Slow Burn y algo más...
Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
Iri: El partido fue genial, Gavi no metió ningún gol pero jugó increíblemente bien, ganaron 3-0 y para celebrarlo, Pedri, Balde, Sira, Ferran, Gavi y yo fuimos a la playa, estaba atardeciendo pero era un día de mucho calor.
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Tomamos algunos mojitos, nos metimos al mar y jugamos con la arena, todo era maravilloso y la había pasado muy bien.
Gavi Había tratado de mirar a Iri como mi mejor amiga pero se me hizo imposible, estaba hermosa y convivir con ella era una tortura, la veía cuando iba a salir con sus amigas, cuando iba a entrenar, cuando salía de bañarse y en todo momento quería besarla.
Nuestra relación era rara, a veces nos besábamos pero quedaba ahí, estábamos confundidos y nunca hablábamos de eso, solo éramos amigos. Iri estaba muy bella, me la comía con la mirada y ella ya se había dado cuenta, estábamos todos sentados en la arena cuando los chicos fueron al baño y Sira corrió hasta el auto para buscar su toalla.
-Podes parar de mirarme con esos ojos?- Me dijo con acento. -Mirarte cómo?- Me hice el tonto. -No te hagas el boludo, disimula por lo menos- Los dos sabíamos la realidad de las cosas. -Y si no?- La desafíe y ella me miró sorprendida, la sorpresa me la llevé yo cuando se acercó hacia mí y se subió encima mío- Ya veo- Fue lo único que dije y comenzamos a besarnos, un desquicio total, nuestras lenguas jugaban rápidamente mientras Iri se movía con calma, yo bajé mis manos hasta su culo pero ella se levantó- ¿Que te pas- -Sira! Espera!- Dijo ignorandome. -Esto no se va a quedar así- Le advertí. -Mejor, y bajá eso que se nota un montón, SIRA ESPÉRATE QUE SAQUE MIS CHANCLAS- Gritó mientras corría al coche de Ferrán, yo miré mi bulto y lo tapé con una toalla con toda la esperanza de que baje rápido.
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Pedri nos dejó en el edificio y entramos, yo estaba cada vez más desesperado pero Iri se comportaba como si nada. -Ehh Cinthia todo bien?- Le preguntó a la secretaría. -Que se llama Carla ¿Cuando vas a aprender?- Le dije mientras la metía al elevador. -Carla, Cinthia, no hay diferencias- Minimizó la situación hasta que las puertas se cerraron. -Vamos a terminar lo que empezaste?- Le pregunté, no haría nada sin su consentimiento por mucho que lo deseara. -Deja de hablar mejor- Me calló y se lanzó hacía mí.
Los besos de esta mujer eran mucho más adictivos que la droga, ella tomaba mi nuca mientras yo apretaba si cuerpo contra el mío. -Mas vale lo hagas bien- Me dijo aún besándonos salvajemente. -Apostamos?- Le pregunté, no tenía nada que perder. -Era una advertencia- Respondió y las puertas se abrieron, yo guíe a Iri por todo el pasillo hasta nuestro departamento, mientras yo besaba su cuello ella buscaba la llave desesperada. -La llave ¿Dónde mierda está?- Preguntó agitada urgando su bolso. -En mi bolsillo está la mía- La paciencia se desaparecía, si no abría rápido lo haríamos aquí mismo.
Ella metió la mano en mi bolsillo y luego de un par de complicaciones abrió la puerta. -Tuve que aguantar todo el día para tenerte aquí- Pegué un portazo y ella sonrió orgullosa.
Le arranqué el vestido y pude verla nuevamente con su traje de baño, no aguantaba más. Nos dirigimos a mi habitación mientras ella me quitaba la camiseta. -Buen partido, buen premio- Dijo acalorada y yo sonreí mientras me quitaba el pantalón- Eh eh, no tan rápido- Me frenó y agarró un preservativo de mi mesa de noche. -Mierda Irina, ya lo sé, deja de hacerla tan larga- Le arrebaté el condón y la senté en la cama.
Retiré la parte de abajo de su bikini y ella sola se giró, no sé cuánto tiempo estuve admirando la vista pero ella giró su cabeza desesperada.
-Pablo por favor- Suplicó y yo sonreí burlón, nunca la había visto babear por mí pero para todo hay una primera vez. Abrí el preservativo y me lo puse.
Metí mi miembro entero y ella soltó un par de groserías, comencé a embestirla ferozmente, mi mejor amiga tiraba de las sábanas desesperada y pedía más a los gritos.
-Mierda- Gimió pero yo frené de repente- Que haces? -Como me llamo?- Pregunté, deseaba escucharla- Dime Irina. -Pablo, más- Gritó excitada, con ese gemido pude darme cuenta que estaba a su Merced.
El mejor polvo de toda mi vida, me corrí con tanto placer que mis piernas casi fallaron. -Listo, Gavi listo- Me pidió y yo le hice caso, pude oír una risita de satisfacción por su parte pero esto no acababa ahí, había premio extra. -Girate Riri- Le susurré al oído y ella me obedeció.
Abrí sus piernas delicadamente que temblaban sin parar y luego de que ella me autorizara comencé a masturbarla hasta llegar al clímax, yo besaba su mandíbula y cuello mientras ella tiraba de mi cabello y jadeaba en mi oído, de más está decir que gritaba como una desquiciada y yo estaba puestisimo.
Al finalizar retiré el preservativo y ella se levantó tambaleándose. -Me voy a desmayar acá mismo- Ese comentario me hizo sentir más que orgulloso y antes de que entrara al baño la besé- Estás buenísimo Pablo- Me recalcó mientras acariciaba mi abdomen, sus mejillas estaban coloradas y sus ojos levemente cristalizados- La mejor experiencia de toda mi vida- Aseguró caminado lentamente fuera de la habitación no sin antes llevarse una nalgada de mi parte.