Iri
La noche había llegado con un silencio que solo era roto por el leve murmullo de la ciudad y las risas apagadas de otros atletas en el hotel. Iri estaba en su habitación, ya vestida con ropa más cómoda después de un largo día de entrenamiento. Había intentado distraerse viendo una serie, pero su mente no podía despegarse de las palabras de Pablo durante el día, ni de los mensajes que había recibido después.
Justo cuando pensaba que tal vez lo mejor sería acostarse temprano, alguien tocó suavemente a su puerta. Su corazón dio un salto, ya sabiendo quién sería. Caminó hacia la entrada y abrió con cuidado.
—Pablo? —susurró, aunque ya lo sabía.
Él estaba ahí, apoyado contra el marco de la puerta con su típica sonrisa ladina. Llevaba una camiseta negra ajustada que delineaba sus músculos y unos pantalones deportivos. El cabello ligeramente despeinado, como si hubiera venido corriendo.
—Esperabas a alguien más? —preguntó con un tono divertido, entrando a la habitación sin esperar invitación. Cerró la puerta detrás de él y se acercó a ella.
Iri rodó los ojos, aunque el leve rubor en sus mejillas la delató.
—Qué haces acá? Sabés que esto no está permitido, verdad? —dijo cruzándose de brazos, pero sin dar un paso atrás cuando Pablo se acercó más.
—Vine a ver si te estás portando bien… y porque no podía dejar de pensar en ti —respondió él con sinceridad, acercándose tanto que apenas había espacio entre ambos.
Iri sintió que le faltaba el aire por un momento. Su mirada atrapada en la de Pablo, esa intensidad que siempre había tenido, esa que siempre lograba desarmarla.
—Pablo… —empezó, pero él la interrumpió.
—Dime que no quieres que esté aquí y me voy —murmuró, inclinándose un poco hacia ella, su aliento cálido rozando sus labios—. Solo dilo.
Ella abrió la boca para decir algo, pero las palabras no salieron. Porque no quería que se fuera. Porque lo deseaba ahí, con ella, más de lo que debería.
—Eso pensé —dijo Pablo con una sonrisa antes de acortar la distancia entre ellos y capturar sus labios en un beso lento pero lleno de intensidad.
El cuerpo de Iri reaccionó al instante, sus manos subieron hasta los hombros de Pablo, agarrándolo con fuerza como si temiera que él pudiera alejarse. El beso se volvió más profundo, más demandante, mientras él la sostenía por la cintura, acercándola completamente a él.
—Esto no es buena idea —murmuró Iri cuando ambos se separaron ligeramente, aunque sus frentes seguían juntas.
—No —admitió Pablo, su voz ronca—. Pero no me importa.
Él la guió hacia la cama, sus labios volviendo a encontrarse con los de ella, y esta vez no hubo dudas, ni vacilaciones. Todo lo que había estado contenido durante meses, incluso años, explotó en ese momento.
Iri sintió cómo las manos de Pablo levantaban su remera mientras la recostaba suavemente. Sus labios viajaron desde su boca hasta su cuello, dejando pequeños besos que la hicieron estremecerse. Ella lo detuvo por un momento, su mano en su pecho.
—Esto es complicado, Pablo. No somos lo que éramos antes —susurró, su mirada llena de emociones encontradas.
Pablo se detuvo, mirándola con una mezcla de ternura y determinación.
—No sé qué somos ahora, Iri. Pero sé lo que siento por ti… y sé que no quiero alejarme otra vez —confesó, su voz cargada de sinceridad.
Esas palabras hicieron que algo en ella se rompiera, una pared que había estado construyendo desde que habían terminado. Sus labios se encontraron con los de él nuevamente, como una respuesta a todo lo que no podía decir en ese momento.
La noche continuó entre besos y caricias, entre risas suaves y susurros. El tiempo pareció detenerse en ese pequeño espacio que era solo de ellos, donde nada más importaba.
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Desde Siempre - Pablo Gavi
FanfictionSlow Burn y algo más... Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
