La decoración de aquella cabaña era absolutamente romántica, velas, rosas y un aroma a café delicioso, disfrute de la decoración por un instante, hasta que sentí una mano sobre mi trasero y otra sobre mi cintura, las cuales me acercaron de golpe al sexy cuerpo de mi querido esposo, atrapo mis labios en un beso desenfrenado, tanto que sentía que me faltaba el aire, pero debía pararlo, tenía algo preparado para que nuestra noche de bodas fuera especial, ya que sexo hemos tenido, así que no estaría mal cambiar el ambiente un poco.
— Espérame un momento — dije deteniendo el beso de golpe — debo ir un momento al baño.
No le di ni tiempo de responder y tomando mi bolso de mano corrí al baño, encerrándome en este, si no lo hacia así, posiblemente ya estaría tirada en la cama con él y todo el esfuerzo, más el tiempo que perdí para aprenderme los pasos del tutorial de Youtube hubiesen sido en vano.
Abrí el bolso que mis amigas se encargaron de prepararme, saque una a una las cosas, toallitas húmedas, crema y aceite humectante con aroma a vainilla, sales de baño, champú, jabón líquido para el cuerpo, cepillo y pasta dental, todo muy normal, hasta que saqué una cajita que decía "Condones con sabor a fruta", luego otra y otra de diferentes gamas— ¿Qué carajos? — luego saqué el conjunto de encaje blanco que estaba al fondo, y ¡oh por dios! Eso era un pedacito de tela con encaje, nunca he utilizado uno de esos, tenía más hilo que tela, era transparentoso, tenía muchos tirantes que quien sabe dónde iba cada uno ¿habrá un tutorial de Youtube donde enseñen como se pone esto?, pero mi mayor vergüenza fue ver la parte de abajo, ósea no tenía nada más que dos tiritas de tela, que dejaban al descubierto ya saben que, dude un poco, ya que seguramente sería incomodo de usar, pero esperaba que valiera la pena.
— Te sientes bien amor — escuche la voz de mi impaciente esposo al otro lado de la puerta, ya llevaba como 15 minutos en el baño y lo había dejado con toda aquella adrenalina atrapada.
— Si... si estoy bien, en unos minutos salgo, tu ponte cómodo — lo escuche suspirar y alejarse de la puerta.
Procedí a limpiarme y perfumarme, no quería hacerlo esperar más, como pude me coloque ese tedioso conjunto de encaje blanco, cuando por fin termine de colocar cada uno de los tirantes, sentí que me entraba aire por todas partes literal, me solté el cabello, me observe por un momento en el espejo y a pesar que aquel conjunto no era nada cómodo, me veía tan sensual, ¡uff, que mujeron más sexy! Me revolví un poco el cabello, nunca me sentí tan sexy en toda mi vida, y si a mí me gustaba lo que estaba viendo en el espejo, seguramente Martin quedaría alucinando.
Tome una bata blanca de baño y me cubrí con ella, tenía todo fríamente calculado, si salía así tal cual, Martin no me daría tiempo de nada, lo sé, conozco a mi hombre, y se cómo se enciende.
Salí cuidadosamente del baño, él se encontraba tumbado en la cama, con la mirada perdida en el techo, tanto así que no se percató que ya había salido del baño, ahogue una risita, seguramente se estará preguntando si algún día saldré del dichoso baño.
Conecte mi celular al equipo de sonido de la cabaña, y el sonidito de conexión al bluetooh, hizo que Martin se enderezara en la cama, puede sentirlo ya que yo me encontrada de espalda.
— ¿Qué haces amor? — pregunto inmediatamente, y sabía que no tardaría en levantarse.
— Ya lo veras, se paciente y ni se te ocurra levantarte de donde estas — dije amenazante.
— Está bien — lo escuche tragar grueso.
Tener el control se siente tan bien, así que, sin dilatarlo más, reproducí Suffer- Charlie Puth, respire profundo, comencé a sentir el ritmo de aquella canción inundar mis oídos, encendiendo mis demás sentidos, deje caer la bata de baño hasta la mitad de mi espalda, sacudí mi cabello lado a lado, y comencé a mover mis caderas.
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La Gorda Del GYM
Teen FictionLlene de aire mis pulmones, tratando de tomar el valor que aun me faltaba-tienes que hacerlo, es por salud, por tu propio bien- me repetía - tu puedes- seguía animándome internamente. Cuando puse mi primer pie dentro del Gym, cuando por fin me atrev...
