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Iri

La presión estaba llegando a su punto máximo. Las cámaras, los rumores, los chismes, las miradas curiosas; todo estaba tomando una forma que ya no podían controlar. Iri, al igual que Pablo, se sentía atrapada en una telaraña de expectativas que no había tejido ella misma. Los fanáticos se volvían cada vez más insistentes, inundando sus redes sociales con comentarios, preguntas y especulaciones sobre su relación. No podían hacer nada sin que alguien los mirara, sin que alguien los comentara.

Aquel día, después de su entrenamiento, Iri estaba en su habitación, mirando su teléfono. Se encontraba en el grupo con sus compañeras, quienes no dejaban de hablar sobre el beso que había protagonizado con Pablo y las imágenes que circulaban. Los rumores no paraban de crecer, y a pesar de los intentos por mantener todo en privado, la situación ya había escalado más allá de lo que podían manejar.

—Ya no puedo más. —Iri dijo en voz baja, mirando las publicaciones en su cuenta de Instagram. Cada foto, cada historia, parecía ser un disparo más en la batalla que libraban en su vida privada. Sentía que todo se les había escapado de las manos.

Guada, que estaba sentada a su lado, suspiró.

—Ya sé. Los fanáticos están empezando a ser muy hincha huevos. Pero si no lo hacés ahora, va a seguir siendo un desastre. Los medios no paran de preguntarme, y vos sabés lo que eso significa. —Guada le echó un vistazo a su teléfono, donde aparecían docenas de mensajes y notificaciones. —Esto ya es demasiado obvio.

Iri se mordió el labio, luchando con sus pensamientos. Confirmarlo oficialmente? Exponer su relación al mundo entero? O seguir escondiéndolo y enfrentar la presión constante de ser observada como un secreto mal guardado?

No podía soportarlo más. Se sentó en la cama, mirando fijamente su pantalla. Pablo había estado insistiendo en que confirmaran su relación, de una vez por todas, sin miedo a lo que eso significara. Había algo liberador en la idea de dejar de esconderse, de poder compartir lo que sentían sin tener que preocuparse de las consecuencias o de la mirada de los demás.

—Estás lista? —preguntó Guada, con una sonrisa de complicidad.

Iri asintió, pero no estaba segura de estar completamente lista. Lo que sí sabía era que ya no podía seguir viviendo con la presión de tener que ocultarse. Tenía que ser libre, y si eso significaba hacer público lo que tenía con Pablo, entonces lo haría.

En ese mismo momento, recibió un mensaje de él.

En cuestión de minutos, Pablo publicó una foto en Instagram, una imagen de ellos dos juntos, sonriendo, como si nada más importara

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En cuestión de minutos, Pablo publicó una foto en Instagram, una imagen de ellos dos juntos, sonriendo, como si nada más importara.

Iri lo miró con los ojos brillantes cuando vio la publicación, y al instante, publicó una foto similar

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Iri lo miró con los ojos brillantes cuando vio la publicación, y al instante, publicó una foto similar. Ambos aparecían abrazados, foto que reflejaba la conexión real que tenían.

 Ambos aparecían abrazados, foto que reflejaba la conexión real que tenían

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Ambos sabían que ese simple gesto cambiaría todo. Los fanáticos se volvieron locos en cuanto vieron la publicación. Los comentarios fueron instantáneos, con emojis de apoyo, corazones, y algunos comentarios más irreverentes, pero no importaba. Lo importante era que ya no tenían que vivir con la presión de ocultarse.

Sin embargo, como era de esperarse, las consecuencias llegaron casi de inmediato. En cuanto la publicación se hizo viral, los mensajes no tardaron en llegar. La mayoría eran de apoyo, pero algunos no fueron tan amables. Iri recibió una ola de mensajes de fanáticos, algunos de ellos preocupados por lo que pasaría con su carrera, otros simplemente celebrando su reconciliación con Pablo.

Comentario en Instagram: “Y qué pasa con el equipo? ¿No estás poniendo en riesgo tu puesto como capitana con esto?”

Comentario de otro fan: “Esto es lo que pasa cuando eres demasiado libre. La entrenadora te va a matar.”

Y, por supuesto, había muchos comentarios llenos de amor y apoyo, con fanáticos que felicitaban a la pareja y celebraban que, finalmente, pudieran ser libres.

—Qué vas a hacer ahora? —dijo Guada mientras miraba la pantalla de su teléfono, viendo cómo el mundo reaccionaba a la noticia. —Esto es una locura, pero ahora… será tan fácil como creés?

Iri suspiró, mirando su teléfono y, luego, la habitación donde todo parecía estar más tranquilo. El peso de lo que había hecho ya comenzaba a sentirse, pero al mismo tiempo, había algo en ella que le decía que había tomado la decisión correcta. Ya no quería más secretos.

Al día siguiente, la noticia de su relación estaba en todos los titulares, tanto en los medios deportivos como en los tabloides. Los periodistas comenzaron a especular sobre las posibles repercusiones en el equipo, sobre cómo podría afectar la dinámica con la entrenadora. El video del beso, que en su momento había sido una pequeña chispa, se había convertido en un incendio mediático.

Iri sabía que las cosas iban a cambiar, y no necesariamente para mejor. Pero mientras miraba la publicación de Pablo, donde él había dejado claro lo que sentían el uno por el otro, no pudo evitar sonreír.

Porque, al final, lo único que realmente importaba era lo que ellos dos sentían.

Y eso, ni las redes ni las críticas podrían cambiarlo.

Desde Siempre - Pablo GaviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora