Gisela Álvarez casada con un hombre mucho mas mayor, jamás a conocido el deseo, la pasión y mucho menos el amor.Hasta que llega a su vida Fernando Marín, un escolta que le pone su propio marido, el cual la hace sentir cosas que jamás imaginaba senti...
Gisela se montó en el coche sin decir palabra, Jessica la agarró la mano con fuerza y Samuel no paraba de mirarla, ella no pronunció palabra en todo el camino. Llegaron a la casa, Henrique les esperaba en la entrada, según entraron Jessica se puso nerviosa, tenía claro que no quería plantarle cara, pero tampoco quería hacer como si nada hubiese pasado: - ¿Qué tal estás Jessica? - Mejor gracias, ya puedo hacer mi vida normal. Gisela interrumpió: - Tampoco tu vida normal Jessica, tienes que ir poco a poco. - Jessica quiero que te sientas como en tu casa, y que dejemos todo lo malo de lado. Jessica se quedó pensando, pero prefirió seguirle en sus mentiras: - Gracias Henrique. Gisela ayudó a Jessica a instalarse, cuando ya tenían las cosas colocadas Gisela se sentó en la cama mirando a Jessica, ella al notar la tristeza se sentó a su lado: - Se que no estás bien, que haya venido Fernando te a afectado. - La verdad si, no sé por qué a venido, ya nos despedimos antes de dejar el piso de Erica, - Porque te quiere Gis, por eso a venido, ¿No lo ves así? - Si, pero nos hacemos más daño, no puedo verlo, me hago daño. - Y él también se lo hace, lo mejor es que no os veáis más, yo soy la primera que os he apoyado y os he ayudado, pero esto no da para más Gis. - Lo sé, me cuesta decirle adiós, reconozco que solo con verle... Sin que me hable, ni que me mire... Solo con verle de lejos me alegra el día. Jessica la acarició la cara con ternura, a Gisela se la saltaban las lágrimas: - Gis, no os lo pongáis más difícil, por favor, no te hagas más daño, lamentablemente vuestros caminos son diferentes y por ahora no podéis estar juntos, quién sabe si más adelante... - Eso dice él, que tiene la esperanza de que algún día estemos juntos. - Ahora tienes que arreglar lo que tienes que arreglar, que se echa el tiempo encima y no sabemos qué vamos ha hacer con el... Tú me entiendes. Jessica la miró la tripa, Gisela se la tocó: - Si, tengo claro que es lo más importante. Henrique quedó con Thais para ultimar los últimos detalles, quedaron en la oficina de él: - ¿Cómo llevas los preparativos? Thais se sentó enfrente de él: - Buenos días a ti también... - No tengo ganas de tonterías Thais, ¿Cómo llevas todo? - Lo llevo bien, ya casi está, en dos meses es la boda, pero estoy cabreada porque tu parte del trato no la has cumplido. - ¿Qué no la he cumplido? He tenido que mandar disparar a su mejor amiga para que apareciese, la tengo retenida en casa amenazada con quitarle al niño... ¿Qué más quieres? - Lo que quiero es que ya no se vean más, Fernando no para de pensar en ella, no me toca, ¿Sabes lo frustrante que es para mí? - Pues igual que para mí, saca tus armas de mujer, no se... Haz algo... - Lo que pido es que en estos dos meses no se vean, si la tienes que encerrar enciérrala, no quiero que nada arruine ese momento. - Haré todo lo que este en mis manos para que no se vean, pero no la puedo encerrar, no quiero que desconfíe, quiero que vuelva a confiar en mí. - Por favor... Henrique ¿De verdad crees que va a confiar en ti? Abusaste de ella, si está contigo es claramente porque la ha amenazado, nada más. - ¿Y por qué está contigo Fernando? Si no tuvieses esa dichosa enfermedad,¿Crees que se iba a casar contigo? UN DÍA ANTES DE LA BODA: Fernando estaba desayunando cuando apareció Rafael, se sentó a su lado con un café, bebió y miró a su amigo: - ¿Qué pasa Rafa? - Eso te digo yo a ti, ¿Qué pasa? - Mañana... Me caso. - Lo sé, ¿Cómo estas? - No se... Tengo ganas de huir si te digo la verdad, cogería a mi hija a Gisela y a su hijo y nos iríamos lejos de aquí. - Te entiendo, pero es mañana la boda, no puedes pensar así. - No quiero casarme Rafa, si tan solo hubiese un motivo para decirla que no, para huir, créeme que lo haría, y... Sabes que no lo digo por cobarde. - Se perfectamente lo que te