¡Los Caballeros Existen!

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Lloraba a moco tendido, literal, tome una toallita y me soné la nariz, siempre era lo mismo, soy de esas personas que lloran cuando ven las escenas tristes o deprimentes.

Es que ver como ese imprudente señor Darcy, hablaba mal a su madre de Bridget, y la pobre los escuchaba, me partía el corazón, y me hacía imaginar que tal vez así sería mi vida a los 30, estaría sola en Navidad y año nuevo, viendo vídeos musicales y cantando a todo pulmón, tomando café o chocolate (No bebo alcohol), mis padres buscando un esposo para mi, bueno por lo menos Bridget esta a mi parecer delgada, ya quisiera tener yo ese cuerpo.

Y ese hdp de Daniel, maldito mujeriego, sexista, mentiroso, aprovechando, infiel, ¿ya dije pretencioso, engreído y egocéntrico?, es que enserio, (me paso algo parecido, pero eso se los contaré luego) ese idiota sólo quería sexo, no una relación estable, de paso la engaña y regresa diciendo que no la puede superar, ¡Ja! A otro perro con ese hueso.

Bridget sólo quería una relación estable, y creo que a sus treinta es algo entendiblemente lógico, alguien que la quiera como es, con sus problemas, sus inseguridades, y su incontinencia verbal.

Creo que ni siquiera yo pienso morir sola, y devorada por perros salvajes, también quería a alguien que me quisiera tal como soy.

Quien lo diría, el que la juzgo a primera vista, terminó enamorándose de ella, de su alegría y su autenticidad, bueno esperaré a ver que sucede en la segunda entrega.

Dejé mi tablet a un lado, y me recosté en mi cama, miré al techo, perdiéndome un rato en mis pensamientos, volviendo a recordar el incidente de hoy con Martín, mañana debía regresar al gimnasio, tenía que actuar como si nada hubiese pasado, y esperaba que él hiciera lo mismo. Así terminó mi día de descanso, con los ojos hinchados y mucho sueño.

El tiempo paso volando en el trabajo, como siempre extenuante y tedioso, salí a toda prisa para el gimnasio, aunque estaba nerviosa, quería llegar luego, terminar lo más antes posible para salir de ahí.

Entre observando el lugar, como siempre las mirada de molestia de algunas personas no se hicieron esperar, las ignore totalmente, tenía que aprender a restarle importancia y hacer como si los demás no existieran, no divise a Martín por ningún lado, solté un suspiro de alivio y fui directo a cambiarme.

Puse mi celular en el panel de control de la máquina elíptica, comencé a programar el tiempo y la dificultad, sin querer tire mi celular al suelo, mis nervios me estaban traicionando, me baje de la máquina con una mueca de disgusto y me dispuse a recogerlo.

Levanté el aparato, y busque la bateria, cuando subí la mirada un chico la sostenía junto con la tapadera, me pidió el celular, le colocó la batería, lo tapó y me lo devolvió.

 — ¡Muchas gracias!— este chico era la primera persona en ser amable conmigo, después de Rosy, nadie más lo había sido.

— De nada— sonrió— sólo ten más Cuidado, para tu suerte aún enciende.

— Si tengo mucha suerte.

— Soy Erick, un gusto, ¿y tu como te llamas?

 — Alisson , el gusto es mío.

— ¿Qué haces Erick? — una chica "Rubia", alta y con buen cuerpo, se acercó mirándome con mala cara.

— Ayudando a Alisson a recoger su celular.

— Y por que le ayudas a está gorda, déjala que se agache, que necesita hacerlo más seguido — escuchar esas palabras, me hacían querer agarrarla de esas mechas pintadas y arrastrarla por todo el gimnasio, pero antes que pudiera decir algo más, Erick intervino.

— No seas grosera, Biviana por favor, mejor vamos regresa hacer tus ejercicios — dijo con molestia y le hizo señas que regresará a lo de ella — Disculpa Alisson, no le pongas cuidado, hablamos luego — se acercó y dejo un beso en mi mejilla.

Yo sólo me limite a sonreír, ¿a caso no me tiene asco?, me sorprende que un chico como el fuese tan amable conmigo, hoy podía decir que los caballeros todavía existen.

Regresé a lo que estaba, me topé con la mirada de Martín, no me di cuenta en que momento llego, y se veía furioso, pero aún con todo, su atención se centraba en mi y eso me hacía estremecer.





La Gorda Del GYMHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora