La ceremonia estuvo muy emotiva, la calidez que las palabras de Martin causaron en mi corazón, era indescriptible, y ahí entendí, bueno más bien confirmé que no había cometido ningún error al aceptar casarme con este hombre.
Era extraño, nunca había sentido este sentimiento de calma, alegría, satisfacción, era raro sentirme tan bien, como explicarlo, no me estaba arrepintiendo en ningún momento de la decisión que había tomado, de ese "si" que dije en el altar amarrando mi vida por completo a la de Martin, mi yo del pasado estaría sufriendo una crisis de ansiedad, reprochándome y arrepintiéndome una y otra vez, por esa razón este sentimiento era nuevo para mí.
Con el pasar de estos dos últimos años, he experimentado tantas cosas nuevas, tantos sentimientos nuevos, que quiero contarles cada uno.
Cuando miro atrás, siento que valió la pena seguir viviendo, al final encontré esa luz en medio de tanta oscuridad.
— ¿Te estas arrepintiendo? — Pregunto Martin, en son de broma, mientras acariciando mi cabello.
Me encontraba recostada sobre su pecho, íbamos camino a la recepción.
— De lo único que me arrepiento es de estos mendigos zapatos de tacón que me están matando — sonreí mirándolo a los ojos.
— No te preocupes, sabía que necesitarías un par de balerinas — le pidió al chófer que le alcanzara una cajita que reposaba en el asiento del copiloto — Quítate esos molestos zapatos.
Eran esos pequeños detalles, esa atención tan minuciosa que él tenía para conmigo, lo que mas amaba, con él podía desconectarme, despreocuparme, descansar de tanta ansiedad, ceder por un momento el control.
— Estoy tan feliz — dije mientras el quitaba mis sandalias para colocarme las balerinas — no cambiaría nada de nuestra historia, ni por un momento.
Él sonrió, y no pude evitar acunar sus mejillas entre mis manos, le di un suave beso, y me refugie en su pecho.
— Sí todo lo que vivimos era necesario para llegar hasta aquí a tu lado, tampoco cambiará nada, Alisson Dubon.
Esperaba que está felicidad que estoy sintiendo ahora mismo, durara para siempre, pero como dije anteriormente el para siempre no existe, así que pienso disfrútalo mientras dure, sin miedo, sin complejos, sin restricciones.
— Llegamos Don Martin — anuncio el chófer, me reí calladamente, Don Martin se escucha muy imponente.
Bajamos del auto, y la decoración era preciosa, en la entrada a la finca, habían colocado un arco de flores naturales, el camino estaba iluminado por los focos colocados en el suelo a cada lado. Camine con Martin tomado de la mano, ya los invitados nos esperaban.
Cuando llegamos donde estaban los demás, me quede aun mas sorprendida, de la hermosa decoración, parecía de ensueño, era a la intemperie, las mesas decoradas con flores y velas, todo a juego, de los enormes arboles colgaban enredaderas de luces, que se hacían cargo de la iluminación, y a pesar de ello, se podía apreciar perfectamente el cielo nocturno, la luna brillaba en todo su esplendor, y las estrellas tapizaban el cielo, me atrevería a decir que todo se había alineado para darle esa atmósfera romántica a la celebración.
En medio habían colocado una pista de baile, seguramente tendría que bailar, y no soy muy buena que digamos, pero la idea de esta noche era disfrutar y divertirnos.
Algunos invitados se acercaron a saludarnos y abrazarnos, se escucho como se aperturaba el micrófono, y Luis era el maestro de Ceremonia, comenzó a probar sonido.
— Démosle la bienvenida a los recién casados — todos comenzaron a aplaudir — les daremos unas palabras, para que nos saluden, mientras tanto servirán la cena.
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La Gorda Del GYM
Fiksi RemajaLlene de aire mis pulmones, tratando de tomar el valor que aun me faltaba-tienes que hacerlo, es por salud, por tu propio bien- me repetía - tu puedes- seguía animándome internamente. Cuando puse mi primer pie dentro del Gym, cuando por fin me atrev...
