Esta es la historia no contada de Sherry, un personaje, bajo mi punto de vista, muy infravalorado en el manga/anime Detective Conan.
Contiene spoilers hasta el capítulo 989 y el file 1017, así que si no vas al día lo mejor es que no sigas leyendo...
Al llegar arriba, respiró profundamente y se detuvo en seco, sin hacer demasiado ruido, al ver a Key y a S deshaciéndose entre caricias, abrazos y apasionados besos. Como si la noche anterior no hubiera sido suficiente... pensó Ceo. No quería interrumpirles, y se dispuso a abandonar la azotea para darles intimidad, cuando escuchó a la pareja detener su pasión para tener una conversación de lo más interesante para el joven.
- No sé cómo he podido pasar un año y medio sin tus besos... -dijo Key con una sonrisa.
- Para mí, tu ausencia no ha sido tan difícil de superar, no en ese sentido...
- Claro, porque eras una cría y no sentías esas ganas ¿no?
- Exacto, mis hormonas sexuales se quedaron durmiendo todo este tiempo.
- Y... ¿cómo es que te guste alguien y no sentir nada ahí abajo? -preguntó el informático lleno de curiosidad.
- Pues es una sensación muy pura ¿sabes? No sabría cómo describírtela -intentó contestar la chica.
- Pero algún chico te habrá gustado siendo pequeña ¿no?
- Sí, claro.
El detective no se atrevió a moverse de allí. No se sentía cómodo espiando a sus amigos, pero aquella conversación podía darle algunas pistas sobre los sentimientos de S y no iba a perder la oportunidad de seguir averiguando más cosas sobre la chica.
- Pues cuéntame ¿cómo es lidiar con alguien que te mola sin sentir ese cosquilleo?
- Key no sé... ¿por qué no dejas de preguntarme tonterías y sigues besándome? -preguntó S, que ahora sí podía notar cómo su entrepierna le pedía a gritos que sentir de nuevo ese placer.
- Tengo curiosidad por saber con cuántos te habrías acostado de haber podido.
- Pues... -empezó la chica llevándose la mano a la barbilla para hacer memoria.
A Ceo le latía el corazón con fuerza, ansiaba saber si a ella le gustaba él antes de haber acabado en aquel lugar, que los había unido de una manera tan inesperada e inseparable.
- Hay un chico que conoces... -siguió la joven aumentando así la frecuencia cardiaca del detective-. Es japonés, muy guapo, juega al fútbol... -Ceo no podía creer lo que estaba escuchando, en realidad ella sentía algo por él mucho antes del secuestro-. Pero no sé si te vas a acordar de él.
Aquella última frase ni la escuchó. El detective estaba tan emocionado con la idea que sus ojos brillaban y en su rostro se dibujaba una tonta sonrisa.
- Necesitaré alguna pista más... -pidió Key, queriendo saber de quién se trataba.
- Es un jugador del equipo Big Osaka, pero nosotros lo vimos por primera vez el día que debutó en la selección nacional japonesa, en un partido contra los Estados Unidos.
Ceo borró su expresión al escuchar el resto de la descripción, obviamente no se trataba de él, la chica se estaba refiriendo a Ryusuke Higo.
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