pasa, no hace falta que me digas más. Rafael pensó, se acordó del momento en que Gisela le decía a Erica que estaba embarazada y pensó, si le dijese a Fernando que Gisela está esperando un hijo, todo sería diferente, pensó en hablar, ya no podía seguir callado: - Yo quiero que sepas algo... - ¿El qué? Erica se levantó, al no ver a Rafael salió a buscarlo, vio que estaba hablando con Fernando y se quedó escuchando: - Igual esto que te cuento hace que te replantees el casarte o no, de echo creo que es la guinda del pastel. - ¿Qué pasa Rafa? Me tienes histérico, ¿Qué pasa? - Pues... Hay algo que te estamos ocultando... Y es importante que sepas. Erica abrió los ojos de par en par, será que Rafael sabía lo del embarazo de Gisela. Erica se acordó del día que Gisela y ella estaban hablando en su habitación, cuando salió Rafa estaba muy nervioso, pálido, seguro que se enteró de lo del embarazo. Erica no podía permitir que abriese la boca, no ahora. Erica apareció en el salón y los interrumpió: - Buenos días chicos, ¿Cómo estáis? Rafa la miró asustado y Erica lo miró a él con mal genio: - ¿Qué hablabais? Estáis pálidos los dos. - Pues... Rafa me iba a decir algo importante, dime Rafa. - ¿Qué es Rafa?¿Qué le estabas diciendo?¿Tan importante es? Rafa los miró, sabía por la cara de Erica que no debía decir nada, así que cambió de tema: - Pues... - Por favor Rafa, dilo. - Que... Volvió a mirar a Erica, esta le dijo que no con la cabeza y leyéndola los labios pudo ver que decía por favor: - Yo estuve enamorado de Thais. Fernando abrió los ojos de par en par: - ¿Qué? - Si, desde que estabais juntos, nunca te lo había dicho pero... Es la verdad, ahora os vais a casar y estoy alegre, además yo estoy con Erica y estamos muy bien, pero quería que lo supieras. Fernando lo miró asombrado, no se lo esperaba: - ¿Por qué nunca dijiste nada?Somos amigos. - ¿La hubieses dejado si te hubiese dicho lo que sentía por ella?, Claro que no, los dos jugamos nuestras cartas y ella te eligió a ti, ya está. Fernando abrazo a su amigo: - Rafa no quiero que nos separemos nunca y menos por una mujer, de verdad. Thais llamó a Fernando desde la habitación: - Ahora vengo que me llaman. Fernando se fue y Erica agarró a Rafa de la camiseta, se lo llevó lo más retirado posible: -¿Qué ha pasado aquí? - Se lo tenía que decir Erica, ya ha sido mucho tiempo callandolo. - ¿A sí?¿Quieres ser sincero? ¿Y por qué no le has dicho todo? - ¿Todo? - Si... ¿por qué no le has dicho que te acostaste con ella cuando se iban a casar? ¿Y porque no le has dicho que por eso se fue ella? - Porque... No viene a caso Erica, ya pasó hace mucho, ahora ellos se van a casar y ya está. - Rafa, no te lo crees ni tú, sé perfectamente lo que le ibas a decir, no me puedo creer que escuchases la conversación. - ¿Qué? - Rafa. - Bueno vale... Le iba a decir que Gisela está embarazada, entiéndeme estaba diciendo que no se quiere casar, que está enamorado de ella, y yo se este secreto y no lo puedo decir... - Gisela me pidió que me callara, ¿Crees que no me muero de ganas de decirle a Fernando la verdad? Pero no puedo Rafa, se lo prometí a ella, y aparte sus caminos han tomado diferentes rumbos, decir la verdad solo sería perjudicarlos, es algo delicado. - Tranquila, no voy a decir nada. - Por qué... ¿Seguro que es eso o no quieres que Thais se case? - No digas tonterías Erica, yo ahora estoy contigo y... Estamos bien ¿No? Erica se quedó callada mirándole con cara de pena, Rafa sonrió y la atrajo hacia él, la dio un beso, ella sonrió y lo abrazo, la verdad estaban muy bien, casi podía jurar que se había olvidado de Thais. Samuel entró a la biblioteca, allí estaba Gisela leyendo, se la caían las lágrimas, Samuel se acercó a ella, carraspeo y ella se sobresaltó, se secó las lágrimas y se dio la vuelta: - Me has asustado Samuel. - Perdón, no era mi intención, pero te he visto tan concentrada, ¿Estabas llorando? - Es... Esta historia, es muy romántica y bueno... - Y tú no estás en tu mejor momento ¿No? - También... - ¿Y de qué va la historia? - Es un amor imposible... Ella se tiene que casar con un