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Iri

Las semanas siguientes transcurrieron en una especie de limbo extraño pero agradable. Había vuelto a entrenar, los días eran más ligeros sin el constante temor de toparme con Marcos y Pablo seguía viviendo prácticamente pegado a mi rutina. No podía quejarme, pero también sabía que había algo en el aire. Algo que nos empujaba, como una marea constante, a territorios que ambos habíamos jurado no volver a pisar.

Y, por si fuera poco, Fermín había decidido sumarse al caos.

Era sábado, y yo estaba tirada en el sofá después de un entrenamiento especialmente agotador. Guada estaba en su cuarto, seguramente viendo alguna serie, y Pablo había salido temprano por la mañana sin dar demasiadas explicaciones. Justo cuando consideraba que un café podría devolverme la vida, la puerta del departamento se abrió de golpe, y allí estaba Fermín.

-Señoras y señores, he llegado para salvarles de la aburrida monotonía de sus vidas! -anunció, entrando con una bolsa de snacks en una mano y una botella de vino (que personalmente yo detestaba) en la otra.

-Qué haces acá? -pregunté, intentando no reírme.

-Pablo me mandó un mensaje esta mañana. Me dijo algo sobre que necesitabas un poco de diversión. Y aquí estoy, tu héroe en pantalones cortos.

-Más bien en bermudas que parecen robadas de un turista alemán -respondí, haciendo una mueca mientras él se dejaba caer en el sillón frente a mí.

Fermín fingió estar ofendido, llevándose una mano al pecho.

-Así tratas al mejor amigo de tu ex-mejor amigo? La persona que te trajo vino?

-Ese vino es una ofensa a la humanidad.

-Y tú una ingrata. -Fermín abrió la botella de todos modos y, sin preocuparse por buscar copas, bebió directamente de ella.

No pasó mucho tiempo antes de que Pablo regresara, su cabello despeinado por el viento y con esa sonrisa que siempre me hacía querer rodar los ojos y sonreír al mismo tiempo.

-Qué hace este aquí? -preguntó al entrar y ver a Fermín en el sillón con las piernas estiradas como si estuviera en su propia casa.

-Vine a alegrarle el día a tu ex-mejor amiga y actual... qué son ahora? Socios de drama? -Fermín me miró con una ceja arqueada, claramente disfrutando la incomodidad.

-Cállate, Fermin -dijimos Pablo y yo al unísono.

-Mira, están sincronizados otra vez! Qué romántico.

Pablo lo ignoró y se dejó caer a mi lado en el sillón, dejando caer su brazo casualmente sobre el respaldo, detrás de mis hombros. Esa cercanía, aunque aparentemente inocente, hizo que mi piel se erizara.

-Qué estás tramando ahora, Fermín? -preguntó Pablo, mirándolo con desconfianza.

-Nada, hermano. Solo estoy aquí como testigo de este espectáculo tenso y lleno de miraditas furtivas que ustedes llaman amistad.

-Quieres que te eche a patadas? -respondió Pablo, pero había una sonrisa en su rostro.

-No antes de que le cuentes a Iri tu gran noticia.

-Qué noticia? -pregunté, mirando a Pablo.

Él me miró por un momento, su expresión cambiando a algo más serio.

-Aún no era el momento...

-Qué momento? -repetí, sintiendo cómo mi paciencia se agotaba.

-Voy a volver al Barça, Iri.

El mundo pareció detenerse por un segundo. Mi mirada buscó la suya, y cuando nuestros ojos se encontraron, sentí una mezcla de emociones que no pude identificar del todo.

-En serio? Cuándo?

-En un par de semanas. Es algo que llevamos hablando desde hace meses, pero no quería decírtelo hasta que fuera seguro.

Mi corazón dio un vuelco. La idea de que volviera al Barça, a su casa, a nuestra casa, me llenaba de alegría... y de un nerviosismo que no sabía cómo explicar.

Fermín, obviamente, no ayudó a aliviar la tensión.

-Vaya, vaya. El héroe regresa. Esto será interesante. Tal vez puedan compartir un departamento otra vez. O no, D'Angelo?

-Fermín, por qué no vas a molestar a alguien más? -espeté, sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas.

-Porque esto es mucho más divertido.

-Puedo sacarlo yo? -preguntó Pablo, mirando a Fermín con una mezcla de exasperación y diversión.

-Tranquilos, ya me voy. Pero cuando se besen, espero una invitación a la boda. -Fermín salió riéndose mientras yo lo fulminaba con la mirada.

Cuando la puerta finalmente se cerró, el silencio entre Pablo y yo se volvió casi insoportable.

-Por qué no me lo dijiste antes? -pregunté en voz baja, rompiendo el silencio.

-Porque no quería que te sintieras presionada... o incómoda.

-Incómoda? -Lo miré, mi ceja arqueada.

-No lo sé, Iri. Las cosas entre nosotros no son exactamente simples.

Su voz era baja, y la intensidad en sus ojos me dejó atrapada.

-Nunca lo han sido -murmuré, sintiendo cómo el espacio entre nosotros se reducía.

Pablo inclinó la cabeza, y por un momento, pensé que iba a besarme. Mis labios se separaron ligeramente, mi corazón latiendo como un tambor en mi pecho. Pero, como siempre, algo nos detuvo.

-Deberías estar feliz por mí -dijo finalmente, su voz apenas un susurro.

-Lo estoy.

Y lo estaba. Pero también sabía que, con Pablo de vuelta en el Barça, las líneas entre nosotros serían más difíciles de mantener. Porque, aunque éramos mejores amigos otra vez, había algo entre nosotros que nunca había desaparecido. Algo que ambos sabíamos que tarde o temprano tendría que explotar.

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buen día!💗 me cuentan si les va gustando...

by: vene💋

Desde Siempre - Pablo GaviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora