Cada pensamiento, cada posible idea al respecto, era peor que la anterior.
La tarde del tercer día sin noticias de la chica, sonó el móvil del detective que atendió con rapidez sin ni siquiera mirar la pantalla.
- Shinichi... tienes que venir a casa -dijo el profesor con voz seria al otro lado de la línea.
- ¡Profesor!, ¿qué ocurre?
- He recibido un paquete misterioso, tienes que venir a verlo.
Shinichi estaba esperando las pastillas que Shiho le dijo que le enviaría próximamente. ¿Pero por qué se las habrá enviado a casa del profesor y no a la mía? pensó mientras se dirigía a toda prisa a casa de su vecino. Al llegar a la casa de al lado, el detective encontró al profesor muy nervioso, sudaba y le temblaban las manos.
- Profesor, creo que ya sé que contiene el paquete... -dijo el joven sin entender muy bien el estado de su amigo.
- Shinichi, siéntate... -Le dijo el profesor mientras bebía un vaso con agua y se tomaba una pastilla.
- ¿Qué le ocurre profesor?, le veo afectado.
- Es que el repartidor... me ha asustado un poco, eso es todo -contestó mientras agarraba un sobre marrón, acolchado y abierto.
- ¿Por qué está tan nervioso? ¿Qué ocurre con el repartidor?
- Es que... no era un repartidor normal... tenía unas pintas muy raras...
- ¿Cómo era?
- Era muy alto y fuerte y llevaba un chaleco con capucha que le ocultaba parte del rostro, también llevaba gafas de sol oscuras y una gorra, y se podía ver, por su camiseta de manga corta del uniforme, que sus brazos estaban llenos de tatuajes... Es extraño ¿no?, uniforme de repartidor y los tatuajes completamente visibles... eso no es algo muy normal, las empresas no suelen contratar a personas así y si tienen tatuajes hacen que se los cubran con mangas largas o vendajes... además... -dijo el profesor haciendo una pausa.
- ¿Qué más? -preguntó Shinichi, que intuía quién era el misterioso repartidor con tatuajes.
- Cuando me dio el sobre me agarró fuertemente del brazo y me dijo susurrando: "Esto es por la traidora".
- ¡La traidora! -exclamó el joven con los ojos como platos.
La traidora no podía ser otra que Shiho. Fuera lo que hubiese dentro de ese sobre debía tener relación con ella, y quizá tendría algo que ver con su inminente desaparición.
- Aquí dentro sólo hay un pen drive -dijo el profesor sacando la memoria USB de dentro del sobre y dándosela al chico.
- ¿Ha comprobado lo que hay dentro? -preguntó el detective.
- No, no me he atrevido, por eso te he llamado -dijo el hombre aún temeroso.
- Está bien profesor, ¿tiene un ordenador que no use? Uno viejo, que le dé igual que se rompa, quizá lleve un virus...
- Sí... tengo un viejo portátil que ya no me sirve de mucho...
- ¡Perfecto! Tráigalo y veamos lo que tiene el pen drive en su interior.
El profesor obedeció al joven y juntos abrieron el contenido de la memoria. Tenía un gran número de archivos de vídeo enumerados, como para seguir un orden de visionado. También tenía una carpeta comprimida bastante pesada y encriptada con una contraseña. Agasa y Shinichi se miraron extrañados, aquello no era en absoluto lo que el detective esperaba recibir por parte de Shiho. El joven tomó aire y tras pensárselo un segundo clicó en el vídeo número uno con decisión.
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Sherry
FanficEsta es la historia no contada de Sherry, un personaje, bajo mi punto de vista, muy infravalorado en el manga/anime Detective Conan. Contiene spoilers hasta el capítulo 989 y el file 1017, así que si no vas al día lo mejor es que no sigas leyendo...