hombre por obligación y el enamorado la busca la noche antes de la boda... - Es bonita la historia pero... Te da más pena porque es lo que te está pasando a ti. - Puede ser... - Mañana se casa Fernando... - Ya lo sé, la verdad no me puedo creer que hayan pasado ya dos meses. - Tú tranquila Gis, sé que como pasan en las telenovelas que lees, si él está destinado a ti acabareis juntos. - Se que este es el adiós Samuel, está claro que la vida real no es como las telenovelas. Fernando estaba en la cama acostado y no paraba de dar vueltas, se imaginaba a él en la iglesia y cuando el cura decía lo de ya pueden besar a los novios, él la apartaba el velo y era Thais. Fernando miraba a su alrededor y veía a Gisela a lo lejos llorando, él la perseguía pero no la llegaba a alcanzar. Despertó sudado, se sentó a los pies de la cama y en silencio se puso una camiseta y unas zapatillas y salió a tomar un vaso de agua. Se lo bebió de un sorbo y respiró hondo: - No paro de pensar en ti Gisela, no te puedo sacar de mi cabeza. Dejó el vaso y salió fuera, comenzó a caminar pensando en la nada. Gisela soñaba en la cama también, la boda los tenía desconcertados. Gisela entraba en la iglesia vestida de novia y cuando caminaba hacia el altar, veía a Fernando vestido de novio guapísimo, sonreía, pero a alguien veía a su lado, era otra novia, ella miraba a la novia, al principio no la veía la cara, pero fijándose bien vio que era Thais, ella se reía y abrazaba a Fernando, mientras que Gisela se iba corriendo de la iglesia. Gisela despertó asustada, era una pesadilla: - Era una pesadilla, pero pronto ocurrirá. Gisela cogió una bata, se la pudo y bajó a la biblioteca. Dio vueltas hasta que vio el libro que estaba leyendo en el suelo, lo agarró, lo miró y se quedó pensando, de pronto en algo pensó, salió de la biblioteca deprisa y sin que nadie la viera ni escuchara salió de la casa. Cogió el coche y se alejó de allí, condujo hasta casi la casa de Fernando, aparcó y se bajó. Tras meditarlo unos segundos caminó hasta casi la casa de Fernando, pero antes de llegar a su calle se paró, ¿Qué iba ha hacer?, no podía llamar como si nada,¿Qué iba ha decir?. Se dio la vuelta pero para su sorpresa allí estaba Fernando, a sus espaldas. Ella sonrió, pensó que seguía en un sueño, él también sonreía, pero de pronto habló, no era un sueño, era realidad, ella se había ido de su casa hasta la de él y allí enfrente le tenía: - ¿Qué haces aquí Gisela? - Ni yo lo sé, tuve una pesadilla, me desperté y... Cogí el coche hasta que llegué aquí. - A mí me pasó algo parecido, tuve una pesadilla, y salí a caminar, lo que menos me imaginé es que te iba a encontrar. - Se que fui yo la que insistí en que ya no nos teníamos que ver más pero... No lo he podido evitar, mañana te casas y... Fernando se acercó a ella: - Mañana me caso y no dejo de pensar en ti. - A mí me pasa lo mismo, no aceptó que te vaya a perder para siempre, no puedo. - No me vas a perder, Gisela siempre vas a estar en mi corazón, siempre voy a ser tuyo. - Y yo tuya, pero... Vas a dormir con ella. - Si pudiese dar marcha atrás... - Mejor no digas nada más Fernando, es nuestra ultima noche...Quiero ser tuya por última vez. Fernando la miró a los ojos, estaba siendo sincera, la amaba, no lo podía, ni quería evitar: - Te amo Gis. - Yo te amo más Fernando. Gisela comenzó a besarlo, Fernando correspondió a sus besos, eran besos tiernos, dulces y apasionados. Cuando se alejaron un poco, Gisela le sonrió y le agarró la mano, se lo llevó dentro de los matorrales que había más abandonados y allí comenzó a besarlo con más pasión, Fernando no se podía creer tenerla allí, la acarició, la quito la bata dejándola caer en el suelo, seguidamente la quitó la camiseta que llevaba y la tumbo con cuidado en el suelo, él se tumbó con delicadeza encima, la acarició todo el cuerpo, sin dejar de besarla ni un segundo la hizo el amor, hicieron el amor, sin pensar en lo que pasaba mañana, sin remordimientos, sin pensar en nada más que en sus cuerpos y en sus besos en contacto.
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