El Espejo.

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Mirarme desnuda frente al espejo siempre había sido una odisea, lo evitaba a toda costa, porque me mostraba mi inevitable realidad, y para ser sincera no me gustaba lo que se reflejaba en el espejo(déjenme aclarar, no me gustaba verme desnuda, pero con ropa ya era otra cosa), recuerdo que en el instituto tenía una compañera que decía que verse al espejo completamente desnuda te ayudaba a levantar tu auto-estima, a mí me parecía lo contrario era la mejor forma de hacer que tu auto-estima se esfumara por completo, pero claro ella lo hacia todos los días, si yo tuviera su cuerpo también lo hubiese hecho.

A veces me preguntaba ¿Cómo podría mostrarle mi cuerpo desnudo a otra persona, como podría gústale, si ni siquiera a mí misma me gusta?

Martin no estaba en la cama, por un demonio ¿era mucho pedir que se quedara?, respire profundo, y borre de mi mente todos esas ideas estúpidas, estaba en su casa, debía dejar de ser tan paranoica, seguramente está en la cocina, o no sé, además su celular aun reposaba en la mesa de noche.

Me levante de la cama, aun me encontraba totalmente desnuda, anoche fue una locura total, pero de solo recordarlo se me enchinaba la piel, nunca me cansaría de hacerlo con Martin una y otra vez, me desperece un poco, y decidí darme una ducha.

Entre al baño de la habitación y lo primero que divise, fue el enorme espejo que adornaba la pared derecha, en él podía contemplar completamente toda mi enorme existencia, pero ya no tenía miedo a mirarme , es más hasta podía decirse que me gustaba lo que veía, porque era mi cuerpo maldita sea, mío, y no voy a decir que no soy insegura (la inseguridad seguirá visitándome), pero aprendí a aceptarme, a aceptar el cuerpo que me toco, y si a mí me gusta, seguramente a él le gustara.

Una sonrisa se dibujó en mi rostro, me recogí al cabello, cuando la puerta se abrió, por instinto tome una toalla que estaba cerca y trate de cubrir mi cuerpo desnudo.

— ¿Por qué te tapas?— pregunto con una ceja levantada.

— ¿Por qué no tocas antes de entrar?— rodé los ojos.

— Sabes — dijo acercándose, me tomo de los hombros y me puso frente al espejo— me encanta mirar tu cuerpo— se deshizo de la pequeña toalla que lo cubría, y beso mi cuello.

— ¿De verdad?, porque parecía que al principio no te gustaba— le reproche.

— Para ser sincero, me gustaste desde la primera vez que te vi entrando al gimnasio, te veías tan inocente, pero no lo quería aceptar.

— Por esa razón querías que me fuera ¿cierto?

— Sí, porque sabía que me volverías loco, y como vez tenía razón, me volviste loco.

— Tú me volviste loca a mí, casi pierdo la cordura, era tan difícil entender tu actitud tan errática.

— Lo sé, y lo siento, por eso déjame recompensarte por cada uno de mis errores.

— ¿Cómo piensas recompensarme?

— Déjame sorprenderte — me dio la vuelta y me beso, esta vez fue diferente, no fue un beso lujurioso, fue un beso suave, dulce, tierno, me sentí querida— te amo — dijo sobre mis labios.

— Pensé que te habías ido otra vez — susurre, luego que nos separamos, y lo abrace, me aferre a él, porque maldita sea, la sola idea me aterraba, y sé que está mal aferrarse a una persona, pero me era imposible no hacerlo.

— Amor ya te dije, no me iré a ningún lado— escuchar que me llamara de aquella manera, hizo que una corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo — tienes que aprender a confiar en mí.

— Pero me es difícil confiar, cuando sé que tu ex te puede llamar en cualquier momento y tu iras corriendo — dije con sinceridad, debía ser directa o esta relación no funcionaria

— Eso no debe preocuparte, te elegí a ti.

Suspire pesadamente, no quería arruinar el momento, no quería ser una aguafiestas, pero esas dudas rondarían por mi cabeza un buen rato.

— ¿Te puedo hacer una pregunta?

— Si.

— ¿Por qué tienes un espejo enorme en tu baño?— cambie de tema drásticamente, Martin sonrió de medio lado, mostrándome una de las expresiones que más me gustaba de él.

— ¿A qué se debe esa pregunta?

— Solo simple curiosidad — me encogí de hombros.

— Para verme completito todos los días— se inclinó a hacia mí — y acostúmbrate a que te llame amor, por que de ahora en adelanté lo escuchara más seguido, ahora alístate y baja a desayunar, te prepare un desayuno tan delicioso como tu.

Tome la toalla y se la avente, pero salió antes que pudiera darle, escuchar su risa, me tranquilizaba, me hacía pensar que todo estaría bien, me mire al espejo, y mis mejillas estaban rojas, las toque con mis manos y estaban calientes, este era el efecto que las pervertidas palabras de Martin producían en mí.

Ahora que lo pienso, estaba en una relación, al fin, nunca pensé llegar a este punto, y me preocupaba arruinarlo, que mis malditas inseguridades lo arruinaran, siempre ese fue mi temor, solo esperaba vencerlo, y no que él me venza a mí, porque por primera vez en mi vida, alguien aparte de mis padres y mis amigas, me amaba y me quería en su vida.


Buenas mis queridos lectores, ¿como estan?, se que no merezco su perdón, pero espero me disculpen, por la tardanza, solo espero que les guste, y de todo corazón espero que esten muy bien.

Mañana quiero subir otro cap, pero necesito de su ayuda, sera como Alisson respondiendo preguntas, asi que si tienen algunas en mente dejenmela en los comentarios, para añadirlas a las que ya habian hecho anteriormente.

Y aprovecho para saludar a la tiernita mas talentosa y que mas admiro, mi querida @Candikatt que esta de cumple, a ella dedico este cap, espero te guste amiga, y espero que cumplas muchosss años mas, Felicidades *<|:D

Besos y abrazos°!!!! One Soul ♥

La Gorda Del GYMHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora