Esta es la historia de una reina que no nació para serlo, tampoco fue criada para ello, aunque contra todo pronostico y sin que alguien le preguntase si estaba lista, tuvo que asumirlo. Tuvo que heredar el puesto al que su hermana mayor renunció y t...
— Último día, princesa — Christopher me sacudió con delicadeza despertándome, yo giré mi rostro hacia el otro lado —. Oye, hay que aprovechar el día, mañana volvemos a nuestra vida rutinaria.
— Yo quiero solo dormir — le dije con voz ronca y sin abrir los ojos.
Ayer no tardamos mucho en entrar a casa y antes de dormir vimos un documental basado en la vida de mi bisabuelo quien había gobernado Cressida por un buen tiempo, con esto nos quedamos dormidos.
— Hay que hacer algo interesante, pensaba vestirnos de incógnito e ir a un parque de diversiones — me giré hacia él y abrí los ojos diciéndole con la mirada un sarcástico "¿en serio?" —. Lo que sea, tenemos que aprovechar el tiempo.
— ¿Qué hora es?
— Como las ocho o cerca.
Suspiré con resignación y me fijé en el hombre junto a mi, aún tenía la pijama encima y hasta los ojos hinchados.
— Si te soy sincera no quiero agotarme físicamente para enfrentar una semana muy pesada — le dije con voz ronca y aún adormilada.
— Está bien, pero podemos salir a pasear por la residencia, probar el sauna o pintar un cuadro.
— ¿Qué te pasa? ¿Estas bien hoy? — pase mi mano por su frente y mejillas asegurándome de que no tuviese fiebre, pero estaba bien.
— Perdón, es que han sido días increíbles y me da nostalgia tener que volver a la rutina.
— Lo sé, pero podemos prometer que fuese lo que fuese lo increíble que pudimos hacer hecho hoy, lo haremos luego, porque esto apenas va empezando, tú y yo, nuestro nuevo hogar, nuestro futuro, apenas comienza y tendremos tiempo, mucho tiempo o eso espero.
— Tienes razón. ¿O lo dices porque quieres seguir durmiendo?
Me reí y asentí solo para molestarle.
— Gracias, ahora yo también quiero seguir durmiendo — se dejó caer junto a mi, giré mi cuerpo hacia su dirección, él me miró e hizo lo mismo poco después dejando nuestras caras frente a frente.
Puso su mano a mi mejilla y empezó a acariciarla con movimientos delicados, se la pasó un rato así mientras yo cerré los ojos recuperando el sueño. Cuando empezaba a dormirme tomé su mano y la entrelace con la mía, le di un pequeño beso al dorso de la suya y me quede dormida esta vez con nuestras manos unidas.
Tener a Christopher junto a mi era una sensación de plenitud difícil de describir, también sentía gratitud por lo que me hacía sentir a mi, valoraba cada mínimo y minúsculo detalle de su existencia y valoraba aún más sentir lo mismo de regreso.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Salí de la bañera y con el albornoz cubriendo mi cuerpo fui hasta el vestidor, allí me ponía la ropa interior cuando Christopher me llamó desde la habitación.