[...]
Luego de haber esperado por aproximadamente dos minutos, Esperancita le practicó al bebé el corte del cordón umbilical.
—¿Ya? ¿Ya lo puedo cargar? —preguntó la pelirroja ansiosa—.
La empleada asintió y le contestó sonriendo. —Ahora sí, ya lo puede cargar.
Se lo entregó delicadamente y Marcia sintió reventarse del amor y de la ternura. Le parecía increíble todo lo que estaba viviendo. Después de veintidós años volver a ser madre, volver a tener un hijo de ella, de sus entrañas entre sus brazos, y mejor aún, con la certeza de que nada ni nadie los iba a separar jamás.
Para la pelirroja fue imposible no quebrarse entre lágrimas. Acarició a Rafael por su frágil y dimunito rostro con una suavidad impecable y por último, le propició minuciosos besos alrededor de este.
—Hola, mi Rafa... —le habló con su tono de voz tembloroso y agarró con docilidad su manito derecha—. Mi bebé hermoso. Yo soy tu mamá.
—Y yo soy tu papá... —agregó Esteban también con sus ojos empañados mientras le acariciaba ligeramente su pequeño cráneo—. Bienvenido a la familia, hijo mío.
—Señora, señor, no quisiera interrumpirles este sagrado momento, pero todavía nos falta la etapa final del parto que es la expulsión de la placenta. —afirmó Esperancita—.
—¡No me acordaba de eso, Dios mío! —exclamó Marcia volteando a ver a su empleada—.
—¿Y qué se debe hacer? —preguntó el moreno intrigado—.
—Es algo sencillo. Usted señora debe pujar un poquito y yo le voy jalando con cuidado el cordón para que la placenta se le salga más rápido.
Marcia y Esteban asintieron.
[...]
Al ser expulsado, el órgano fue rigurosamente examinado por Esperancita y al notar que se encontraba en perfecto estado y completo, dio por concluido el parto.
—Hemos acabado. —esbozó ella una sonrisa de satisfacción—. ¡Excelente parto, señora Marcia! ¡La felicito!
—¡Ay, gracias a usted, Esperancita! —le sonrió conmovida—. ¡De verdad, ha sido mi heroína! ¡No sé qué hubiera sucedido sin su ayuda!
—¡Lo que dice Marcia es cierto! ¡Muchísimas gracias por haber tomado la iniciativa de ayudarnos en todo esto cuando más lo necesitábamos! El bebé y Marcia están sanos y salvo gracias a usted. —hizo un gesto de suplica con sus manos—. Esperanza, le pido que me disculpe por la actitud tan grotesca, grosera que tuve con usted, y por mi terquedad. —volvió a poner sus manos en forma de súplica—. Perdóneme, por favor.
—Tranquilo, señor. Créame que comprendo que estaba muy alterado, y no era para menos.
—Gracias, Esperancita. ¡Su gentileza es enorme! ¡Nunca deje de ser así de bondadosa!
—Sí. —agregó la pelirroja sonriente—. Nunca cambie, por favor.
—Gracias... —sonrió ella con timidez sonrojándose—. No me esperaba recibir tan lindos cumplidos de su parte.
—Se le merece, Esperancita. —aseguró Esteban—.
Ella sonrió nuevamente y asintió.
—A todas estas, no nos dimos cuenta de la qué hora exacta en que nació esta hermosura. —mencionó Marcia y besó la frente de su hijo—.
—¡Oye, tienes razón! —reaccionó Esteban —. Con tantas emociones se nos olvidó estar al pendiente de la hora.
—Lo único que pueden hacer es un aproximado. A estas alturas es imposible saberlo con exactitud. —la empleada llevó sus brazos extendidos hacia Marcia—. Ahora lo importante es terminar de limpiar a la criatura y ponerle su ropita.
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Mi vicio y mi condena
FanfictionEsta es una historia basada en la telenovela La Madrastra 2022 de Televisa. Los protagonistas son Marcia Cisneros y Esteban Lombardo.
