Iri
El aire en la habitación era espeso, cargado de una tensión que ninguno de los tres sabía cómo calmar. Guada se quedó dormida a mitad de la película, acurrucada en su cama con las galletas a medio terminar junto a ella. Fermín seguía despierto, sentado junto a la ventana, mirando hacia la oscuridad como si esperara que algo o alguien apareciera.
Yo no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Marcos, esa sonrisa enfermiza que había clavado en mi mente hacía unas horas. Y ahora estaba aquí, en La Masía, cerca, demasiado cerca.
Mi teléfono vibró de nuevo. Lo agarré rápidamente, pero el mensaje que vi no era de Pablo.
"Te estoy observando."
Mi corazón se detuvo. Miré alrededor, como si pudiera ver a través de las paredes, como si pudiera encontrar a Marcos escondido en algún rincón oscuro. Fermín notó mi cambio de expresión.
—Qué pasa? —preguntó, levantándose de inmediato.
—Es él. Me mandó un mensaje —respondí en un susurro, extendiéndole el teléfono para que lo viera.
Fermín maldijo por lo bajo y comenzó a caminar de un lado a otro.
—Esto ya se salió de control. No podemos esperar a que Pablo llegue. Voy a llamar a seguridad.
—No, Fermín, no... —intenté detenerlo, pero ya tenía el teléfono en la mano.
No quería más problemas. No quería que esto se convirtiera en un escándalo. Pero antes de que pudiera convencerlo, escuchamos un ruido en el pasillo.
Un golpe seco, como si alguien hubiera dejado caer algo pesado. Fermín y yo nos congelamos, nuestras miradas clavadas en la puerta. Guada se despertó sobresaltada.
—Qué pasa? —preguntó con voz somnolienta.
—Shhh —respondimos al unísono.
Otro ruido, más cerca esta vez. Mi corazón latía tan fuerte que temía que se escuchara a través de las paredes. Fermín hizo un gesto para que nos quedáramos quietas y se acercó a la puerta.
—Fer, qué haces? —susurré, pero él ya estaba girando el picaporte.
Abrió la puerta solo un poco, lo suficiente para mirar al pasillo. Pero no pasó mucho tiempo antes de que la cerrara de golpe.
—Es él —dijo en voz baja, sus ojos llenos de tensión—. Está aquí.
Guada se llevó una mano a la boca para contener un grito. Yo sentí que el mundo se desmoronaba a mi alrededor.
—Qué hacemos? —pregunté, mi voz temblando.
Fermín miró alrededor, evaluando nuestras opciones. Finalmente, agarró una silla y la trabó contra la puerta.
—Llamaré a Pablo. Él tiene que saber que Marcos ya está aquí —dijo, marcando el número rápidamente.
Mi teléfono vibró de nuevo, y esta vez fue una llamada. Era de Marcos. No contesté, pero el solo hecho de ver su nombre en la pantalla me hizo sentir náuseas.
La voz de Fermín llenó la habitación mientras hablaba con Pablo.
—Está aquí, hermano. Lo vi en el pasillo. No, no estábamos soñando. Sí, llamaremos a seguridad, llega rápido.
Escuché a Pablo responder, aunque no pude distinguir sus palabras. Fermín colgó poco después y se giró hacia mí.
—Dice que está en camino. Está tomando un taxi desde el aeropuerto.
Me sentí aliviada, pero no lo suficiente. Pablo aún estaba lejos, y Marcos estaba acá, en el mismo edificio.
Los minutos se sintieron como horas mientras esperábamos. Los ruidos en el pasillo cesaron, pero la tensión no disminuyó. Fermín no se apartó de la puerta, listo para cualquier cosa.
Finalmente, escuchamos pasos apresurados, pero esta vez eran diferentes. Más seguros, más firmes. Fermín relajó los hombros, y cuando alguien golpeó la puerta, supe que era él.
—Soy yo, abre —dijo Pablo desde el otro lado, su voz firme.
Fermín quitó la silla y abrió la puerta. Pablo entró, su rostro serio, sus ojos buscando los míos inmediatamente.
—¿Estás bien? —preguntó, acercándose a mí.
Asentí, aunque no me sentía bien en lo absoluto. Pero en cuanto lo ví, una parte de mí se sintió un poco más segura.
—Lo vi en el pasillo hace unos minutos —dijo Fermín, rompiendo el momento.
Pablo asintió y sacó su teléfono.
—Voy a hablar con seguridad. No pienso dejar que esto siga así.
Su tono era definitivo, casi frío. Pero cuando sus ojos se encontraron con los míos de nuevo, suavizó su expresión.
—No va a tocarte, Iri. No mientras yo esté aquí.
Y por primera vez en mucho tiempo, comencé a creer que tal vez tenía razón.
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Se reencontraron los gaviri🥹
by: vene💋
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Desde Siempre - Pablo Gavi
Fiksyen PeminatSlow Burn y algo más... Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
