LV. El enmascarado.

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La noche reclamaba todo lo que yacía por debajo de su manto, incluso el tupido bosque en que Víctor se encontraba recostado, atado de pies y manos. Al abrir los ojos lo primero que vio fue al maniquí… no. Lo analizó con cuidado. Vio las placas en su cuerpo, los cables que sobresalían de las articulaciones y la nuca, sus ojos blancos que producían luz eléctrica. Era un robot. Estaba sentado en un tronco cercenado. Sus fríos ojos no tardaron en detectar el despertar de Víctor. Se puso de pie y se acercó con andar pesado y lento. Lo obligó a incorporarse mientras lo sujetaba por la ropa con rudeza, ignorando los quejidos que soltaba. Lo llevó a través de los árboles hasta una fogata. Una silueta estaba detrás del fuego. El robot dejó caer al suelo a Víctor. La persona apenas era reconocible, llevaba una máscara y el fuego hacía que las sombras bailaran en su rostro falso. Habló, dirigiéndose al robot:

- Haz el análisis o lo que sea. Rápido. -su voz estaba atenuada por un eco.

El autómata arrancó un cabello de la cabeza de Víctor y lo introdujo en una pequeña bandeja que apareció de su estómago. El enmascarado sacó una espada y la presionó contra el cuello de Víctor. Su vida dependía del veredicto del robot. Un momento después, su voz metálica habló:

- Es humano, cien por ciento.
- ¿Estás seguro?
- Por completo. El análisis confirma su especie, (cosa que no pueden modificar los susurradores). También adquirí su información: este hombre tiene treinta y siete años. Ningún replicante puede vivir tanto y lo sabes. Él es humano.
- Espera, espera -interrumpió Víctor, confundido- ¿“Treinta y siete años”? ¡Está mal! ¡No puede ser!
- IA-19, gracias. Puedes irte.

Cuando el robot se fue, el enmascarado guardó su arma y comenzó a hacerle preguntas a Víctor:

- ¿Cómo te llamas?
- Víctor; ¿Qué está pasando? ¿Puedes desatarme, por favor?
- No hasta que me convenzas ¿Qué hacías en las tierras muertas?
- ¿Las qué? ¡No sé! Desperté y toda la ciudad estaba así… Pasé el día vagando hasta que vi una luz, la seguí y luego me noquearon.
- ¿Cómo sobrevivías a la noche?
- No entiendo a qué te refieres, recién desperté ¿Qué le pasó a la ciudad? ¿Dónde está la gente? -Víctor estaba más alterado.
- ¿Qué es lo último que recuerdas? -preguntó, cuidando su tono para no amedrentarlo.
- Yo… antes de despertar estuve preso por un hombre llamado “Dee”, después… Conoces las reliquias, ¿no? Bueno, él experimentó conmigo con una de ellas, un orbe, una luz… eso es lo último. Después desperté.

El enmascarado se quedó callado, pensativo. Después dijo lo siguiente:

- Víctor ¿Verdad? Creo que te hicieron algo muy malo. Y creo que no será fácil que entiendas la situación. ¿En qué año crees que estamos?
- ¿A-año? Dos mil veinticuatro.

Suspiró. Lo liberó de sus ataduras. Él miró, esperando que dijera algo.

- Creo… -empezó el enmascarado- Quizá sé qué te pasó. Parece imposible, pero lo imposible ya ocurre a menudo. Necesito que escuches atento. Si es tal como dices, el orbe… te hizo viajar en el tiempo, porque créeme. No es dos mil veinticuatro.
- ¡No! ¡No puede ser! ¿Por qué…? ¡Ah! ¡No entiendo qué está pasando! -se quejó él, desconsolado.

Después de un momento de silencio, Víctor preguntó qué había pasado. ¿Por qué la ciudad estaba en ese estado? La respuesta:

- No sé qué tan enterado estás ¿Recuerdas a Zalman? Quizá fue él. Liberó algo, un monstruo. “Eso” mató a mucha gente. Con la llegada de esa cosa aparecieron más criaturas. Salen en la noche a cazar a la poca gente que queda. Suena increíble, pero eso es lo que ocurrió.
- Pero… ¿Aquí estamos a salvo? Es media noche.
- Sí, este bosque es seguro. Un viejo amigo se aseguró de eso -dijo con tristeza.
- Yo… tenía un grupo de amigos -dijo Víctor, aún aturdido- Entre ellos había alguien de nombre Alistair. Estaba muy relacionado con las reliquias. ¿Estarán bien?
- No… no me hagas esto… ¿Seguro que eres humano, que eres real? ¿No te desbaratarás? ¿No te transformarás en algo?
- ¿Eh? No, no. Soy real.
- La verdad no hay razón para ponerlo en duda -Mientras decía eso, se quitaba la máscara- Todavía recuerdo cuando desapareciste.

Dejó caer su máscara al suelo.

- ¡Lara! ¡Eres tú! -dijo Víctor, levantándose de golpe.

Las reliquias.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora