"Somos viajeros en un viaje cósmico, polvo de estrellas que gira y baila en los remolinos del infinito. La vida es eterna. Nos hemos detenido un momento a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, a compartir. Este es un momento precioso. Un pequeño paréntesis en la eternidad.” El viaje cósmico— Pablo Coelho.
Estaba terminado de alistarme, mis amigas habían salido de la habitación, irían a arreglarse, para luego salir para la iglesia donde seria la ceremonia.
Siempre he sido de esas personas que se sienten incomodas de repente sin saber por qué, me pasa a menudo, cuando voy de camino a algún lugar o cuando ya estoy en dicho lugar me entra una incomodidad y un arrepentimiento al punto de desear estar en mi casa, en mi habitación, en mi cama bajo las cobijas, he luchado con esa sensación constantemente, siempre obligándome a estar donde mi mente me hace creer que no quiero estar. Así que creo que esta sería una de mis mejores batallas y esperaba salir triunfante.
Me mire al espejo detenidamente — me veo hermosa — me dije a mi misma, y me detuve a pensar ¿Cuándo fue la última vez que me dije "Soy hermosa" ?, ¿acaso alguna vez me lo dije?, todo había sido tan difícil, siempre me vi a mi misma a través de los ojos de otras personas y jamás a través de los míos, era como si tuviera una venda que no me permitía ver más allá de lo que las personas opinaban sobre mi cuerpo, pero poco a poco esa venda se fue cayendo, y ahora estaba frente al espejo contemplando la hermosa mujer que soy, y es cierto la belleza es subjetiva, eso es lo que no terminamos de comprender, no somos lo que dicen los demás.
Tome el ramo que reposaba sobre el tocador, en este momento solo podía pensar en una cosa, ¿Qué cara pondría Martin cuando me viese entrar por la puerta de la iglesia? Esperaba con ansias observar esa expresión en él, así que sin dilatarlo más y anexando a eso que ya tengo un retrasó de 10 minutos, me puse en marcha.
¡Mierda! Aun me costaba asimilar que me estaba casando, yo Alisson Dubon, la que nunca se sintió querida, la que se sentía fea toda la vida, la que le rompieron en mil pedazos el corazón, la que juro que nunca se casaría, estaba camino a la iglesia con un ramo de flores en la mano y un vestido blanco ¿pueden creerlo? Por qué yo no, y eso que lo estoy viviendo en carne propia, no podía describir la felicidad que desbordaba mi corazón, sentía que iba explotar.
El carro se detuvo frente a la iglesia, donde muchas parejas se prometen amor eterno, pero como dice una canción de Porta:
"Dicen que nada es para siempre
Lo eterno aburre a algunos porque para algunos nunca es suficiente
Disfruta del camino mientras puedas
Que no te importe el destino, no sabes lo lejos que queda"
"La vida se basa en vivir el momento", así que estoy dispuesta a vivir este momento, por qué ahora mismo es lo único real; el futuro y la eternidad es algo incierto, nunca se sabe cuanto durará algo.
Por lo tanto nosotros decidiríamos en este lugar acompañarnos mientras dure nuestro amor, y si iba ser eterno pues que así sea.
— Llegamos señorita — dijo el chofer, yo estaba embelesada mirando la fachada de la iglesia aun divagando como siempre.
— Gracias — dije, este bajo y corrió a abrir la puerta, afuera ya me esperaba mi padre.
Acomode el vestido, es una odisea manipular semejante vestido y estos tacones.
— ¿Estas lista cariño? — dijo mi padre extendiendo su brazo para que lo tomara.
— Nunca me he sentido tan lista en mi vida papá— mi padre sonrió, sabía que tanto él como mi madre estaban muy felices por mí, y que me apoyaban incondicionalmente como siempre lo han hecho.
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La Gorda Del GYM
Teen FictionLlene de aire mis pulmones, tratando de tomar el valor que aun me faltaba-tienes que hacerlo, es por salud, por tu propio bien- me repetía - tu puedes- seguía animándome internamente. Cuando puse mi primer pie dentro del Gym, cuando por fin me atrev...
