Iri
Los Juegos Olímpicos en Francia comenzaron a tomar velocidad, y el caos organizativo también. En teoría, tanto la selección argentina de vóley como la selección española de fútbol deberían estar en hoteles separados, tal y como habíamos planeado. Pero, claro, los dioses del destino decidieron que no fuera tan sencillo.
Resulta que el sorteo de hoteles fue completamente secreto entre países y deportes. Y como el universo, en su infinita sabiduría, se regocija con nuestras pequeñas tragedias, tanto el equipo de fútbol como el equipo de vóley terminaron compartiendo el mismo hotel. Mis sueños de tener algo de tranquilidad y espacio para concentrarme en mis partidos de vóley se evaporaron tan rápido como las malas decisiones de la vida.
Y no solo compartíamos el hotel, sino que nuestras habitaciones estaban a solo dos pisos de distancia. Así que no había escape. De todas las situaciones posibles, el destino me había jugado una de las más irónicas: Pablo y yo, en el mismo hotel, bajo el mismo techo. ¿Qué podría ser peor?
Cuando llegué a la recepción del hotel, al principio no lo vi. Estaba un poco distraída, preocupada por si había olvidado alguna cosa importante. Pero de repente, me lo encontré frente a mí.
—Iri? —me llamó.
Al voltear, me sorprendí al ver a Pablo, que estaba caminando hacia mí con su típica sonrisa traviesa. La sensación de ver su rostro me provocó una mezcla de calidez y tensión, algo que había estado evitando durante estos meses.
—Pablo… —susurré, sin poder evitar sonreír.
No estaba preparada para lo que sucedería a continuación. Él se acercó con esa sonrisa cómplice que solo él tenía, y sin decir palabra alguna, me dio un beso cerca de los labios. Fue un beso breve, como una bienvenida entre buenos amigos, pero el hecho de que estuviera tan cerca me hizo darme cuenta de que la línea entre la amistad y algo más era más borrosa de lo que pensaba.
Mis manos quedaron por un momento en su pecho, sintiendo su latido. No había dudas, la tensión seguía ahí. Y aunque me sentía avergonzada por la cercanía, decidí que no iba a ser la chica que se sonrojara por un beso en la recepción. Así que, en lugar de apartarme, simplemente sonreí, como si todo fuera completamente normal, como si el universo no estuviera jugando con mis emociones.
Los compañeros de equipo de Pablo no ayudaron mucho. De hecho, comenzaron a molestarle, haciendo comentarios como "¡Vaya, Gavi, ya con tu novia!" o "¡Qué suerte, Pablo, la selección argentina tiene a la mejor!" La situación no podía ser más incómoda, pero lo peor de todo fue que me vi obligada a sonreír y hacer como si todo estuviera bien. Pero no era así.
Me despedí rápidamente de él, tratando de disimular la incomodidad, y me dirigí a mi habitación con la sensación de que, aunque todo parecía seguir su curso normal, había algo que se estaba desmoronando en mi interior.
Cuando llegué a mi habitación y abrí mi maleta, sentí un ligero estremecimiento. No era mi maleta. Al principio pensé que estaba confundida, pero al ver la ropa roja, las camisetas de la selección española y los pantalones de fútbol, todo encajó.
—No… no puede ser. —Suspiré, mirando la maleta como si fuera una broma cruel del destino.
Estaba a punto de mandar todo a la mierda cuando recordé que nuestras maletas eran idénticas. Un regalo del destino.
—Esto no es real… —murmuré, sin poder creer lo que estaba viendo.
Aún con la frustración de la confusión de las maletas, no pude evitar pensar en lo que había sucedido en la recepción. El beso. El roce de su pecho contra mis manos. La forma en que todo se había sentido como algo más. Y ahora estábamos en el mismo hotel, más cerca que nunca. Pero, qué significaba todo eso?
Por un momento, pensé en dejar todo atrás, en quedarme ahí en mi habitación y no salir nunca más. Pero sabía que no podía. Tenía partidos que jugar, y no iba a dejar que algo tan trivial como las maletas o un beso inocente me distrajera.
Sin embargo, no pude evitar que mi mente se regresara a ese momento, a esos segundos en los que Pablo me había mirado a los ojos. A esa chispa de algo más que siempre había estado ahí, pero que ahora parecía arder más fuerte que nunca.
ESTÁS LEYENDO
Desde Siempre - Pablo Gavi
FanfictionSlow Burn y algo más... Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
