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Un día después de haber conversado con Marcia acerca la situación con Paula, Esteban fue a ver a la rubia para intentar enmendar sus fallas con al menos un sincero perdón.
Luego de haber terminado su jornada laboral de la mañana, la primera del día, salió de Lom-Ent con el propósito de llegar hasta el departamento de la rubia. Afortunadamente, ella seguía viviendo allí mismo, de modo que no tuvo ningún inconveniente para localizarla.
Cuando Paula le abrió la puerta muy sorprendida e intrigada por su inesperada visita, él se limitó a saludarla expresando un simple <<Hola, ¿cómo estás?>>. La rubia le respondió de forma un poco cortante y lo invitó a pasar aún sin poder ocultar su sorpresa.
—¿Y qué te trae por aquí, Esteban?
—Paula, yo vine hasta aquí porque necesito hablar contigo. —aseguró él un poco tensionado—.
—¿Conmigo? ¿Acerca de qué?
—De mi relación con Marcia cuando aún era tu pareja.
—¿Y para qué? ¿Por qué vienes ahora? Para mí todo está muy claro, Esteban. —contestó ella con serenidad—.
—Lo sé. Sin embargo, creo necesario hablar de corazón por última vez contigo, y sobre todo, pedirte perdón por lo mal que me comporté.
Paula percibió la franqueza en cada una de palabras y bajó la guardia. Realmente se le notaba un genuino arrepentimiento.
—A ver, te escucho. Siéntate, por favor. —lo pidió la rubia tomando asiento en su sofá—.
Esteban le hizo caso y también se sentó en él quedando frente a ella. —Mira, Paula, antes que nada quiero decirte que nunca fue mi intención lastimarte, pero también sé que aunque nunca lo fue, lo hice.
—Vaya, me sorprende que seas consciente de ello. Ayer que nos topamos en el centro comercial no lo parecías.
—Es cierto. Pero Marcia me hizo comprender que tú tienes razón.
—Vaya, por lo menos no tiene moral selectiva. Por lo menos también es consciente de que tanto como tú como ella, me jugaron sucio.
—Ella no es culpable de nada, aquí el único culpable soy yo, porque era yo tu pareja.
—Por supuesto, eso es algo que no te pienso discutir. ¡Tranquilo! —agregó la rubia con un tono incisiva, pero sin perder su calma—. Sé perfectamente que tú fuiste el culpable, quien me falló, quien me debía lealtad, fidelidad. Pero a ver, no nos hagamos los tontos, tu esposa o tu mujer, desconozco si se volvieron a casar, sabía muy bien que yo era tu novia y no le importó pasar por encima de mí. —concluyó conservando su calma—. A menos de que la hayas engañado haciéndole creer que entre tú y yo ya no había nada.
—No, nunca la engañé, pero las cosas tampoco sucedieron como te las imaginas. —afirmó Esteban haciendo una mínima pausa y prosiguió—. Si bien es cierto que mientras yo todavía era tu pareja entre Marcia y yo hubo acercamientos un poco... comprometedores, nunca cruzamos la línea de tener una relación.
—¿Qué? —rió ella con incredulidad—. ¿Me vas a decir que nunca te acostaste con ella mientras yo era tu novia?
—No. Nunca llegamos hasta allá.
Paula medio rió irónicamente y le respondió escéptica. —Esteban, la última vez que tú entraste a este departamento e íbamos a tener sexo me dijiste su nombre. ¿No te parece suficiente prueba para convencerme de que sí lo hiciste?
—Aunque te resulte difícil creerlo, no fue así.
—Bueno, independientemente de si lo hiciste o no, lo cierto es que me fuiste infiel con ella. La infidelidad no se resume en sexo.
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Mi vicio y mi condena
FanfictionEsta es una historia basada en la telenovela La Madrastra 2022 de Televisa. Los protagonistas son Marcia Cisneros y Esteban Lombardo.
