¡INCOMODA!

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Han escuchado esas historias de personas que tienen problemas de sobre peso, y que desarrollan ciertos miedos como por ejemplo, miedo  de verse al espejo o miedo de comer en público, pues no era mi caso, y me sentía aliviada, porque aprendí a lidiar con ello, a callar aquellas voces en mi cabeza que me decían "mira todo mundo te observa, te ven con asco" "comes como una cerda" "mira lo gorda que estas" "quien te va querer con ese cuerpo" "hasta a vos misma te das asco, imagina a los demás", y si, tu mente a veces es tu peor enemiga, es capaz de aislarte y hacerte más miserable, como si no bastara con lo que escuchas de las demás personas, tambien tienes que lidiar con esa molesta voz en tu cabeza (aqui entre nos, la sigo escuchando, pero trato de ignorarla completamente, esa es la mejor forma de lidiar con esto).

Me encontraba frente al espejo, mirando cómo me quedaba la ropa que me acababa de colocar, algo que de verdad odiaba era la ropa que se te adhiere al cuerpo, te marca las llantitas, que parece como si no fuera de tu talla y te hacia ver como un chorizo andante; me puse algo cómodo, una falda de talle alto hasta mitad de la rodilla ( aunque para algunas suene incomodo, las faldas de talle alto a mi ver te acentúan la cintura, te cubre un poco las longuitas, además la que llevaba puesta era de una tela suavecita y adaptable), una camiseta holgada y unas balerinas color rosa vieja, no tenía por qué ir formal, era una simple salida casual con mis amigas y el lugar donde iríamos a comer seguro seria "The Burger Rock", un restaurante muy popular por aquí donde servían las mejores hamburguesa con papas.

Y todos se preguntaran: ¿querida Aliss no que estabas a dieta?, pues sí, pero hoy es día de romper dieta, la cual estaba pensando muy seriamente en dejar, porque últimamente me he sentido algo débil, quizás debía consultar a un nutricionista, para que me ayudara con la dieta.

Hoy no asistiría al gimnasio, es sábado, primero iríamos a comer con mis amigas y luego a echar chisme en casa de Aurora, a ponernos al día de nuestra vida, laboral, social y amorosa, está última era la más importante para ellas dos, ya que ellas si tenían cada una su relación estable "eran felices" y tenían algo que contar. Baje a la sala, a esperar que Fernanda se dignara a pasar por mi, mire el reloj de la pared, marcaba las 7:00 Vaya que eran impuntuales o sólo se vengaban de mi, por las muchas veces que las he hecho esperar. El sonido del claxon sonó y me levanté de mala gana del sillón, poniéndome la cartera al hombro, ya me sentía cansada sólo de esperar.


—¿A donde iremos a comer?— le pregunté a Fernanda, subiendo al auto.


—Iremos a un lugar muy exclusivo, hoy vamos a comer caro Aliss.— Fernanda puso el auto en marcha.


—¿Enserio?—se quejó Aurora— por que no nos dijiste, no venimos vestida para un lugar exclusivo, y tampoco monetariamente preparadas.

—Tiene razón, Fernanda ¿ por que no nos avisaste?— le reproche.

  —Porque se como son, no iban a querer ir, además usted son muy codas.

Llegamos al lugar, era un restaurante de caché, muy elegante, muy bien ambientado, a cielo razó, alumbrado por las estrellas, la luz de luna y faroles colocados en cada mesa.

  —¿Qué les parece el lugar?— pregunto Fernanda, con aires de triunfo.

  —Esta divino—respondió Aurora emocionada—y yo que me quería devolver.

—Y a ti Aliss ¿ que te parece?

Me encontraba absorta, no puse cuidado a lo que hacían mis amiga, mi atención se centro en una sola cosa, observe el lugar deslumbrada, pero mi mirada se detuvo en un grupo de chicos que reían, entre ellos se encontraba Martín, ¡oh! ¡tragame tierra!, podía babear por ese hombre, de perfil se vea malditamente sexy, y su sonrisa, sus labios tan deseables, de tantos lugares en la ciudad tenia que encontrármelo precisamente aquí.

  —Tierra a Aliss— dijo Aurora, sacudiendo mi hombro— límpiate la baba amiga.

—¿Como?—a caso era tan obvio que botaba baba por ese hombre.

—Que se nota a leguas, Que ese chico de ahí—Fernanda lo señaló con la mirada—te trae cacheteando las bancas.

Ambas rieron.

—¡No! Como creen, ese maldito me hace la vida imposible en el gimnasio.

—¿Enserio? Pero de que está bueno, está bueno amiga, además se ve tan angelical.

—¡Ja! Ese idiota en un diablo, con cara de Ángel.— ambas rieron ante mi comparación.

La Gorda Del GYMHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora