Iri
La noche se había llenado de risas, caricias y suspiros en la habitación de Pablo. La complicidad entre él e Iri estaba en su punto más dulce, una mezcla perfecta de ternura y deseo que hacía imposible que se separaran. Ella estaba en ropa interior, con su cabello despeinado y su sonrisa brillando en la penumbra, mientras Pablo, con el torso desnudo, jugaba con los mechones de su cabello.
—Sabías que tienes el poder de volverme loco? —susurró Pablo, dejando un suave beso en su frente antes de bajar a sus labios.
—Ah, sí? —rió Iri, acariciándole el cuello. —Eso es porque me seguís el juego.
Pablo la envolvió con sus brazos, pegándola aún más a él. Las sábanas revueltas y la calma del momento los hacían sentir en su propio mundo, lejos de entrenadores, equipos y rumores.
—Y si nos quedamos aquí para siempre? —bromeó él, dejando un rastro de besos en su clavícula.
—Sería perfecto, pero alguien tocará la puerta tarde o temprano.
Iri no estaba del todo equivocada, pero lo que sucedió a continuación ni ella ni Pablo lo vieron venir. Justo cuando él estaba a punto de besarla de nuevo, la puerta se abrió de golpe con un estruendo.
—¡Gaviraaa, vamos a jugar al FIFA! —gritó Fermín, irrumpiendo en la habitación como si fuera la suya propia.
Iri se sobresaltó, tratando de cubrirse con las sábanas mientras Pablo lanzaba una maldición por lo bajo.
—¿Pero qué mierda? ¡Fermín! —gritó Pablo, dándole una mirada fulminante.
—¡Uy, qué romántico! —se burló Pau Cubarsí, quien entró detrás de Fermín, seguido por Lamine Yamal.
—¡Pero miren esto! —dijo Lamine, llevándose una mano al pecho con dramatismo. —Pablito está ocupado… ¿Con quién? ¡Ah, claro, la capitana argentina!
—Salgan de aquí, idiotas! —Pablo intentó mantener la calma, pero estaba claro que la situación lo sacaba de quicio.
—Por qué? Si parece que lo están pasando genial. —Fermín se cruzó de brazos, observando cómo Iri se enterraba más en las sábanas, su rostro entre confundido y divertido.
—No puedo creer que de todas las noches eligieran esta para molestar. —Iri finalmente habló, su tono mezcla de resignación y burla.
—Bueno, qué esperabas? Es Pablo, y tú… Bueno, tú eres Iri. —Lamine sonrió con descaro.
—Fuera. —Pablo se levantó de la cama, su tono firme. A pesar de estar en boxers, no parecía intimidado por la presencia de sus amigos. —Fuera, los tres!
—Ohhh, nos estás echando? —dijo Pau, levantando las manos como si se rindiera.
—Sí, los estoy echando. Vayan a jugar al FIFA o a molestar a otro lado, pero aquí no. —Pablo empujó a Fermín hacia la puerta.
—Vale, vale, ya nos vamos… —Fermín levantó las manos, pero antes de salir, miró a Iri y dijo: —Me caes bien, Iri. Aunque no sé qué haces con este gruñón.
—Cierra la puerta, Fermín! —gritó Pablo, antes de finalmente cerrar la puerta tras ellos.
Iri no pudo evitar soltar una carcajada, mientras Pablo resoplaba, cruzándose de brazos.
—Tus amigos son unos casos perdidos.
—No son mis amigos. Son mis tormentos. —Pablo volvió a la cama, metiéndose bajo las sábanas con ella. —Pero no importa. Ahora tengo toda tu atención otra vez.
Iri lo miró, su sonrisa suave pero llena de intenciones.
—Eso depende. Qué harás para recuperarla?
Pablo no respondió con palabras. En lugar de eso, la rodeó con sus brazos y la besó profundamente, haciéndola olvidar por completo la interrupción de minutos atrás.
—Creo que lo estoy logrando. —murmuró contra sus labios, ganándose una risa de ella antes de que volvieran a perderse en el momento, ignorando por completo el caos que sus amigos habían traído consigo.
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Desde Siempre - Pablo Gavi
FanfictionSlow Burn y algo más... Una voleybolista y un futbolista conocidos en La Masía, mejores amigos desde pequeños, se aman desde siempre pero por miedo a arruinar su amistad trataron de frenar sus sentimientos ¿Tomarán coraje o serán reprimidos por siem...
