Slow Burn y algo más...
Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
Iri -Daaale, estás celoso?- Le pregunté -Y si pasan tanto tiempo juntos capaz podrían mudarse los dos, que buena idea no?- Respondió cruzado de brazos. -Si, puede ser- Bromeé y él me miró indignado. -No! No puede ser, tienes que decir, no Gavito quiero vivir con vos porque te quiero más a vos- Dijo imitando el acento y yo me reí. -Bueeeno, si sabes que sos vos el único- Le aseguré pero él me miró mal. -No parece- Se quejó. -Deja de hacerte el dolido y mañana estate listo temprano, hay que llegar a horario al almuerzo- Ordené y él bufó. -No quiero ir. -Cagate, vas a ir igual- No tenía opción, iba a ir porque iba a ir.
Al otro día me levanté, tomé mis cosas y luego de que revisen nuestras habitaciones corrí hasta el cuarto de Gavi en pijama. -Ay Jesu- Dije exhaltada cuando llegué. -Te cansaste cuando solamente corriste un par de metros?- Me preguntó aún en su cama. -Por algo juego al voley y no al fútbol- Le respondí.
Gavi y yo habíamos creado una amistad tan de hermanos que nos cambiabamos enfrente del otro, teníamos ropa y cosas del otro en nuestras habitaciones, y no nos molestaba pero habían cambiado tantas cosas que ya no sabía si seguíamos igual o no.
-Ya vuelvo- Le dije y caminé hasta el baño. -Ya no te cambias aquí?- Preguntó y yo me encogí de hombros mientras entraba.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Referencia de vestido.
Cuando salí Gavi estaba en sus típicas crisis existenciales porque no sabía que ponerse. -
Una remera y arriba la chaqueta negra, abajo pantalones y pega como piña- Le dije y se volteó. -Te ves increíble- Me dijo y yo le agradecí.
Me maquillé y luego de peinarme busqué las zapatillas blancas que había dejado en su habitación por todos lados. -Y mis zapatillas?- Le pregunté mientras buscaba debajo de la cama. -¿Que zapatillas?- Me respondió con otra pregunta mientras se abrochaba los pantalones con el abdomen al aire. -Las blancas altas que me compre hace un par de semanas. -Ah si, buena pregunta- Me dijo y yo lo miré- Se las llevó mi ligue del fin de semana pasado, le dolían mucho los pies para irse con los tacos. -Que cosa?- Pregunté furiosa aunque era obvio que lo había escuchado. -Iri... Lo lamento, te compraré unas iguales- Me dijo y yo me levanté molesta. -Como se te ocurre darle mis cosas a una extraña? Son mis cosas!- Le reproché cómo una niñita consentida. -Si quieres te compro 10 pares más no es para tanto- Dijo y se me acercó, fue una mala idea porque terminé pegándole y el me agarró.
Una guerra comenzó hasta que Gavi me tiró a la cama y me hizo cosquillas sin parar. -Basta! Déjame- Le pedí mientras me reía. -Deja de comportarte como una bebé- Me dijo riendo. -Cuando me soltes vas a ver- Lo amenacé sin parar de reír. -Que voy a ver?- Frenó de golpe, estábamos a centímetros de distancia y sus ojos marrones apreciaron los míos- Quiero besarte...
Y así fue cómo todo mi control se vino abajo, comenzamos a besarnos como esa noche, Gavi tomaba mi cintura y yo me agarraba de él desde su pecho descubierto. -Gavi...- Le dije entre besos. -Solo por hoy Iri, olvídate que somos mejores amigos- Me respondió. -No era eso, iba a decirte que sigas- Dije y él sonrió mientras me besaba, luego de pedir permiso Gavi subió mi vestido lentamente. Eran tan solo las 12:15 del mediodía y mi celular comenzó a sonar. -Calla a esa cosa- Dijo Pablo mientras mordía mi labio inferior. -Es mi mamá- Le respondí cuando ví la pantalla- Voy a atender, cállate- Le dije y él bajó hasta mi cuello- Ma... -Cuando piensan venir? Hace 15 minutos deberían haber llegado Irina- Me dijo, se oía enojada pero yo no podía tomarmelo enserio, solamente trataba de no sonar exhaltada. -Ya vamos ma, es que Gavi se tarda mucho en cambiarse, ya lo conoces- Mentí pero Pablo no iba a dejarlo así, mordió mi cuello suavemente y yo traté de no hacer ningún ruido- La concha de tu hermana- Susurré. -Tratalo bien hija, los esperamos pero los queremos aquí en 10 minutos, ni más ni menos- Colgó y yo tomé su mandíbula para que me mirara. -Si sale marca te mando al frente- Lo amenacé pero él no pareció preocuparse. -Me haré cargo porque no me arrepiento- Sonrió y yo negué- Quiero otro beso.
----------------- Jesus y María chicus, no tengo nada más para decir. Este fic no es como el otro, probablemente tenga escenas, quedan avisadas!