Iri
La mañana del segundo partido de los Juegos Olímpicos llegó con una mezcla de nervios y determinación para Iri. Como capitana de la selección argentina de vóley, el peso sobre sus hombros era aún mayor, pero ella lo llevaba con orgullo. Había entrenado duro para estar ahí, y sabía que todo lo que hiciera ese día afectaría a su equipo y a su país.
Desayunó rápido en la cafetería del hotel, intercambiando palabras cortas con Guada, que la observaba con una sonrisa cómplice. Sabía perfectamente que Iri no estaba completamente concentrada en el partido, y no solo por el nerviosismo habitual de los Juegos, sino también por los rumores que corrían. Los rumores que hablaban de su “amistad” con Pablo.
En los últimos días, el video del beso en la mejilla que Pablo le había dado en la inauguración había sido compartido por fanáticos en redes sociales, y ya había comenzado a circular la idea de que ambos podían haber vuelto a estar juntos. Un par de páginas de chismes deportivas lo habían tomado como tema central, y claro, la imagen de la “pareja secreta” era algo que no pasaba desapercibido.
El sonido de la alarma la sacó de sus pensamientos. Tenía que estar lista para el partido. La entrenadora la miró de reojo mientras se preparaba, notando que Iri no parecía estar 100% concentrada. No podía ser el momento para distracciones, pero, como siempre, Iri sabía cómo esconder lo que realmente pasaba en su mente.
El gimnasio estaba abarrotado de espectadores. Las gradas se llenaban con fanáticos de todas las naciones, pero para Iri había una zona especial: la sección de los futbolistas españoles.
—Capitana! Con todo! —le gritó una de sus compañeras, recordándole la energía y la motivación necesarias para ganar.
El silbido del árbitro sonó, y el primer set comenzó. Iri estaba en su zona, dándolo todo por su equipo. Aunque no podía dejar de notar las miradas que llegaban desde las gradas. Algunos fanáticos la observaban con atención, con rumores flotando en el aire como una niebla espesa. Sabían que algo pasaba con Pablo Gavi, y ahora la capitana argentina era parte de esa historia.
En un descanso, Guada se acercó con una expresión divertida.
—Oye, te has dado cuenta de lo que está pasando? —preguntó, señalando discretamente a las gradas.
Iri giró discretamente la cabeza y vio a Pablo, junto con Fermín, Lamine y Pau. Los cuatro tenían grandes sonrisas en sus caras, claramente disfrutando de la situación mientras se acomodaban en un rincón para ver el partido.
—Qué pasa con ellos? —preguntó Iri con una risa nerviosa.
—Aparte de que se están peleando para ver quién se sienta más cerca de tu lado, creo que esos chicos están empezando a hacer más ruido de lo normal. Los fanáticos lo están notando. —Guada apuntó discretamente a la sección de las gradas donde los chicos estaban causando alboroto.
Iri suspiró, sabiendo que no había forma de que los rumores no crecieran. Cada vez que Pablo estaba cerca, parecía que el mundo entero se enteraba de su relación, aunque intentaran mantenerla en secreto.
El segundo set continuó sin mayores problemas, con la selección argentina manteniendo una sólida ventaja. La tensión se sentía en el aire, tanto en la cancha como fuera de ella. Los chismes comenzaban a tomar fuerza mientras las jugadas se sucedían, y la mirada de los fanáticos, cada vez más insisten, se centraba en el banco de suplentes, donde la presencia de Pablo no ayudaba a la calma.
El pitido final sonó, y el partido terminó con una victoria clara para el equipo de Iri. Las jugadoras comenzaron a celebrarlo con la alegría y el entusiasmo que solo una victoria podía traer. Sin embargo, a pesar de los aplausos y las felicitaciones, Iri sabía que tendría que enfrentar la consecuencia de todos los chismes que ya circulaban.
Cuando salió del vestuario, su corazón comenzó a latir más rápido. Pablo estaba esperándola en la puerta, acompañado por los otros chicos. Fermín estaba bromeando con Lamine, pero Iri no pudo evitar notar cómo todos la observaban con una sonrisa pícarona, como si ya supieran lo que estaba pasando.
—Te fue bien, capitana? —preguntó Pablo, acercándose con una sonrisa que solo él sabía cómo hacer.
Iri levantó una ceja y le lanzó una mirada juguetona.
—Sí, ganamos. Pero no sé si podremos ganar contra estos niños. —dijo, señalando discretamente a los chicos detrás de él.
Pablo sonrió aún más, acercándose a ella sin dudarlo.
—Te molesta? —preguntó, su tono suave, mientras sus ojos se posaban sobre ella con esa mirada que siempre hacía que Iri se derritiera.
—Claro que me molesta. Qué pensarán los demás? —respondió ella, pero sus labios ya comenzaban a acercarse.
—Que somos los mejores. —dijo él, sin perder su tono juguetón. —Y yo, lo único que quiero es verte sonreír.
Con una ligera risa, Iri dejó escapar un suspiro y, a pesar de todo, no pudo evitar que sus labios se acercaran a los de él. Los chicos comenzaron a gritar y a hacer ruidos, pero para Iri y Pablo el mundo entero desapareció por un momento. Solo quedaban ellos dos, los rumores y la presión del torneo fuera de la ecuación.
Al separarse, Iri lo miró y sonrió.
—Esto va a ser un desastre. —dijo, casi sin poder creer lo que acababa de pasar.
Pablo la abrazó, sin importarle lo que los demás pensaran.
—No me importa. Solo sé que te quiero aquí, cerca de mí, siempre. Y eso nadie lo va a cambiar.
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Desde Siempre - Pablo Gavi
FanfictionSlow Burn y algo más... Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
