Su mujer

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Thais se sentó en el sofá del salón, Rafael apenas sin habla fue a la cocina y la llevó un café, se sentó enfrente suya.
- ¿No dices nada Rafa?
- La verdad no se que decir, te fuiste hace mas de un año y ahora regresas y con una hija.
- Me fui después de lo que pasó, no me atrevía a enfrentar a Fernando, pero cuando llegué a Barcelona me di cuenta de que estaba embarazada, enfrenté esto sola, pero no es justo que Fernando no sepa que tiene una hija.
- Es suya,¿Verdad?
- Sí, confirmado, no le he podido olvidar, quiero pedirle que volvamos y seamos una familia.
- No es tan fácil Thais, Fernando está muy dolido, te fuiste unos días antes de vuestra boda, él te quería y te fuiste.
- Lo se, y me he arrepentido todos los días.
- No se como se va a tomar Fernando todo esto.
- ¿Dónde está?
- Trabajando, vive allí, solo tiene una noche libre y es pasado mañana.
- Pues quiero verlo.
- Pues vas a esperar, no puede dejar su trabajo.
Llegó la noche, Gisela entró en su cuarto, allí estaba Henrique, ya se había puesto el pijama, Gisela cogió el suyo y se dispuso a salir de la habitación. Henrique la agarró del brazo.
- No te vayas, no te voy ha hacer nada.
- No se trata de eso Henrique, se trata de que no nos podemos hacer mas daño, yo no te quiero.
Henrique la abrazó, ella se intentó quitar, pero el la agarró mas fuerte.
- No me digas que no me quieres, se que no es así, eres mía.
- Te quiero pero no como debo quererte, te quiero como a un padre, por todo lo que mi padre no me dio, todo lo que me faltó y todo lo que me diste tú.
Él la agarró mas fuerte, ella podía sentir como clavaba sus dedos en sus brazos, ella se empezó a tensar.
- Me haces daño Henrique, por favor, suéltame.
- ¿Qué he echo mal?
- Nada, solo no pudo ser.
Él la agarró más fuerte, ella se intentó quitar, pero él la atrajo mas hacía él, la intentó besar, pero ella lo esquivó.
Alguien llamó a la puerta, él la soltó, ella se sintió aliviada. Henrique abrió la puerta, era Samuel, él miró a Gisela, ella bajó la cabeza.
- ¿Qué quieres?
- Lo llaman por teléfono, no me ha dado tiempo a contestar, es en la oficina, igual es importante.
Henrique miró a Gisela y lamentándose salió, Samuel volvió a mirar a Gisela, ella notaba su mirada como si quisiera decirla algo, pero no decía nada, no hablaba y se fue. Gisela cogió corriendo su ropa y se fue al dormitorio de invitados, entró y echó el seguro, se tumbó en la cama y comenzó a llorar.
Samuel fue a la habitación de invitados, posó su mano en el pomo pero no se atrevió a entrar, apoyó su cabeza en la puerta y respiró hondo, alguien habló a sus espaldas.
- No ha llamado nadie,¿ A qué juegas?
Era Jessica, él se asustó, se giró y la miró.
- Me pareció oír el teléfono.
Jessica no se lo creía ella estaba abajo y no sonó en ningún momento el teléfono.
- Es mentira.
Samuel la agarró del brazo y la metió en su habitación. Cerró la puerta, Jessica se quedó callada, no entendía nada.
- De acuerdo, no ha sonado el teléfono.
- Lo se.
- Henrique estaba intimidando a Gisela, solo quería salvarla.
- Eso está muy bien y te lo agradezco, pero no entiendo tu preocupación, osea, eres el hombre de confianza de Henrique, lo estás traicionando.
- No digas eso.
- Samuel te voy ha hacer una pregunta,¿Estás enamorado de Gisela?
- Sí.
- Lo sabía, Samuel...
- Llevo enamorado de ella desde que la vi, es perfecta, pero no he podido decirla nada, soy la peor persona que existe, no me puedo perdonar lo que hice.
Samuel comenzó a llorar, Jessica le acarició el brazo.
- Samuel.¿Qué has echo?
- No puedo decir nada, pero no me lo podré perdonar nunca.

Jessica llamó al dormitorio de invitados donde estaba Gisela, ella se secó las lágrimas y la abrió, al ver que era Jessica la dejó entrar, se sentó el la cama y Jessica se puso a su lado.

- ¿Qué ha pasado?

- Fui a decirle a Henrique que por qué se venía al dormitorio, si nos íbamos a separar, pero me dijo que no me iba a dar el divorcio.

- Pero eso ya lo sabías, quiero decir, que sabías que no te lo iba a poner fácil, que no te lo iba a dar.

- Lo se, pero me abrazó, me dio hasta pena Jessica, y después me volvió a intentar besar, si no llega a ser por Samuel, no se que hubiese pasado, no va a cambiar.

Como te imaginéHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora