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Iri

Las luces del departamento parpadeaban tenuemente, como si supieran que algo no andaba bien. Fermín terminó la llamada y dejó el teléfono sobre la mesa, sus ojos serios y concentrados como nunca antes los había visto.

-¿A quién llamaste? - le pregunté cruzándome de brazos.

-A Pablo -respondió, tranquilo como si hubiese dicho que pidió una pizza.

-Qué?! -grité, casi ahogándome -. Estás loco, pelotudo! Pablo está en Inglaterra, tiene su vida allá, no necesito que...

-Exacto, él está en Inglaterra, y tiene su vida, pero también sabe que parte de su vida eres tú -me interrumpió, clavándome esa mirada de hermano mayor que siempre ponía cuando algo salía mal-. Además, no creo que esté muy ocupado como para ignorar que su exnovia -me corregí en mi mente: ¿ex? ¿actual? ¿qué éramos?- está siendo acosada por un idiota.

Suspiré profundamente y me dejé caer en el sillón, sintiendo cómo todo el peso del día me golpeaba de repente.

-Fer, no quiero arruinarle nada. Él está lejos, y está... bien.

-Y tú no? -preguntó, con una ceja levantada.

No respondí.

De repente, mi celular vibró sobre la mesa. Cuando lo agarré, vi su nombre en la pantalla: Pablo. Mi corazón dio un vuelco tan fuerte que casi sentí que se me salía por la boca. Fermín sonrió, satisfecho consigo mismo.

-Responde, anda.

-Qué mierda le dijiste? -pregunté, fulminándolo con la mirada mientras deslizaba el dedo para contestar.

-Solo la verdad.

-Iri, ¿estás bien? -la voz de Pablo sonaba más grave, casi desesperada. Había ruido de fondo.

-Sí, estoy bien, no tenés que preocuparte...

-Fermín me dijo lo de Marcos -interrumpió, directo al grano.

Claro que sí. Fermín y su bocota.

-Es algo que puedo manejar, de verdad...

-No, no puedes. Por qué no me dijiste nada? -Pablo parecía molesto, pero también preocupado-. Estoy tomando un vuelo esta noche.

-Qué?! No, Pablo, no hace falta. De verdad, todo está bajo control.

-No está bajo control si él sigue acosándote. Y no voy a permitir que te pase algo mientras yo estoy aquí jugando a ser inglés.

-Pablo, estás exagerando...

-Te asustaste tanto que le pediste a Fermín que se quedara contigo? Eso es exagerar? -me interrumpió otra vez.

Silencio.
Porque sí, lo había hecho. Y sí, tenía miedo.

-Voy para allá, Iri.

La llamada terminó antes de que pudiera responder algo. Miré a Fermín, que me observaba con los brazos cruzados y una sonrisa satisfecha en los labios.

-¿Lo ves? Te dije que tenía que saberlo.

Me froté las sienes, intentando procesar todo. Pablo venía a España. Marcos estaba en el edificio. Y yo... yo tenía un desastre en mi corazón que no sabía cómo ordenar.

La habitación estaba en completo silencio, excepto por el sonido del reloj colgado en la pared. Mis pensamientos daban vueltas como un tornado. Fermín seguía sentado enfrente mío, ahora revisando algo en su teléfono como si no acabara de alterar todo mi mundo.

-¿Crees que él va a solucionar algo viniendo? -pregunté finalmente, rompiendo el silencio.

-Pablo cree que sí. Y siendo honestos, verlo a él siempre tiene un efecto en Marcos. Recuerdas la última vez que ese idiota intentó algo? -respondió sin levantar la mirada del celular-.

No podía negar eso. Pablo siempre había tenido esa presencia, esa forma de imponerse sin esfuerzo. Pero no sabía si estaba lista para verlo. Todo era tan confuso, tan incompleto.

-Qué pasa si esto solo complica más las cosas? -pregunté en voz baja, casi para mí misma.

Fermín dejó su teléfono a un lado y se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas.

-Iri, Pablo no va a complicar nada. Lo único que hace difícil esto es que tú no dices lo que realmente sientes.

Lo miré, sorprendida.

-Qué?

-Es obvio que todavía lo quieres. Y él a ti. Así que, por qué no dejar de complicarlo todo? -dijo, encogiéndose de hombros como si fuera lo más fácil del mundo.

Abrí la boca para responder, pero me detuve cuando escuché un ruido en la puerta principal. Fermín se puso de pie de inmediato, alerta.

-Lo escuchaste? -preguntó él en un susurro.

Asentí. Mi corazón comenzó a latir con fuerza mientras me levantaba lentamente. Sabía que Guada no volvería todavía, así que esa puerta no debía estar moviéndose. Fermín se acercó despacio, haciendo un gesto para que me quedara detrás de él.

-Voy a revisar -dijo en voz baja.

-Fer...

-Es mejor que sepamos si está aquí, ¿no?

Se acercó a la puerta. La giró despacio, listo para cualquier cosa. Pero cuando abrió, no había nadie.

O eso pensé hasta que ví algo en el piso: un sobre blanco.

-Qué es eso? -preguntó Fermín, tomando el sobre y cerrando la puerta rápidamente.

Lo abrí con manos temblorosas. Dentro había una sola hoja doblada en dos. Cuando la desdoblé, leí:

"Pensaste que habías terminado conmigo. No sabes lo que te espera. Nos vemos pronto, Irina."

Mis piernas temblaron, y Fermín tuvo que sostenerme antes de que me desmayara.

-Esto ya no es un juego -dijo él con seriedad, arrugando la nota entre sus manos-. Llamaremos a la policía. Y cuando Pablo llegue, veremos cómo termina esto.

Yo solo podía pensar en una cosa: Marcos estaba jugando conmigo, pero esta vez no iba a ganar... O eso esperaba.

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HOLAAAAAA🤭 Vamos a fingir que no me desaparecí un año entero... Como están? Espero muy muy bien. Feliz 2025💗 LAS QUIEROOO!
PD: perdí mi tik tok... síganme en mi cuentita nueva: venelovesgavii

Las leo🤞🏼
by: vene💋

Desde Siempre - Pablo GaviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora