[...]
Aproximadamente una hora después, cuando todos en la casa Lombardo se encontraban en el comedor, a punto de cenar, llegó Alba.
—¡Hola! ¡Muy buenas noches a todos! —exclamó la española—.
—¡Buenas noches! —contestaron los demás al unísono—.
Ella se acercó a Marcia quien acababa de levantarse para recibirla y le dio un par de besos en sus mejillas. —¡Ay, tía, discúlpame por llegar tarde! ¡Ni te imaginas lo que me ocurrió! —le murmuró—.
—¿Qué te pasó? —le susuró la pelirroja un poco preocupada—.
—Nada grave, así que no tienes nada de qué preocuparte.
—Bueno, luego me cuentas. Tú ve sentándote en la mesa mientras yo voy a la cocina a avisarle a Esperancita para empezar a servir.
—¡Vale! —asintió la española sonriente—.
Sin embargo, aquella sonrisa se le borró en el mismo instante en que notó que debía sentarse al lado de Gaspar y que no tenía otra alternativa. La mesa estaba diseñada para máximo ocho integrantes, y a pesar de que sólo iban a cenar seis personas aparte de ella, él se hallaba en una de las cabeceras, justo entre las dos únicas sillas vacías que quedaban en la mesa.
—Alba, puedes tomar asiento donde gustes. —agregó Esteban al darse cuenta de que todavía seguía de pie—.
—Gracias, Esteban. —respondió la española con amabilidad, sonrió para disimular su pequeña incomodidad y caminó hacia una de las sillas vacías—.
—Tranquila, no hay de qué. —contestó él y de inmediato llevó su mirada hacia el monitor que cargaba consigo para vigilar la siesta de Rafael—.
Cuando Alba se acomodó en su lugar, volteó a ver a Lucía quien estaba sentada a su lado y la cuestionó con curiosidad. —Lucy, ¡¿por qué te quitaste los mechones rosados?! Si te quedaban hermosos.
—Me aburrí de ellos. Son hermosos, pero duré con ese look dos años. Ya era más que suficiente.
—Te comprendo perfecto. Aunque todo el cabello negro también se te ve espectacular, madre mía. ¿Qué tipo de negro te aplicaste?
—Ay, primero que todo: ¡gracias por el cumplido! —le respondió Lucía sonriéndole—.Y en cuanto al tinte, me apliqué negro azabache.
—¡Wow, te quedó precioso!
—Gracias, Alba, tú también estás guapísima.
Gaspar sonrió con cierta suspicacia al escucharlas y de manera intencional decidió expresar su opinión. —Concuerdo con mi ahijada. —habló evitándolas con la mirada—. Esta noche luce exageradamente guapa, señorita Alba.
La española guardó silencio y sólo se limitó a rodar sus ojos. Aquel comentario en lugar de agradarle le disgustó. Así como su sola presencia.
Lucía apretó fuertemente sus labios para no reirse ante lo que acababa de evidenciar y para volver el ambiente menos tensionante y empezó a entablar una conversación con Hugo y Celia que estaban frente a ella.
—Cuñis, hoy estuve pensando y se me antojó irme de camping. ¿Qué te parece la idea de irnos Huguín, tú y yo?
—¿A acampar? —preguntó Celia dudosa—.
—¡Sí! ¡¿No te parece genial?! —exclamó Lucía emocionada—. ¡Hacemos fogata! ¡Dormimos en medio de la naturaleza!
Celia volteó a ver a Hugo y él se encogió de hombros. —Tú decides. A mí sí me suena la idea.
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Mi vicio y mi condena
FanfictionEsta es una historia basada en la telenovela La Madrastra 2022 de Televisa. Los protagonistas son Marcia Cisneros y Esteban Lombardo.
